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La salud no se mide con discursos

Petro, en su intervención en la instalación del Congreso, pintó un país que no existe. Especialmente en lo relativo a la salud.

hace 3 horas
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  • La salud no se mide con discursos

Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co

El señor Petro, en su última intervención como presidente en la instalación del Congreso, pintó un país que no existe. Especialmente en lo relativo a la salud. Los datos cuentan una historia bastante más compleja de la que se mostró el 20 de julio.

Después de la pandemia, Colombia registró una reducción importante en la mortalidad general durante 2023. Sin embargo, esa tendencia se revirtió. En 2024 las defunciones volvieron a aumentar y en 2025 crecieron nuevamente hasta superar las 283.000 muertes, cerca de 7.600 más que el año anterior. También aumentó la mortalidad por enfermedad isquémica del corazón, la principal causa de muerte del país. Si bien no son cifras suficientes para afirmar que existe una crisis generalizada, sí constituyen una señal de alerta que no puede ignorarse.

La mortalidad infantil y la mortalidad neonatal continuaron disminuyendo durante el período. Pero hay que tener cuidado con las cifras que mostró Petro, pues coinciden con un período donde se desplomó la natalidad. Si uno muestra cifras absolutas, y no tasas, pues se van a ver afectadas por el número total de nacidos en Colombia, que cayó bastante más que las cifras que mostró en cuanto a reducción de mortalidad infantil.

Los mayores problemas, sin embargo, aparecen en el funcionamiento cotidiano del sistema. Estos años crecieron las dificultades para acceder oportunamente a medicamentos, aumentaron barreras para conseguir citas con especialistas, se multiplicaron demoras en autorizaciones, se deterioró financieramente el sistema y las urgencias comenzaron a soportar una presión mayor. Son problemas que millones de colombianos han experimentado personalmente y que terminan deteriorando la confianza en todo el sistema.

Lo preocupante es que estos indicadores suelen anticipar problemas mayores. Las enfermedades crónicas no matan de un día para otro. Un paciente hipertenso que deja de recibir medicamentos hoy puede convertirse en un infarto dentro de algunos años. Una demora en una consulta especializada puede terminar en una hospitalización que era perfectamente evitable. La salud pública siempre responde con rezago. Los sistemas de salud rara vez colapsan de manera repentina. Primero aumentan las barreras de acceso. Después aparecen las listas de espera. Más tarde llegan las interrupciones en tratamientos. Finalmente comienzan a deteriorarse los indicadores de salud de la población.

La discusión política se ha concentrado en la propiedad de las EPS, en las intervenciones y en las reformas legales. Sin embargo, la verdadera pregunta es más sencilla: ¿están los colombianos accediendo a atención que necesitan en el momento en que la necesitan?

Los datos disponibles entre 2022 y 2025 sugieren que la respuesta empieza a ser más preocupante. La cobertura formal sigue siendo alta, pero el acceso efectivo se ha deteriorado. Y un sistema de salud no se evalúa por el número de personas afiliadas, sino por su capacidad para prevenir enfermedades, tratar oportunamente a los pacientes y salvar vidas. Esa es la estadística que realmente importa.

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