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El estilo de Paloma,
con los tenis bien puestos
Por Sergio Molina - opinion@elcolombiano.com.co
Según el documento ONU Mujeres, a enero de este año, la paridad de género en la política no se ha logrado. Solo 28 países, de los 193 miembros de las Naciones Unidas, tienen a una mujer como jefa de Gobierno. En Colombia hemos estado a punto de tener a una mujer en la presidencia, pero según muchos, “no estábamos preparados para ello...” y con ese decir, no se a que se referían, porque si de capacidad se trata, hace mucho estamos listos. En un ensayo que publiqué sobre las mujeres y que se titula, Ellas, destaqué: “No hay duda en la necesaria apertura mental y en la disposición masculina para asumir la responsabilidad de reconocimiento de lo femenino, yacente en todo acto humano”. Vigente como nunca.
Permanentemente el presidente Álvaro Uribe precede la referencia a Paloma Valencia, advirtiendo que ella es la mejor opción a considerar, no por ser mujer, sino por su preparación y talante (carácter y actitud). La relevancia de quien se somete al escrutinio público, debe concentrarse, entre otras cosas, en el modo con el que realiza sus propuestas, varias consideraciones al respecto: Paloma, tiene formación específica como humanista y como si fuera poco, experiencia probada y reciente en lo público, evidenciada en su estilo concreto y sin ambages, vehemente, que apela a la contundencia sin grosería, (dama de hierro como M Thatcher 1925-2013). Es sutil en el trato, pero clara en su planteamiento. Más allá de lo dicho, la candidata a la presidencia, también da cuenta permanente de su rol de madre y esposa, con discreción, consta el acompañamiento de su hija y de su esposo en eventos públicos y hace referencia al legado moral de padres y abuelos. Ante el apocalipsis colombiano que incluye dificultades económicas, desorden institucional, desconfianza ciudadana, falta de oportunidades y desorden público, llama la atención oír que la candidata Paloma manifiesta que “los problemas de Colombia tienen solución”, ello, me alienta, ella no tiene que inocular miedo para vender seguridad, genera esperanza autentica.
Como dijo la escritora norteamericana Gloria Steinem (1934), “El feminismo no se trata de promover a las mujeres; se trata de liberar a todos del estereotipo de género”. Una mujer presidenta es más que un hito que pone freno a la prevención hacia las mujeres, es un parteaguas de autoridad e inclusión que le viene bien a Colombia. Que Paloma Valencia sea elegida presidenta, no será solamente una novedad histórica, será el inicio de una transformación sociocultural. Me gusta el tono y modo de Paloma Valencia, moderado, práctico y realista. Sencilla, respetuosa, que empatiza y considera sin ser blandengue. Aunque parezca un detalle menor, equilibra su atavío de blusa o chaqueta sobrias, con la comodidad y practicidad de tenis cómodos, bien puestos, arquetipo que la describe como presta a callejear escuchando y solucionando. Colombia, si puede tener una mujer presidenta, más que por el género, por su sensibilidad, competencia y capacidad, va siendo hora.