Para empezar, una aclaración necesaria: el tusi no es una droga, sino un nombre comercial para un cóctel variable de sustancias que cada productor mezcla a su criterio. Esta variabilidad la confirma Estefanía Sánchez, coordinadora de Échele Cabeza, organización que desde hace una década monitorea este fenómeno en el país.
Entre 2025 y 2026 han analizado cerca de 4.000 muestras de tusi de distintas ciudades del país. “Los resultados muestran que no existe una fórmula única. Hemos identificado decenas de combinaciones y cientos de variaciones entre lotes. Incluso, más de 500 muestras contenían compuestos que no pudieron ser identificados”, afirma.
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En 2023, Échele Cabeza, en convenio con la Universidad de Caldas, publicó un análisis en el que encontró hasta 18 sustancias repartidas sin relación alguna entre el color del polvo, su precio y su composición real.
El nuevo análisis confirma que la mezcla predominante sigue siendo ketamina más MDMA, presente en 2.172 muestras, seguida de ketamina más MDA, y ketamina más catinonas sintéticas, también conocidas como sales de baño, mientras el 2C-B es casi inexistente:
“Hace más de diez años aún encontrábamos pequeñas cantidades de 2C-B. Con el tiempo desapareció casi por completo”, explica Sánchez. En cambio, han detectado un incremento en benzodiacepinas, catinonas sintéticas y hallazgos preliminares de xilacina.
Los especialistas aclaran que esto no es un ranking de letalidad sino una muestra de las peligrosas muestras que se pueden hallar en el tusi. “Si hay combinaciones en las que las concentraciones son muy altas, podrían explicar los cuadros críticos que ha habido últimamente”, explica Gallego.
La advertencia de fondo es que nadie —ni quien compra, ni quien vende— puede saber con certeza qué hay en cada dosis ni en qué concentración. “Es básicamente una ruleta rusa. Uno no sabe qué está consumiendo”, resume la toxicóloga Marie Claire Berrouet. Estas son algunas de las mezclas que más preocupan.
Ketamina, éxtasis y cafeína
Sigue siendo la combinación más constante del cóctel. El estudio de 2023 encontró ketamina y cafeína en el 96% de las muestras y MDMA, también conocida como éxtasis, en el 88%. En el análisis más reciente, todavía preliminar, esa cifra estaría en el 54% o más. Sigue siendo la combinación más frecuente, pero esto no la hace menos riesgosa.
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La ketamina es un anestésico disociativo que, fuera de un entorno hospitalario controlado, genera dependencia y un daño progresivo en la vejiga conocido como cistitis por ketamina. El MDMA genera vasoconstricción arterial, y la cafeína potencia el efecto general de la mezcla. Con el consumo prolongado, esta combinación puede provocar daños irreversibles en las válvulas del corazón, un fenómeno al que ya llaman “tusiválvulas”.
Mezcla con benzodiacepinas
Si en 2023 la atención se centraba en la oxicodona, los datos más recientes de Échele Cabeza apuntan a otra alarma: las benzodiacepinas. “Las más preocupantes son las mezclas de ketamina con benzodiacepinas, detectadas en 166 muestras, y el cóctel ketamina más MDMA más benzodiacepinas, presente en 107 muestras”, señala Sánchez.
Ambas sustancias deprimen el sistema nervioso y su efecto se potencia mutuamente: puede generar mareos, somnolencia, confusión y sedación excesiva, con riesgo de depresión respiratoria, urgencia médica que impide que el oxígeno llegue de forma adecuada al cuerpo, lo que puede derivar en daño cerebral, falla de órganos o la muerte. Ese riesgo se agrava si se mezcla con alcohol, combinación común en fiestas.
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Levamisol en la cocaína
La cocaína apareció en el 52% de las muestras del informe de 2023; trae consigo un problema heredado: el levamisol, un antiparasitario veterinario que se usa para “rendir” la cocaína. El estudio encontró levamisol en el 20% de las muestras de tusi analizadas.
Berrouet documentó algunos de los primeros casos de vasculitis asociada a esta mezcla hace más de una década, y el toxicólogo clínico Hugo Gallego, la sigue considerando “la hipótesis más documentada” detrás de buena parte de los daños vasculares que hoy se investigan en Medellín.
El levamisol actúa como un agente extraño en el cuerpo: el sistema inmune genera defensas que pueden formar depósitos que bloquean la circulación en las extremidades, provocando necrosis en la piel.
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Opioides y anfetaminas
El informe encontró oxicodona, un opioide derivado de la morfina, en el 24% de las muestras. Los datos recientes de Échele Cabeza muestran que este tipo de sustancias no han desaparecido: la organización reporta 42 muestras con metanfetamina y, más preocupante, una con PMA, una anfetamina que suele venderse engañosamente como éxtasis y que Sánchez describe como “potencialmente letal”.
Aunque no se habla mucho del fentanilo, desde 2023 se han documentado casos aislados de sobredosis vinculados al tusi en Medellín. Sigue siendo una preocupación latente: una dosis del tamaño de unos granos de sal puede ser mortal.
La amenaza de la xilacina
La sustancia que más inquieta hoy a los especialistas es la xilacina, conocida como tranq o droga zombi. El informe de 2023 no la detectó en ninguna muestra, pero Échele Cabeza confirma que ya circula: “Entre las cerca de 4.000 muestras analizadas encontramos seis con xilacina”, señala Sánchez, quien la ubica, junto a los opioides y el PMA, entre los “escenarios de alto riesgo”.
Es una cifra todavía baja, pero su sola presencia mantiene en alerta a los toxicólogos: si llega a masificarse en el tusi, la situación pasaría de preocupante a crítica.
La xilacina es especialmente peligrosa porque no responde a la naloxona, el medicamento que revierte las sobredosis de otros opioides.
Aun así, los especialistas insisten en que, ante cualquier sospecha de sobredosis, administrarla sigue siendo crucial, porque la xilacina suele aparecer mezclada con fentanilo u otros opioides.
Esta sustancia es una de las sospechosas detrás de los casos de isquemia y vasoconstricción severa que han derivado en amputaciones en el país.
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- ¿Qué es el tusi?
- Es una mezcla variable de sustancias psicoactivas. No existe una fórmula única y su composición cambia entre lotes y productores.
- ¿El tusi contiene realmente 2C-B?
- Según expertos y análisis recientes, el 2C-B es hoy prácticamente inexistente en la mayoría de muestras de tusi que circulan en Colombia.
- ¿Por qué la xilacina preocupa a los médicos?
- Porque puede provocar sedación profunda, daños vasculares severos y no responde a los tratamientos habituales utilizados para revertir sobredosis de opioides.
- ¿El tusi puede causar amputaciones?
- Especialistas investigan la relación entre algunas sustancias presentes en estas mezclas, como xilacina o levamisol, y casos de isquemia, necrosis y daño vascular grave.