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El cuidado de nuestro territorio interior

La vida es compleja, pero solo nosotros podemos proteger ese territorio íntimo que nos hace sentir auténticos y verdaderamente nosotros.

hace 26 minutos
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  • El cuidado de nuestro territorio interior

Por María Luisa Zapata Trujillo - JuntasSomosMasMed@gmail.com

Hay semanas donde sin duda opinar cuesta más. No por miedo, sino por tanto ruido. Hay momentos en los que cualquier reflexión pareciera perderse sin llegar a algún lugar. En momentos complejos, en tiempos donde todo exige una respuesta inmediata y al parecer, posiciones en blanco y negro, detenerse a pensar también se vuelve una tarea casi imposible.

Por estos días, me he estado preguntando sobre cómo recuperar nuestro territorio interior en un mundo donde todo quiere robarse nuestra atención. Le estamos peleando todo el tiempo al ruido. Nuestra atención se ha convertido en un bien preciado que cuidar. En lo personal lo he sentido, el exceso de información desconcentra. Este año he venido observando una pequeña batalla personal: la que están peleando los libros que quiero leer contra mi celular. Con la triste realidad de que es mi celular el que va ganando.

Y esto ocurre en los pequeños detalles. El ruido del entorno empieza a distorsionar nuestra capacidad de escuchar y concentrarnos. Nos olvidamos de la calma como elemento infaltable para encontrar lugares seguros desde donde pensar y construir. Todo el tiempo estamos sometidos a entornos que nos dan más ansiedad e incertidumbre porque no hacemos las pausas valiosas. No nos permitimos diseñar siquiera pequeños momentos que funcionen como oasis para sentirnos desde un lugar seguro. Nos olvidamos de marcar límites, y, peor aún, pareciera que ya no sabemos cómo regresar a ellos. Me refiero a los límites sobre nuestro propio bienestar.

Hemos empezado a delegar demasiadas cosas: nuestra atención, nuestros tiempos, incluso parte de nuestra capacidad de criterio. En todos los ámbitos, la vida está más compleja y no siempre contamos con las herramientas para cuidarnos desde adentro, desde lo que cada uno es y quiere.

Es cada vez más difícil cuidarnos. Todo el tiempo pareciera que la vida nos arrebata esa sensación de control. Y justamente por ello debemos hacernos muy conscientes de lo que sí podemos cuidar. No podemos controlarlo todo, pero sí podemos preguntarnos qué cosas siguen estando bajo nuestra responsabilidad. Pensemos que, por lo menos, somos responsables de reconocer cómo esto está afectando nuestra realidad.

Vuelvan al tiempo que se merece cada uno de nosotros, a los silencios, a los lugares y conversaciones seguras, a las canciones que los hacen sonreír, a tomarse el café sin afán. Es una pelea constante, difícil de ganar, pero vale la pena darla. Ayer alguien me decía, las decisiones simples no siempre son las más fáciles. Busquemos espacios para despejar nuestra mente, cuidémonos nosotros mismos como nadie más va a hacerlo.

Permitámonos una conexión, pequeñas alegrías y triunfos cotidianos. Podemos garantizarnos algunos espacios, por ejemplo, unos minutos para respirar mejor, recuperar algo de nuestra soberanía cognitiva con una herramienta que siempre tenemos a la mano. La vida es compleja, pero solo nosotros podemos proteger ese territorio íntimo que nos hace sentir auténticos y verdaderamente nosotros.

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