Colombia vive un momento contradictorio en su mercado laboral. Mientras cada vez más profesionales logran insertarse en el mercado global, trabajando de forma remota para empresas extranjeras, en el país crecen las alertas por la escasez de talento, especialmente en áreas tecnológicas.
Las cifras lo reflejan con claridad. En 2025, la contratación internacional de profesionales colombianos creció 49%, según el Reporte Global de Contratación de Deel. Un avance que posiciona al país como uno de los más dinámicos en exportación de talento en América Latina.
El dato cobra mayor relevancia si se compara con la región: Colombia fue el cuarto país con mayor crecimiento, superando a Argentina (24%) y solo por detrás de Brasil y México (53%) y Chile (234%).
Además, ocupó el segundo lugar en número de trabajadores contratados a través de esta plataforma, únicamente superado por Argentina.
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La paradoja no es solo percepción. En estos momentos, el 68% de las organizaciones en Colombia reconoce dificultades para encontrar talento en áreas de tecnología y datos, según ManpowerGroup, uno de los sectores más demandados a nivel global.
La brecha, además, según el Estudio de Empleabilidad y Talento Digital de MinTIC y Fedesoft, el país necesitará al menos 85.000 profesionales adicionales en estas áreas hacia el final de la década.
Aunque Colombia muestra una dinámica importante en la exportación de talento, a nivel regional su capacidad para cubrir esta demanda sigue siendo moderada frente a mercados como Brasil (58%) o Perú (51%).
En este contexto, las empresas han comenzado a cambiar su estrategia: ante la escasez, el foco ya no está solo en contratar, sino en formar, apostándole al upskilling y reskilling como vía para cerrar la brecha de habilidades.
Un talento cada vez más demandado en el mundo
El auge del trabajo remoto y la contratación transfronteriza ha permitido que el talento colombiano gane visibilidad en mercados internacionales.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino, seguido de México y Chile. Sin embargo, el crecimiento más acelerado proviene de nuevos mercados como Emiratos Árabes Unidos (105%), Costa Rica (65%) y Reino Unido (52%).
Este fenómeno no es casual. Según Natalia Jiménez, directora de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica en Deel, los profesionales colombianos no solo están siendo más demandados, sino que están accediendo a roles más estratégicos y especializados dentro de organizaciones globales.
Los perfiles más buscados lo confirman: desarrolladores de software, intérpretes y representantes de servicio al cliente lideran la demanda, evidenciando que el país está exportando principalmente talento digital, bilingüe y orientado a servicios globales.
Incluso, Bogotá y Medellín ya figuran entre las principales de América Latina en contratación internacional, ocupando el segundo y sexto lugar, respectivamente.
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Mejores ingresos, pero también fuga de talento
La internacionalización del talento también se traduce en mejores salarios. En 2025, los mayores incrementos se registraron en analistas financieros (171%), gerentes de marketing (92%), ingenieros Cloud DevOps (38%) y gerentes de experiencia del cliente (33,3%).
Sin embargo, este crecimiento tiene un efecto colateral: la salida de talento calificado del mercado local.
Adriana Garcés, directora de Right Management Colombia, explica que el atractivo del talento colombiano en el exterior responde tanto a su nivel técnico como a sus habilidades blandas.
“El talento colombiano es muy apetecido porque tiene power skills muy desarrolladas: resiliencia, creatividad, capacidad de negociación y empatía. Eso, sumado a una buena base técnica, lo hace altamente competitivo”, señala.
En el caso específico de tecnología, el fenómeno es aún más evidente. “El talento TI es especialmente atractivo para mercados como Estados Unidos por la relación entre calidad y costo, y por la cercanía horaria, lo que facilita el trabajo remoto”, agrega.
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El reto, retener talento en un mercado global
Ahí aparece la paradoja. Mientras Colombia logra posicionarse como exportador de capital humano, las empresas locales enfrentan crecientes dificultades para contratar perfiles clave, especialmente en tecnología.
La competencia ya no es solo local. Hoy en día, un desarrollador colombiano puede elegir entre trabajar para una empresa nacional o para una multinacional desde su casa, muchas veces con mejores condiciones.
Pero el salario no lo es todo. Según Garcés, los profesionales TI están priorizando cada vez más factores como la calidad de vida, la flexibilidad laboral y las oportunidades de crecimiento.
“La formación continua, el reskilling y el upskilling son determinantes. El talento TI le teme a la obsolescencia de su conocimiento, por lo que las empresas que invierten en capacitación tienen más posibilidades de retenerlo”, explica.
Incluso modelos como la semana laboral de cuatro días o beneficios de salario emocional están ganando peso en la decisión de quedarse o migrar hacia oportunidades internacionales.
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Un cambio estructural en el mercado laboral
Más allá de las cifras, lo que está ocurriendo refleja una transformación de fondo. Colombia ya no solo compite por atraer inversión o exportar bienes, sino también por posicionar su talento en un mercado laboral globalizado.
El reto ahora es equilibrar esa balanza: aprovechar el auge del trabajo internacional sin descuidar las necesidades del mercado interno.
Porque, aunque el país exporta cada vez más talento, la escasez en sectores clave como el tecnológico deja claro que el crecimiento también plantea nuevas tensiones para el empleo en Colombia.