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Fútbol total

Esperar a un salvador es la manera más estatista de ser libertario.

hace 1 hora
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  • Fútbol total

Por Juan Mario Giraldo Riascos - @juanmgiraldor

No me gusta el fútbol. Y en viajes largos prefiero que los conductores de Uber no me hablen mucho. Sé que suena antipático, pero la verdad prefiero aprovechar el tiempo escuchando música, oyendo un podcast o avanzando algún audiolibro. Y lo del fútbol no es algo de lo que me sienta orgulloso: simplemente Dios decidió que este cuerpito no podía soportar tantas pasiones y me privó del amor por el esférico. Cuento esto porque, hace un año, en un viaje que tomé en Cali hacia una finca fuera de la ciudad, fui yo quien rompió el pacto de silencio con el conductor al descubrir que compartía mi apellido materno con él. —¿Riascos? —pregunté—. ¿Ese es su apellido? —Sí, señor —contestó—. Gerson Riascos, mucho gusto. —¡Qué coincidencia, primo! —bromeé, preguntando por su vida. A lo que contestó lo que más temía. —¿Mi vida? ¡Mi vida es el fútbol, primo! —dijo—. Jugué en el América y estoy retirado, pero me encanta ver y hablar de fútbol. ¿A usted? «Ahora sí estoy bien bonito —pensé—. Me va a tocar aguantarme a este man todo el camino por sapo».

—Lo que más me gusta del fútbol es la estrategia —continuó. —¿La estrategia? —pregunté—. ¿Cómo es eso? Sospecho que los directores técnicos deben ser importantes —dije. —¡Claro! —reclamó—. ¡Importantísimos! ¿Acaso no sabe qué es el fútbol total? Confieso que no lo había escuchado. Ni imaginaba la existencia de una filosofía que aproximara los problemas del juego de esa manera. La explicación de cómo construir equipos que no dependan de “estrellitas”, utilizando jugadores normales (obreros, si se quiere) y ganarle a equipos con presupuestos superiores, llenos de figuras, me pareció fascinante. Se nos fue el viaje en eso: hablando de ejemplos y fundamentos. Solo fútbol y mejor que cualquier audiolibro de Hayek. Quién iba a decir que, por no encerrarme, terminaría recibiendo una clase de estrategia por las autopistas del Valle del Cauca.

Me gusta de esa filosofía que las posiciones no son una cárcel y que todos atacan y defienden. Todos recuperan balones, hacen tiros al arco y, ante todo, corren. Todos corren. El kilometraje es una métrica clave y la gestión, casi gerencial, del performance individual es gran parte del éxito. Justo porque nadie es estrellita y todos tienen que trabajar, una disciplina transforma al equipo en algo muy poderoso. Un equipo más dinámico y contundente. Ejemplos son la España que derrotó a Argentina en la final de este mundial o el PSG sin Mbappé ganando dos Champions consecutivas. En el fútbol total no está bien visto depender de estrellitas, sino esforzarse y hacer las cosas bien. Esa fue la idea que me quedó en la cabeza de esas conversaciones hasta hace unas semanas que un comentario del columnista Juan Esteban Lewin me la hizo retomar.

Dice Lewin que los libertarios colombianos no tienen un Milei a la vista. Y tiene razón. Pero tampoco lo queremos, pues sería depender de estrellitas. Milei es un Maradona de la política, un Messi de la libertad: una figura improbable para Colombia. Si los colombianos preocupados por la libertad y las ideas del gobierno limitado nos vamos a quedar esperando a que aparezca un Milei, estamos muy equivocados. No solo porque los mileis son difíciles de conseguir, sino porque tampoco es deseable. Aquí nos toca otra cosa. Nos toca más Fútbol Total. En materia de libertad, aquí todo el mundo todo: aquí todo el mundo estudia, aquí todo el mundo lee, todo el mundo opina. Si estamos ante una estafa de ideas con el socialismo, todos atacamos y todos defendemos. Dominemos el balón en términos de libertad. Nada de dárselo al enemigo, perderlo o hacer autogoles si queremos ganar.

Subí al Uber buscando silencio y acabé encontrando una idea extraordinaria: cuando cada uno asume su parte, un equipo sin estrellitas puede brillar. Esperar a un salvador es la manera más estatista de ser libertario. La próxima vez que Gerson me recoja, voy a decirle que ya entendí: que el kilometraje y la posesión del balón cuentan y que en esta defensa de la libertad, también nos toca correr.

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