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Soñar juntos implica contagiarse juntos de una visión para el futuro.
Por María Luisa Zapata Trujillo - JuntasSomosMasMed@gmail.com
Por estos días me habita la pregunta por el cuidado. Cuidar del otro, cuidar detalles, lastimosamente mucho más que cuidarme a mí misma. Esta última ha sido una tarea a la que he tenido que ponerle método y disciplina, y no siempre he sido exitosa.
Otro ámbito de la vida que requiere cuidado e intención es en la red misma que nos soporta: en lo personal, las personas que nos rodean. Sabemos que vivir en comunidad, contar con otros y atravesar desafíos acompañados puede hacer toda la diferencia en nuestras vidas.
Aplica para redes que soportan proyectos, el ámbito laboral está lleno de redes que podemos y debemos cuidar. En el entorno social se habla del networking, incluso como tema de estudio y habilidad para aprender y fortalecer capacidades laborales. Muchos, a quienes se les da natural conversar, pueden aprovechar esa capacidad en favor de causas sociales y buenos proyectos.
La confianza es un activo, se consolida a través de pequeños actos coherentes que construyen una buena una relación entre personas. Los colegas con quienes se ha abonado este terreno son los mejores aliados con quienes crear y trabajar. Soñar juntos implica contagiarse juntos de una visión para el futuro, por esto es tan importante cultivar la red y cuidarla.
Como personas y organizaciones tenemos que pasar de administrar transacciones a la construcción de relaciones. Nos enfrentamos a resolver desafíos sociales y humanos, problemas complejos que requieren de toda nuestra humanidad y sinergia; pero muchas veces pretendemos resolverlos mediante correos, reuniones, convocatorias, proyectos escritos sin ni siquiera haber estado sometidos a una conversación.
La calidad de las relaciones es tan importante como la de las propuestas, por eso me da satisfacción ver espacios del sector social, donde podemos desdibujar títulos, donde las ideas son las que están primero en la conversación y donde sin pretensiones, se crean buenas preguntas para fortalecerlas. Cuidar la red es cuidar el terreno fértil donde crecen proyectos. Implica cuidar del otro y de buenas ideas, planteando la mejor conversación para que emerjan buenas propuestas.
El mundo social está lleno de conversaciones diseñadas desde la transacción. Es comprensible, los proyectos necesitan recursos y hay urgencia en que sucedan y cuenten con sostenibilidad financiera. Es momento para recordar la importancia de cuidar la red y tejer nuevas, entregarle espacio real y tiempo de tus días a incentivar conversaciones, las que nos llevan a entender los otros y a través de los otros acercarnos a las realidades que nos animan a trabajar juntos. Quizás necesitemos recordar la urgencia de volver a lo esencial, en tiempos de afán, crearle espacio a la creación de conexiones humanas que nos permitirán encontrar nuevas sinapsis, dejarnos sorprender por las historias del otro y entender cómo las propias pueden hacer parte de una buena primera nueva relación.