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Por Lina Valderrama - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

¿Quién cuida a mamá?

El juicio de Lindsay Clancy puso en la agenda la psicosis posparto, una emergencia psiquiátrica rara. El caso es extremo, el cambio hormonal que lo desencadena lo vivimos muchas.

hace 1 minuto
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  • ¿Quién cuida a mamá?
  • ¿Quién cuida a mamá?

Por Lina Valderrama - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

El juicio de Lindsay Clancy en Massachusetts volvió a poner en la agenda la psicosis posparto, una emergencia psiquiátrica rara (1–2 por 1.000 partos). El caso es extremo, pero el cambio hormonal que lo puede desencadenar lo vivimos muchas: entre las 48 y 72 horas posparto ocurre uno de los descensos hormonales más bruscos, con estrógeno y progesterona en picada mientras el cuerpo se recupera del parto.

A eso se suma lo que yo llamo la muerte de la mujer “princess”, esa que fuiste, ese tránsito silencioso en el que te despides de quien eras para convertirte en madre ‘The Queen”. Y con ese dolor, llega la culpa. Lo peor es que esa culpa casi siempre llega acompañada de pensamientos intrusivos, esos de los que casi nadie habla, pero que muchas vivimos. Esa ansiedad y desesperación que muchas aprenden a silenciar. Eso de lo que ningún curso psicoprofiláctico (y los hice todos) te advierte, y mucho menos te enseña a abordar.

Muchas mujeres deciden callar por miedo a que les quiten a sus hijos y ese silencio se vuelve cómplice de un sistema que exige demasiado: trabajo, casa, crianza, y encima gratitud eterna. A veces quienes más juzgan son otras mujeres que ya sintieron lo mismo y prefieren no contarlo. Es una estructura que naturalizó la sobrecarga femenina y la disfrazó de amor incondicional e ‘instinto maternal’, cuando en realidad, para mí, es trabajo no remunerado, invisible y sin descanso.

Los datos lo confirman. Un estudio global de 2026 calcula que el trastorno depresivo mayor perinatal afecta a ~1 de cada 15 mujeres en el primer año posparto; si medimos síntomas depresivos (no solo diagnóstico), las cifras suben. En México, estudios reportan hasta ~30% de síntomas depresivos posparto en grupos de riesgo; en Chile, las estimaciones oscilan entre ~14% y ~24%, y pueden ser mayores en poblaciones vulnerables. En Colombia, la razón de mortalidad materna es ~33 por 100.000 nacidos vivos, pero con picos departamentales altos: Chocó supera 190; Caquetá y La Guajira están por encima del promedio. Las poblaciones indígenas y rurales presentan razones de 2–3 veces el promedio nacional. No solo es “tristeza posparto”, hablamos de mujeres que mueren o enferman por falta de acceso, acompañamiento y una verdadera red que las sostenga.

¿Acompañamos a las mujeres en un momento tan vulnerable de sus vidas? ¿Qué redes existen para una campesina del Chocó o Cauca que da a luz lejos de un centro de salud? ¿El Estado apoya, el trabajo apoya, la pareja apoya? El posparto ya no puede seguir siendo un asunto privado y el sistema no puede seguir llegando tarde. Como científica y como madre, insisto en que el tamizaje de salud mental perinatal debería ser obligatorio como el control de peso del bebé, en la ciudad y en el campo, con instrumentos validados (EPDS/PHQ-9), en momentos clave (2 semanas, 6 meses, 1-2 años posparto) y con ruta clara de derivación. Ser madre duele, física, mental y neuroquímicamente. Decirlo en voz alta no es debilidad, es la primera forma de acompañar a las que vienen detrás.

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