La política monetaria contractiva y las altas tasas de interés continúan elevando el costo de la financiación en Colombia, afectando los proyectos de inversión y limitando el crecimiento económico del país.
Así lo advirtió el superintendente Financiero, César Ferrari, durante su intervención en el evento “Tasas de interés: gestión de riesgos y su función social”, organizado por la Superintendencia Financiera de Colombia.
El encuentro reunió a más de 250 representantes de entidades vigiladas, gremios financieros y expertos del sector, quienes analizaron la gestión del riesgo de tasa de interés en el libro bancario y el impacto de las condiciones financieras sobre la economía.
En su exposición, Ferrari señaló que el costo de financiamiento es uno de los factores más relevantes para las decisiones de inversión y consumo, por lo que tasas elevadas terminan desincentivando nuevos proyectos productivos.
“El costo de financiamiento es un determinante esencial de las decisiones de inversión y consumo. Cuando este costo es elevado se desincentiva la inversión, lo cual limita el crecimiento económico y el progreso social”, afirmó el funcionario.
Según explicó, tasas de interés más altas generan mayores costos financieros para las empresas, reducen su rentabilidad y afectan negativamente la innovación y la diversificación productiva.
Datos presentados por la superintendencia muestran que, al cierre de marzo de 2026, el promedio ponderado total de las tasas de colocación se ubicó en 16,7%. Aunque este indicador cayó frente al 24,6% observado en 2023, todavía permanece en niveles de dos dígitos, considerados restrictivos para hogares y empresas.
En cuanto a las tasas de captación, el promedio ponderado de los CDT se situó en 11% en marzo de 2026, por debajo del 13,05% reportado en marzo de 2023.
Superfinanciera plantea retos para impulsar inversión y ahorro
Ferrari aseguró que el actual entorno financiero plantea interrogantes clave para la economía colombiana, especialmente sobre cómo estimular la inversión productiva en un contexto de alto costo del capital, elevadas tasas de deuda soberana y baja liquidez.
El superintendente también planteó el desafío de incentivar el ahorro mediante mayores rendimientos sin afectar la dinámica de inversión empresarial.
“Frente a este panorama, el sector bancario adquiere un papel fundamental en la gestión de las tasas de interés, tanto pasivas como activas, y en la transformación y gestión de los riesgos asociados a estas”, indicó.
Por su parte, el delegado adjunto para Riesgos de la superintendencia, Guillermo Sinisterra, explicó que las tasas de interés del crédito han aumentado cerca de 300 puntos básicos frente al promedio de 2025.
De acuerdo con el funcionario, la tasa ponderada de los préstamos comerciales se ubica este año alrededor de 16,31%, mientras que la de consumo alcanza 18,02%. En vivienda llega a 13,19% y en crédito productivo se sitúa en 3,65%.
Sinisterra destacó además el comportamiento del microcrédito, modalidad que representa apenas el 3% de la cartera total del sistema financiero, pero que ha mostrado un crecimiento de 11,3% en los últimos meses.
El avance supera ampliamente el crecimiento observado en otras líneas de crédito como vivienda (5,96%), consumo (3,39%) y comercial (2,19%).
El funcionario señaló que este desempeño es relevante debido a que las micro, pequeñas y medianas empresas representan cerca del 92 % del tejido empresarial colombiano.
Durante el evento, Sinisterra explicó que la transmisión de las decisiones de política monetaria hacia las tasas activas del sistema financiero no ocurre de manera inmediata.
Según indicó, las entidades financieras necesitan tiempo para ajustar sus estructuras de costos y definir las condiciones de colocación de nuevos créditos, razón por la cual los efectos de las decisiones del Banco de la República tardan en reflejarse plenamente en el mercado.