El presidente Gustavo Petro ya no podrá seguir achacando la responsabilidad de hechos violentos a la supuesta “junta del narcotráfico”. La fiscal general, Luz Adriana Camargo, le puso freno a eso al asegurar que no existe evidencia de la existencia de dicha estructura, pese a los intentos de la Fiscalía por verificarla mediante distintos métodos investigativos.
“No hay ninguna evidencia, y nosotros hemos tratado de identificar de acuerdo con los métodos investigativos que aplicamos la existencia de una junta directiva del narcotráfico y no tenemos ninguna evidencia de que ella exista”, afirmó la fiscal en entrevista a Blu Radio.
La declaración choca de frente con el discurso que ha sostenido Petro desde que llegó a la Casa de Nariño. El presidente ha insistido en la existencia de una “junta directiva del narcotráfico”, a la que ha atribuido la autoría intelectual de múltiples hechos violentos.
En diferentes escenarios ha insistido que dicha junta es responsable, prácticamente, de casi todos los despachos internacionales de cocaína, al atribuirle su presunta jefatura sobre el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc, algo que no es cierto, pero que demuestra el nivel obsesión de Petro con este cartel.
Incluso, llegó a insinuar que estaba detrás del magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay. “Por ahí (del Medio Oriente) vino una orden de atentar contra un senador, como vino la de matar al Presidente”, aseveró el 20 de julio anterior, durante la instalación del periodo legislativo en el Congreso.
Para el presidente, este supuesto grupo ilegal es una especie de cerebro criminal que articula economías ilegales, ordena asesinatos y coordina redes de lavado de activos. Sin embargo, para la Fiscalía de eso no hay pruebas.
La primera vez que el mandatario hizo referencia pública a esta organización transnacional fue en agosto de 2024, a través de un trino en el que le preguntó al cabecilla disidente ‘Iván Mordisco’ si tenía vínculos con ella. Desde entonces, la llamada “junta del narcotráfico” se convirtió en un eje recurrente de sus explicaciones sobre la criminalidad y los problemas de seguridad en el país.
“Le preguntaría a alias Ivan Mordisco si es cierto que se ha aliado con la autodenominada nueva junta del narcotráfico con sede clandestina en Dubai, desde donde delinquen, para matarme con francotiradores pagos”, preguntó.
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Según su teoría, criminales, tanto nacionales como extranjeros, con base en Dubái habrían conformado este poderoso grupo ilegal, que operaría como una especie de “cúpula” del narcotráfico global. De acuerdo con el presidente, esta red no solo articularía alianzas entre distintas organizaciones criminales, sino que además concentraría el control de buena parte de las rutas, finanzas y operaciones del narcotráfico internacional, con capacidad para incidir en dinámicas de violencia incluso dentro de Colombia.
“La federación mundial de la junta del narcotráfico articula mafias albanesas e italianas. Varios de sus capos han caído en Colombia, Venezuela y Ecuador”, sostuvo el mandatario en otra declaración.
Añade, además, que sus orígenes se remontarían a los años noventa, y varios de sus supuestos integrantes fueron extraditados a Estados Unidos, para luego regresar al país tras cumplir condenas, lo que habría desencadenado disputas internas y homicidios selectivos.
“Le he pedido a varias autoridades iniciar la persecución de la junta del narcotráfico, que tiene control aquí en Colombia sobre el Clan del Golfo y sobre la gente de alias Iván Mordisco, del cual no sabemos si está vivo o muerto; sobre varios narcotraficantes colombianos y tiene muchísima influencia en la Fiscalía General de Colombia para garantizar su impunidad, y sobre organismos del Estado que deben perseguirlos, pero no los persiguen”, dijo.
Más que una organización con mando unificado y organigrama definido, la “junta” ha sido tratada en ámbitos de inteligencia como una categoría para agrupar a distintos actores criminales con intereses comunes, pero no como una estructura formalmente constituida.