En 2009, alguien que se identificó como Satoshi Nakamoto publicó el código de Bitcoin y desapareció. Diecisiete años después, The New York Times dedicó una extensa investigación al mayor enigma de la era digital y apuntó a un nombre concreto: Adam Back, criptógrafo británico nacido en Londres en 1970 y figura central del movimiento Cypherpunk.
La investigación, realizada por el periodista John Carreyrou, partió de un corpus documental que hasta ahora no había estado disponible: cientos de correos electrónicos entre Nakamoto y Martti Malmi, un programador finlandés que colaboró en los primeros días de Bitcoin.
Esos mensajes fueron revelados en el marco de un juicio civil en Londres contra un impostor australiano que reclamaba ser Satoshi. En ellos, Carreyrou identificó una mezcla de ortografía y modismos británicos y estadounidenses. Sumado a que el primer bloque de Bitcoin incluyó un titular de la edición británica de The Times (Chancellor on brink of second bailout for banks, del 3 de enero de 2009), el periodista concluyó que Nakamoto estaba radicado en Reino Unido.
El análisis de los textos de Nakamoto permitió a Carreyrou identificar más de un centenar de palabras y frases recurrentes: dang, burning the money, a menace to the network. Usando búsqueda avanzada en X, comparó esas expresiones con el historial público de los principales sospechosos. La coincidencia más llamativa se dio con Back. “Una sola persona coincidía con casi todas mis palabras y frases: Back”, sostiene el reportaje.
El perfil técnico de Back refuerza la hipótesis. Es doctor en ciencias de la computación y creador de Hashcash, un sistema de pruebas de trabajo que inspiró la lógica de la minería de Bitcoin y fue citado en el documento técnico original de la criptomoneda.
Su tesis doctoral se centró en el lenguaje de programación C++, el mismo que utilizó Nakamoto para escribir el primer software de Bitcoin. Back fue además uno de los participantes más activos de las listas de Cypherpunk desde 1995, donde entabló debates sobre privacidad digital y sistemas financieros alternativos junto a figuras como Hal Finney, uno de los primeros en recibir una transacción en la red Bitcoin.
Carreyrou reconstruyó también la relación entre Back y Finney. En 2010, Nakamoto respondió a un elogio de Finney con la frase: “Eso significa mucho viniendo de ti, Hal”, según consta en Bitcointalk.
El artículo señala que Satoshi mencionó en sus correos el sistema de dinero electrónico de Finney llamado Reusable Proofs of Work, que incorporaba Hashcash en su diseño. Entre los pocos miembros de la comunidad que comentaron ese desarrollo estaba Adam Back.
La investigación también aborda la coartada más citada para descartar a Back. Durante el juicio civil en Londres, presentó correos en los que Nakamoto lo contactó en agosto de 2008 para consultar una cita de Hashcash antes de publicar el documento técnico de Bitcoin. Esos mensajes, en apariencia, impedirían que Back fuera Nakamoto. Sin embargo, Carreyrou plantea otra hipótesis: “Back bien podría haberse enviado esos correos a sí mismo para tener una coartada”.
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El periodista encontró a Back en una conferencia de Bitcoin en Las Vegas, donde el criptógrafo predijo que la moneda alcanzaría “fácilmente el millón” en cinco o diez años. Consultado sobre su vida, Back contó que aprendió a programar a los once años y que en la universidad se obsesionó con la criptografía. “Pasé la mayor parte del doctorado sumergido en la madriguera de la criptografía”, dijo.
A pesar de los indicios, Back nunca ha admitido ser Nakamoto. Y la comunidad de Bitcoin sigue siendo escéptica ante cualquier intento de desenmascararlo.
Para muchos, la única prueba definitiva sería que el propio Satoshi moviera parte de sus monedas iniciales: 1,1 millones de bitcoins valorados en unos 118.000 millones de dólares al momento de la conferencia. “Solo Satoshi podría probar su identidad de manera definitiva moviendo algunas de sus monedas; cualquier otra prueba sería circunstancial”, cita el artículo.