En Medellín, cada día que pasa los ladrones buscan nuevas formas de entrar a las casas y apartamentos. Una mujer de 57 años que se hacía pasar por empleada doméstica para robar en El Poblado, un grupo de cinco delincuentes que saltaron la malla de seguridad de una unidad residencial del mismo sector y estuvieron a punto de atracar al propietario en la terraza de su propio apartamento, y un índice histórico de hurtos que, aunque va a la baja, acumula cientos de casos cada mes. Los números del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (SISC) de la Alcaldía de Medellín y las estadísticas departamentales de la Gobernación de Antioquia a los que tuvo acceso EL COLOMBIANO muestran un panorama que obliga a actuar.
Esta semana, la Fiscalía General de la Nación capturó a una mujer de 57 años acusada de hurtar en diferentes viviendas del exclusivo sector de El Poblado, en Medellín. Los investigadores establecieron que la capturada usaba documentos falsos para hacerse contratar como empleada doméstica en hogares de estratos altos y que, luego de ganarse la confianza de sus empleadores, aprovechaba su ausencia para apoderarse de joyas, dinero en efectivo y objetos de valor.
Los delitos fueron cometidos entre el 11 de marzo de 2024 y el 24 de febrero de 2026 y habrían causado pérdidas por más de 1.600 millones de pesos. La investigación terminó además con la incautación, durante el allanamiento a la vivienda en que fue hallada —en San Onofre, Sucre—, de 3.000 dólares, 12 millones 502 mil pesos en efectivo y tres teléfonos celulares. La jueza de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario, aunque la mujer no aceptó los cargos.
El caso de la empleada doméstica falsa no es el único que pone en alerta a los residentes de El Poblado. En fechas recientes, cinco delincuentes intentaron ingresar por la parte trasera de una unidad residencial del mismo sector: saltaron la malla de seguridad y, ante la ausencia de un sensor de movimiento en esa zona, el guardia de seguridad no advirtió su presencia sino cuando ya estaban en la puerta de la terraza del apartamento. Armados, exigieron al propietario que les abriera. El hombre alcanzó a correr hacia la portería y los delincuentes huyeron sin ser capturados.
Medellín: los números del hurto a residencias recopilados por el SISC
Los datos del SISC con corte al 19 de junio de 2026 revelan señales alentadoras, aunque insuficientes para bajar la guardia. En lo corrido del año, los hurtos a residencias en Medellín suman 560 casos, frente a 748 en el mismo período de 2025, lo que representa una caída del 25%. Solo en junio, la reducción es más pronunciada: de 86 casos el año anterior a 22 en 2026, una baja del 74%.
Sin embargo, la tendencia histórica advierte que la ciudad vivió años de cifras muy superiores: en 2020 el registro anual llegó a 2.125 casos, y aunque desde entonces ha descendido de forma constante hasta los 1.202 de 2025, la frecuencia sigue siendo preocupante.
Por modalidades, el descuido sigue siendo la forma más frecuente en que los ladrones acceden a las viviendas: 179 casos en lo corrido de 2026. Le siguen el rompimiento de cerradura con 202 casos, aunque con una caída del 26% frente al año anterior, y el atraco con 43. La modalidad que registra la caída más drástica es el engaño, con solo 19 casos en 2026 frente a 45 en 2025, una reducción del 58%. No obstante, este dato no debe interpretarse como la desaparición del problema, sino como una advertencia de que los delincuentes pueden estar migrando hacia formas más difíciles de detectar.
En cuanto al uso de sustancias, el SISC registra 45 casos con escopolamina en lo corrido de 2026, aunque hay una baja del 38% respecto al mismo período del año pasado. Las comunas con mayor número de casos acumulados en el año son Laureles Estadio con 65, El Poblado con 95, Belén con 63 y Buenos Aires con 31.
Antioquia también muestra una tendencia a la baja en el departamento
El panorama departamental apunta en la misma dirección. Según los datos del SISC para Antioquia, los hurtos a residencias en lo corrido de 2026 totalizaron 1.237 casos hasta el 10 de junio, frente a 1.476 en el mismo período de 2025, lo que equivale a una reducción del 16,19%. La comparación mensual también muestra una desaceleración marcada: mientras que en enero de 2025 se registraron 311 casos, en mayo de 2026 la cifra llegó a 196 y en junio, con datos parciales, cae a apenas 23.
Las zonas ciegas del hogar: por dónde entran los ladrones
Precisamente el caso de El Poblado —los cinco delincuentes que llegaron hasta la terraza de un apartamento sin ser detectados— ilustra una realidad que los expertos en seguridad conocen bien: los puntos ciegos de los inmuebles son la puerta de entrada favorita de quienes quieren robar.
Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ Colombia, empresa especializada en soluciones de videovigilancia inteligente, explicó en entrevista con EL COLOMBIANO que las zonas más desprotegidas suelen ser “los accesos secundarios como puertas traseras o laterales, ventanas de fácil acceso, garajes, patios, jardines, terrazas y áreas con poca iluminación”. Y agrega que, para cubrirlas, la solución no pasa por instalar la mayor cantidad de cámaras posible, sino por “combinar dispositivos para exteriores, videoporteros inteligentes, iluminación disuasiva, detección inteligente de personas, cámaras con visión nocturna y alertas en tiempo real”.
Rojas precisó que para hogares como los de apartamentos en Medellín no existe un número estándar de equipos que garantice la seguridad. “Factores como el tamaño del inmueble, la distribución de los espacios, la cantidad de accesos, la disponibilidad de energía eléctrica, las condiciones de iluminación y si las áreas a proteger son interiores o exteriores influyen directamente en la cantidad y el tipo de dispositivos requeridos”, señala la vocera.
El caso de la mujer capturada en El Poblado, así como el uso de escopolamina reportado por el SISC, plantean un desafío particular: ¿cómo protegerse cuando el riesgo no viene de un extraño que rompe una cerradura, sino de alguien que aparenta ser de confianza?
Según Rojas, los videoporteros inteligentes y las cámaras con comunicación bidireccional son clave para verificar la identidad de cualquier visitante antes de abrir la puerta. “A través de cámaras, videoporteros y cerraduras inteligentes conectadas, los usuarios pueden visualizar en tiempo real a los visitantes desde cualquier lugar mediante la aplicación”, explicó. Además, las cerraduras más avanzadas incorporan métodos de acceso biométrico como huella dactilar, reconocimiento facial y reconocimiento de palma de la mano, “lo que ayuda a reducir la dependencia de las llaves físicas y facilita un control de acceso más seguro para los miembros autorizados del hogar”.
Justamente, estas cerraduras inteligentes permiten crear contraseñas para visitantes, de un solo uso e incluso tener notificaciones inmediatas en el celular cuando alguien abre o cierra la puerta, de tal manera que el control desde el móvil es permanente.
En el caso de adultos mayores que viven solos —uno de los perfiles más vulnerables frente a la escopolamina—, la gerente de EZVIZ señala que algunas cámaras inteligentes permiten que familiares o cuidadores “se mantengan conectados y conozcan lo que ocurre en tiempo real, incluso cuando se encuentran a distancia”, con funciones como botones de llamada integrados que generan una alerta inmediata en el teléfono del cuidador.
También ayuda la inteligencia artificial, que diferencia personas de mascotas
Una de las razones por las que el guarda de seguridad de la unidad de El Poblado no detectó a tiempo a los cinco delincuentes fue la ausencia de un sensor de movimiento en la zona trasera. Hoy, las cámaras de videovigilancia con inteligencia artificial han superado con creces esa limitación.
Rojas explica que las cámaras modernas “pueden diferenciar entre personas, mascotas y vehículos, detectar movimientos específicos en áreas definidas y generar alertas más precisas, reduciendo las notificaciones innecesarias causadas por cambios de luz, lluvia o movimiento de objetos”. Algunas soluciones permiten además establecer zonas de detección personalizadas para que el usuario reciba alertas únicamente cuando la actividad ocurre en accesos principales, puertas o ventanas.
La vocera fue enfática en que “la inteligencia artificial no es infalible” y que su desempeño puede verse afectado por condiciones de iluminación, obstáculos visuales o ángulos limitados. Por eso, insiste en que debe complementarse con “una adecuada instalación de los dispositivos y buenas prácticas de seguridad en el hogar”.
¿Se pueden hackear las cámaras de seguridad?
Un temor frecuente entre quienes consideran instalar cámaras en casa es que las imágenes puedan ser interceptadas o utilizadas de forma indebida. Rojas advirtió que “las transmisiones y los datos se encuentran protegidos mediante tecnologías de cifrado de extremo a extremo, lo que ayuda a prevenir accesos no autorizados a la información”. Además, explicó que a la hora de comprar un gadget de videovigilancia es importante revisar que tenga certificaciones internacionales en seguridad de la información y protección de datos. Además, invitó a mantener actualizados todos los elementos electrónicos, pues muchas de esas actualizaciones giran en torno a disminuir la vulnerabilidad del software.
“Si bien ningún sistema conectado a internet puede considerarse completamente inmune a las amenazas cibernéticas, la combinación de cifrado, certificaciones internacionales, actualizaciones periódicas y buenas prácticas de seguridad ayuda a reducir significativamente los riesgos”, enfatizó.
Tres pasos para mejorar la seguridad del hogar sin gran inversión
Para quienes quieren actuar pero no saben por dónde empezar, hay una hoja de ruta concreta.
1. El primer paso es identificar los puntos más vulnerables de la vivienda: accesos principales, puertas secundarias, ventanas o zonas de poco tránsito.
2. El segundo es definir la necesidad específica de cada hogar, pues “no todos los usuarios buscan lo mismo: algunos priorizan el monitoreo remoto, otros desean controlar quién ingresa a su hogar, recibir alertas en tiempo real o mantenerse conectados con familiares que viven solos”.
3. El tercer paso es establecer un presupuesto realista y apostar por soluciones escalables que puedan ampliarse con el tiempo. “Lo más importante no es la cantidad de equipos instalados, sino elegir aquellos que respondan de manera efectiva a las expectativas y requerimientos de cada usuario”, comentó la gerente de marketing de la marca en Colombia.
Cabe resaltar que los datos del SISC a los que tuvo acceso EL COLOMBIANO muestran que la tendencia en Medellín y Antioquia en torno a robos residenciales viene reduciendo y la presencia de la fuerza pública se viene fortaleciendo con inversión y nuevas tecnologías, como la entrega de antidrones y motos que hizo la Gobernación de Antioquia al Ejército Nacional en mayo de este año, con una inversión superior a los 8.300 millones de pesos provenientes de la tasa de seguridad.
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