“Negra, papito Dios me quiso dar una segunda oportunidad de vida y estoy vivo de milagro”. Con esas palabras, el soldado profesional Jhony Ortiz tranquilizó a su esposa minutos después de sobrevivir al trágico accidente del avión Hércules ocurrido en zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo.
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El testimonio, conocido a través de una entrevista con Blu Radio, revela los angustiosos momentos que vivió el militar dentro de la aeronave siniestrada, en un hecho que ha dejado decenas de víctimas y ha conmocionado al país.
Natalia Micanquer, esposa del uniformado, relató que la última conversación que tuvo con Ortiz antes del accidente fue en la mañana del mismo día. “Me llamó hacia las seis y me dijo que salía de permiso y que viajaría hacia Ricaurte, donde vivimos. Luego, como a las siete, volvió a comunicarse para decirme que ya había llegado el avión y que estaría en Bogotá entre las ocho y nueve de la mañana”, recordó.
Sin embargo, minutos después de despedirse para abordar la aeronave, la incertidumbre se apoderó de ella. Desde el batallón le informaron que el avión se había accidentado, pero no había detalles sobre el estado de los ocupantes. “Fue un momento de desespero. No sabía nada de él”, confesó.
Tras más de media hora de angustia, recibió la llamada que cambiaría todo: su esposo estaba vivo. “El avión en el que íbamos se estrelló. Estoy golpeado de la cabeza”, le dijo Ortiz, según relató Natalia.
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El soldado sufrió varias lesiones, entre ellas una fractura en el brazo y heridas en la cabeza que requirieron puntos. Actualmente, se encuentra estable y fue trasladado al Hospital Militar Central en Bogotá, donde recibe atención médica especializada.
Más allá de las lesiones, el relato de Ortiz da cuenta de la magnitud de la tragedia. “Solo recuerdo muchos gritos. Vi un hueco por donde logré salirme, pero tenía la pierna atrapada porque llevábamos mucho equipaje. Había soldados encima mío, me pisoteaban”, contó.
A pesar del dolor y la desesperación, logró liberarse. “Con todas las fuerzas que me dio papito Dios salí. Tenía el brazo fracturado, pero me arrastré hasta salir por un hueco”, relató a su esposa.
Uno de los momentos más impactantes ocurrió segundos después de escapar. Según Ortiz, la aeronave explotó casi de inmediato. “Me dijo que fue un milagro, porque cuando él salió, el avión explotó. Había mucha bulla y muchos muertos”, contó Natalia, aún conmocionada.
La mujer también aseguró que horas antes del accidente sintió un presentimiento. “Mi bebé, que tiene apenas tres meses, se despertó a las cinco de la mañana y no podía dormir. Yo sentía una fatiga extraña”, dijo.
Por ahora, la comunicación con el soldado ha sido limitada debido a su estado de salud y al proceso de recuperación. Sin embargo, el mensaje que ha logrado transmitir es claro: sobrevivir fue, para él, un acto divino.
“Negra, estoy bien. Papá Dios es muy grande y me dio otra oportunidad de vida”, fueron sus palabras finales, convertidas hoy en un testimonio de supervivencia en medio de una de las tragedias aéreas más graves recientes del país.