La noche que debía quedar marcada por el competitivo debut internacional del Junior de Barranquilla en la Copa Libertadores terminó empañada por graves hechos de violencia en la ciudad de Cartagena.
El equipo barranquillero logró un valioso empate 1-1 frente al Palmeiras, conocido como el “Verdão”, en su estreno dentro del Grupo F del torneo continental. Sin embargo, lo que pudo haber sido una jornada destacada en lo deportivo quedó relegado a un segundo plano tras los disturbios registrados al finalizar el encuentro, disputado en el Estadio Olímpico Jaime Morón León.
El compromiso, dirigido por el árbitro Facundo Raúl Tello, transcurrió con normalidad dentro del campo de juego. No obstante, tras el pitazo final, el ambiente en las afueras del estadio cambió drásticamente.
A través de redes sociales, ciudadanos reportaron alteraciones del orden público en sectores cercanos al escenario deportivo, así como en las inmediaciones de la terminal de transportes de la ciudad. Los videos difundidos evidencian enfrentamientos violentos entre hinchas, quienes utilizaron palos y piedras en medio de los disturbios.
De acuerdo con los reportes, los choques se produjeron entre seguidores del Junior y aficionados del Real Cartagena. La situación habría escalado cuando hinchas del equipo local atacaron la caravana de buses que transportaba a los seguidores del conjunto barranquillero, quienes abandonaban la ciudad bajo custodia policial.
En medio del caos, algunos ocupantes de los buses descendieron para responder a las agresiones, lo que intensificó los enfrentamientos y desató una noche de tensión y desorden.
Falta de cifras oficiales y versión periodística
Hasta el momento, las autoridades de Cartagena no han entregado un balance oficial sobre el número de personas heridas tras los disturbios. Sin embargo, el periodista Néstor Morales, de Blu Radio, informó que los hechos habrían dejado como saldo la muerte de un hincha del Junior tras una agresión violenta.
Estos hechos reabren el debate sobre la seguridad en los eventos deportivos en Colombia, especialmente cuando equipos deben trasladar su localía, como es el caso del Junior, que actualmente juega en Cartagena mientras culminan las adecuaciones del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez.
La violencia entre barras continúa siendo una problemática que trasciende lo deportivo y que exige respuestas contundentes por parte de las autoridades y de los propios clubes, con el fin de evitar que el fútbol siga siendo escenario de tragedias.