Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com
Estación Inestabilidad (que es cuando algo entra en estado crítico) a la que llegan los que la propician con excesos, los que tratan de embutir más de lo que resiste la bolsa y entonces la revientan, los que estrechan los espacios debidos para que todo fluya con obstáculos, los que creen que la historia es un cuento y no lo que permite ver qué pasa cuando de una acción se pasa a otra, los que en lugar de administrar en orden todo lo revuelven (gobierno con intereses políticos, economía con deseos desmesurados, por ejemplo), los que se cubren ojos y razón para evitar la evidencia (la mentalidad avestruz), los que gritan creyendo que lo que se desmorona se detiene, los que en lugar de planear ejecutan al desgaire como magos de feria, los que ocupan puestos en los que no son eficientes y en lugar de arreglar dañan, los que suponen que la inteligencia no necesita alimentarse de datos ciertos, los que no admiten críticas y se enfurecen si las reciben. En fin, la fila es grande y en esta aparecen los que prometen lo que no resuelven, los que desvían los asuntos urgentes necesarios y así crían las crisis. Y en estas estamos, en el tohú y vohu (el caos y el vacío).
En el siglo XVIII aparece la química como la ciencia de las transformaciones (lo que ya sabían los alquimistas) y Lavoisier dice; nada se destruye, solo se transforma. Y los químicos lo tienen claro: la unión de un átomo con otro diverso crea una molécula y esta depende de los electrones y de las cargas debidas, de los elementos que se unen y de los rechazos o admisiones que obtiene la mezcla. Y si esto lo llevamos a la ciudad, que es una enorme molécula, lo que suceda en ella es consecuencia de saber qué va con qué, qué fortalece o daña y qué compuesto crea. La ciudad no es un azar.
Medellín, una ciudad verticalizada (más habitantes en un solo punto) y con problemas crecientes de movilidad (autos, motos, camiones, buses revueltos en vías que ya no tienen capacidad), descuido de fuentes de agua (como si estas no tuvieran memoria y necesitaran fluir), deforestación continuada, crecimiento acromegálico, contaminación delirante y planeación muy cuestionable, cada día entra más en crisis. Y esta crisis (una molécula muy inestable) genera agresividad, malestar abundante, daños ambientales casi irreversibles y condición de ciudadanía enferma. Y, bueno, antes que reorganizar el caos, se fomenta el turismo. O sea, más problemas. Qué cosa.
Acotación: gobernar es administrar (crear espacios para que todo funcione), usar recursos de manera inteligente y pertinente, y prever (para actuar) lo que pasa si los problemas no se resuelven. Un gobierno es una gerencia y, de acuerdo con esta, los resultados son previsibles. Ahora, que Medellín se gobierne bien, eso parece que no se sabe. Los hechos son dicientes.