El público vitoreó su presentación, que fue calificada con 15.300 puntos, lo que lo ubicó en el primer puesto de la clasificación a la final del evento en la barra fija que se realiza en Cottbus, Alemania, por encima del japonés Katelyn Ohashi y el esloveno Aleksandr Kartse, cuyas presentaciones recibieron una calificación de 14.666 y 14.233, respectivamente.
Barajas, actual medallista olímpico de plata en esa modalidad de la gimnasia artística, realizó una rutina impecable que duró 40 segundos. En ese tiempo, en el que sus brazos hicieron un esfuerzo máximo, sobrehumano, para mantenerse fijo en la barra y no irse al suelo, hizo un par de giros en el aire, torció el torso, dobló las piernas, dio vueltas sobre sus brazos como si fuera un columpio de niños y, para cerrar la presentación, un giro que terminó con una caída limpia.
Barajas puso los dos pies en la colchoneta con firmeza. Su aterrizaje fue parecido al que realizó en los Juegos Olímpicos. La rutina también. Con el tiempo ha ido mejorando sus movimientos: ha tomado maestría en su arte y apenas tiene 19 años. Puede llegar a ser, en caso de continuar con su buen rendimiento y disciplina, uno de los gimnastas que marquen época en el deporte.
Barajas volverá a competir el próximo domingo 22 de febrero en la final de la Copa del Mundo. Ese día será la final y buscará quedarse con uno de los puestos del podio. El deportista colombiano es dirigido por Jossimar Calvo, uno de los mejores gimnastas que tuvo el país en los últimos años.
“Es una competencia nueva la del domingo. Ya hemos visto casos y por eso no hay que confiarse. Hay que disfrutar la final, pero sin relajarnos”, aseguró el entrenador Jairo Ruiz, formador y habitual direccionador de Barajas. El cucuteño no compite en su primera Copa del Mundo. De hecho, en 2024 se subió al podio dos veces: en Bakú y El Cairo. En 2024, por su parte, logró dos medallas de plata: una en París. La otra en Szombathely.