El voto puro y duro de la derecha en Antioquia, que durante 20 años respaldó a Álvaro Uribe o a su candidato del Centro Democrático en las presidenciales, no esperó la segunda vuelta para subirse al bus de Abelardo De la Espriella, quien logró este domingo una victoria contundente en el departamento con 1.723.406 votos, equivalentes al 54,36% de la votación regional.
El resultado consolidó al abogado costeño como el candidato dominante en uno de los departamentos con mayor peso electoral del país (13% del censo nacional), superando las votaciones en primera vuelta de Federico Gutiérrez en 2022 (1.385.565), Iván Duque en 2018 (1.354.442) y Óscar Iván Zuluaga en 2014 (665.160), los tres que puntearon en las últimas tres elecciones en la región.
Los analistas políticos habían anticipado un desplazamiento ideológico silencioso de gran parte de la derecha paisa en las semanas previas a los comicios. Explicaron, con acierto, que parte del uribismo tradicional se sentía más cómodo con De la Espriella que con Paloma Valencia y eso fue lo que reflejaron los resultados de este domingo.
El segundo lugar fue para Iván Cepeda, con 805.652 votos (25,4%), cifra que consolida al Pacto Histórico como la segunda fuerza política de Antioquia, aunque a una distancia considerable del puntero.
Muy por debajo de los dos candidatos que disputarán la presidencia en segunda vuelta quedó Paloma Valencia, con 294.322 votos (9,28%), seguida por Sergio Fajardo, quien en su tierra natal alcanzó el 7% con 225.072 sufragios, 70.000 votos más que hace cuatro años.
Los candidatos restantes tuvieron una participación marginal en el departamento. Santiago Botero sumó 30.271 votos (0,95%) y Claudia López apenas 13.482 (0,42%). En conjunto, los cuatro candidatos minoritarios no alcanzan a sumar el porcentaje que De la Espriella obtuvo por encima de su rival más cercano, lo que grafica la magnitud de la diferencia que marcó la jornada en Antioquia.
Las tendencias del voto paisa
Las seis elecciones anteriores —entre 2002 y 2022— consolidaron a Antioquia como bastión de la derecha. El mapa político del departamento no ha cambiado de color en dos décadas, pero la izquierda ha crecido de forma sostenida en los últimos ocho años. Esta primera vuelta lo confirma: Cepeda obtuvo 805.652 votos, 123.370 más que Gustavo Petro en la primera vuelta de 2022 (682.282).
Otro rasgo estructural de Antioquia es que, cuando la derecha llega fragmentada a la primera vuelta, se reagrupa en la segunda con una disciplina mayor que en el resto del país. El caso más contundente fue el de 2022: Rodolfo Hernández pasó del 18% al 66% entre una vuelta y otra. Lo mismo ocurrió en 2014, cuando el uribismo —distanciado de Juan Manuel Santos— llevó a Óscar Iván Zuluaga del 39% al 58%.
El centro, por su parte, ha tenido en Antioquia una participación residual. Desde Mockus en 2010 hasta las tres candidaturas de Fajardo —2018, 2022 y 2026—, ningún candidato de ese espacio logró traducir su votación de primera vuelta en influencia real sobre la segunda. Su electorado migra mayoritariamente hacia la derecha antes que hacia la izquierda.
¿Qué pasará ahora?
El profesor y magíster en Ciencia Política y Sociología, Felipe Murillo, consideró que los poco más de 1,7 millones de votos que logró De la Espriella en Antioquia reflejan el alto valor que representa el departamento para el país electoral, sobre todo, cuando el voto logra concentrarse en un candidato y una corriente política e ideológica, aspecto que hace que el peso electoral sea aún mayor. Sin embargo, para Murillo esto no significa que el perdedor haya sido su rival directo en segunda vuelta, Iván Cepeda. Por el contrario, dijo que en Antioquia comienza a consolidarse una fuerza de izquierda significativa y relevante electoralmente que los números de las elecciones de 2022 y 2026 muestran claramente. “Una pregunta futura es si esto logrará trasladarse a la lógica de elecciones regionales”, dijo.
De cara a la segunda vuelta, se da por descontado que los votos de Paloma Valencia se trasladarán a De la Espriella, lo que le sumaría unos 300.000 votos adicionales.
“Cepeda tendrá un reto mayor y es atraer al votante mediano de la región, por lo que podría ser esperable una moderación en su discurso, al menos en este departamento, buscando así atraer votantes de centro y centro izquierda, representados en Fajardo y Claudia López, siendo Fajardo el foco de atracción debido a sus más de 225.000 votos”, concluyó.