Por Europa Press
Por estos días se habla mucho de la ola de calor que azota a Europa y que también ha comenzado a sentirse en ciudades de Estados Unidos y otros países del mundo.
Mucho se dice de cuidar la piel y aplicar protector solar, pero, ¿y los ojos? La especialista de la compañía de salud ocular Miranza (en España), la doctora Lucía Galletero explica que la radiación solar “puede afectar especialmente a la retina”, y es que “se ha demostrado que la radiación ultravioleta daña el microambiente” de la misma “y constituye un factor de riesgo para enfermedades como la degeneración macular”.
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“La exposición prolongada al sol puede provocar síntomas como sequedad, irritación u otras molestias”, ha indicado, al tiempo que ha expuesto que “la radiación ultravioleta también está relacionada con patologías como cataratas, fotoqueratitis o pterigion, conocido como ‘ojo del surfista’, asociado a la sobreexposición solar y al viento”.
Ante este escenario, los expertos han recordado la importancia de proteger también los ojos frente a esta radiación. La mayor práctica de actividades al aire libre, junto con el reflejo del sol sobre superficies como el agua, la arena o el asfalto, obliga a ser más cautos en este sentido, han explicado.
En este sentido, han expuesto que uno de los riesgos más importantes es la llamada maculopatía o retinopatía solar, una lesión causada por mirar directamente al sol, incluso durante unos segundos. “Son daños irreversibles que pueden provocar problemas de visión o pequeñas zonas ciegas, conocidas como escotomas”, ha ahondado Galletero, y es que este tipo de lesiones pueden destruir células sensibles a la luz de la retina y el daño puede llegar a ser permanente.
Además, desde Miranza han indicado que, junto a la exposición solar y el viento, existen otros factores de riesgo, como el calor, el aire acondicionado y la evaporación, los cuales favorecen también la sequedad ocular. Mientras, el contacto con el agua del mar o de las piscinas puede irritar la superficie ocular y alterar la película lagrimal.
Ojo con el contorno del ojo
También, han explicado que la radiación solar no afecta únicamente a las estructuras internas del ojo, sino también a la piel que rodea la zona ocular. El contorno de los ojos es una de las áreas más sensibles del rostro debido a su menor grosor y a la menor presencia de colágeno, elastina y tejido graso, lo que la hace especialmente vulnerable a los efectos de la radiación ultravioleta.
“Como consecuencia, la exposición acumulada al sol puede acelerar el fotoenvejecimiento, favoreciendo la aparición de arrugas prematuras, manchas y pérdida de firmeza en párpados y zona periocular”, han insistido, al tiempo que han apuntado que es recomendable “no limitar la protección solo a las gafas de sol”.
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Así, abogan por aplicar protector solar en la piel que rodea los ojos, utilizando productos adecuados para esta zona sensible y renovando su aplicación cuando la exposición sea prolongada. Junto a ello, se debe utilizar gafas de sol homologadas con filtro UV y adquiridas en establecimientos especializados.
Por último, y tras señalar que determinados grupos requieren una atención especial durante el verano, como son los niños, los deportistas que practican actividades al aire libre, las personas con ojos claros o aquellas que presentan patologías oculares previas, han recordado que el 12 de agosto se producirá un eclipse total de Sol, que será visible en España.