Dos mujeres fueron encontradas en las aguas del río Medellín en un periodo de dos días, ambas a la altura del barrio Tricentenario, de la capital antioqueña. Con estos casos son 74 las personas encontradas en la principal corriente del Valle de Aburrá desde 2024, haciendo que algunos expertos cataloguen este afluente como “la verdadera morgue de la ciudad”.
La primera de las víctimas fue Radhika Mariana Restrepo Restrepo, de 22 años, a quien avistaron en las aguas turbias del río en la tarde del domingo 3 de mayo, a la altura de la estación Tricentenario del metro.
Agentes de la Sijín de la Policía Metropolitana, con apoyo del Cuerpo de Bomberos de Medellín, lograron extraer el cadáver del afluente y en inspección judicial se encontraron con que esta mujer no tenía signos de violencia.
De sus antecedentes tampoco había mucha información, más allá de un reporte de desaparición que tenía del 4 de julio de 2024, luego de que saliera de su casa en el barrio Santa Cruz, comuna 2 (Santa Cruz), de Medellín.
Cuando aún estaban las dudas sobre lo que había ocurrido con esta joven, en la misma zona apareció el cuerpo de otra mujer, esta vez mucho mayor.
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Aunque en un principio no la identificaron, al final se pudo establecer que se trataba de Gloria Emilce García, de 45 años, de quien las autoridades no tendrían mucha información sobre ella ni sus vínculos.
Durante su inspección judicial, en la tarde del martes, el dictamen fue similar al que se tuvo con Radhika Mariana: no tenía señales aparentes de alguna violencia.
El coronel Juan Carlos Sierra, subcomandante de la Policía Metropolitana, explicó que “estamos avanzando con los organismos de investigación para tratar de establecer lo que pudo ocurrir con estos hallazgos en el río”.
Por esta razón, ambas muertes quedaron por esclarecer y se espera que en próximos días Medicina Legal pueda tener un dictamen de lo que pudo ocurrir con ambas mujeres.
Entre las hipótesis que manejan las autoridades es que a ambas las habrían lanzado al afluente luego de que se produjera su muerte. Entre las investigaciones se trataría de establecer el origen del sitio desde donde habrían terminado dentro de las aguas turbias.
Cruel estadística
Con Radhika Mariana y con Gloria, son 13 las personas muertas que han encontrado este año en las aguas del río Medellín. Ellas dos son las primeras mujeres que encuentran en estas condiciones.
Donde más hallan personas en esta condición es en Barbosa, a la altura de la Hidroeléctrica Carlos Lleras Restrepo, en la vereda Popalito, puesto que allí “hay unos filtros que hacen que muchos cuerpos se queden ahí”, según explicó un investigador, quien prefirió no revelar su identidad.
Sin embargo, si se mantiene la tendencia, la totalidad de hallazgos podría superar los 22 cadáveres encontrados el año pasado en estas aguas.
Sin embargo, el año más crítico en estos últimos fue el 2024, cuando se encontraron 39 cuerpos sin vida, situación que en su momento generó alarmas dentro de las autoridades.
Lo que si hacen claridad desde la Policía Metropolitana es que no todos los hallazgos tienen que ver con asesinatos, ya que allí se encuentran muertos por toda clase de circunstancia.
“En el río se encuentran personas que se tiran para acabar con su vida, habitantes de calle que se ponen a consumir al lado del río y se los arrastra la corriente o los que caen por circunstancias relacionadas con las temporadas de lluvia”, señaló el investigador.
Asesinatos que acaban en el río
Pero si bien es claro que no todos los cuerpos que acaban en el río no son por asesinato, también se tiene estimado que el 51,5% de los cadáveres encontrados sí obedeció a homicidios.
Información de la Policía Metropolitana y del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) estableció que en total se han contabilizado 38 asesinatos, de los cuales sus víctimas determinan tirarlos al río, casi siempre en horas de la noche o de la madrugada, aprovechando la penumbra.
De los casos de este año, tres han sido esclarecidos como asesinatos, según los registros de ambas autoridades, todo después de los dictámenes de Medicina Legal y de la Fiscalía. Los hallazgos de las víctimas se produjeron en jurisdicción de Medellín y ya se están realizando las investigaciones para dar con los homicidas. Las víctimas tenían signos de haber sido asesinadas con arma blanca.
Si se mira la estadística de 2025, de los 22 hallazgos, 11 ya fueron esclarecidos como asesinatos, de los cuales seis fueron en Medellín, cuatro en Barbosa y el restante en Girardota.
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Sobre el 2024 ya hay un mayor avance en la identificación de qué casos quedaron por establecer y cuales, al final, se pudo esclarecer que se trataron de homicidios. De los hechos ocurridos en ese año, 24 ya están definidos como asesinatos.
De estos, nueve se presentaron en Barbosa, 12 en Medellín, dos en Bello y uno en Copacabana, según la contabilidad de las autoridades judiciales.
Las modalidades
El elemento más común en estos asesinatos es el uso de las armas blancas. Según las estadísticas de los casos reportados en Medellín, 11 se cometieron con arma cortopunzante, ocho con arma de fuego y dos más con el uso de elementos contundentes.
Así mismo, se tiene registro de que ocho de estos casos se cometieron en riñas, mientras que cuatro fueron abandonados en contenedores como bolsas y costales. Dos se presentaron mediante la tortura y uno por sicariato.
De los otros seis registrados en este periodo, las autoridades aún avanzan en las investigaciones para dar con los móviles y con los responsables, teniendo en cuenta la complejidad de la reconstrucción de un caso a partir de las pocas evidencias que los investigadores encuentran.
“Es necesario unir las bases de datos de personas desaparecidas para hallar a sus familiares y ya con eso se pueden hacer más extensivas las investigaciones para intentar esclarecer estos casos”, explicó el coronel Sierra.
¿Por qué el río?
Uno de los factores clave para que la mayoría de los hallazgos se produzcan hacia el norte de Medellín se debe a la corriente, que va precisamente en esa dirección.
De hecho, el cometido para que los cadáveres sean lanzados al río, bien sea por parte de otros actores o por la voluntad de los suicidas, es que la corriente los arrastre lo más lejos de la ciudad.
En algunos casos la finalidad es que se eliminen las evidencias de cualquier rastro del crimen cometido, aunque esto se convierte en una ruleta rusa, puesto que si bien se tienen registros de estos hallazgos, se presume que habría decenas de cuerpos que la corriente se los lleva hasta su desembocadura en el río Porce, el cual a su vez llega hasta el río Nechí, a la altura del sector Dos Bocas, en Zaragoza. De estos cuerpos no se maneja estadística alguna.
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A esto se suma, de acuerdo con los informes de investigación de estos casos, que “la acción del agua deteriora rápidamente la evidencia física y altera la escena del crimen”.
Destacaron que los cuerpos que se encuentran en el río pueden lesionarse hasta quedar destrozados en muchos casos, lo que “complica la reconstrucción del hecho, así como la identificación de los testigos y responsables”.
De hecho, en la mayoría de los casos, los dictámenes de Medicina Legal no permiten dar una evaluación rápida, debido a que muchos de los casos, como ocurrió con estas mujeres, no presentaban signos de violencia.
Finalmente, estos hechos también se dificultan para ser contabilizados en las estadísticas de asesinatos, precisamente por las situaciones anteriormente mencionadas.
El origen de los cuerpos
El hallazgo de estos cadáveres no necesariamente corresponde a que hayan sido lanzados en este afluente, de 110 kilómetros de longitud y que tiene sus inicios en el Alto de San Miguel, en Caldas.
De acuerdo con los registros judiciales de los casos registrados en Medellín en estos dos años y medio, se encuentran casos de cadáveres que, inicialmente cayeron a la quebrada La Iguaná, que pasa por el corregimiento San Cristóbal y la comuna 7 (Robledo). Originarios de esta corriente se tienen tres casos, catalogados como homicidio.
También se contabilizan dos que fueron arrastrados por la corriente de la quebrada Santa Elena, tras los crímenes registrados en Barrios de Jesús, en la comuna 9 (Buenos Aires), y en el barrio El Pinar, comuna 8 (Villa Hermosa). Hay un caso adicional que proviene de la quebrada La Picacha, tras el crimen cometido en el barrio Las Mercedes, comuna 16 (Belén). Pero, en la mayoría de los casos, los cuerpos son lanzados directamente al río.
Un esclarecimiento muy bajo
Además de establecer las causas del crimen, otra de las grandes adversidades que tienen las autoridades con los cuerpos hallados en el río es el esclarecimiento de estos hechos.
Con base en la información recopilada de los casos ocurridos en Medellín, de los 21 homicidios cuyas víctimas acabaron en este afluente, solo uno pudo ser esclarecido y con persona capturada.
Fue uno de los casos que tuvo lugar en el corregimiento de San Cristóbal, cuyos restos de la víctima fueron lanzados a la quebrada La Iguaná y posteriormente ubicados en la corriente del río Medellín.
Incluso, de hechos registrados en años anteriores, no se ha tenido judicialización de responsables.