Ocho meses después de la última guerra que puso en alerta máxima a Oriente Medio, Israel y Estados Unidos lanzaron ayer un ataque conjunto inédito contra Irán que dejó más de 200 muertos, 700 heridos y la muerte del líder supremo iraní, el ayatola Alí Jameneí, según indicó anoche el presidente Donald Trump. “Jameneí, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, aseguró Trump, al tiempo que anticipó que los bombardeos continuarán “sin interrupciones durante toda la semana o hasta que sea necesario”.
La ofensiva militar conjunta —bautizada como Operación Furia Épica por Estados Unidos y Operación Rugido del León por Israel— se desplegó en la madrugada con el objetivo declarado de derrocar al régimen iraní.
El anuncio sorpresivo llegó por parte del ministro de defensa israelí, Israel Katz. Luego, el presidente Donald Trump confirmó que se trataba de una operación conjunta “masiva” y pidió al pueblo iraní tomar el poder cuando termine la ofensiva.
En un video difundido a través de la red Truth Social, por donde suele comunicarse, Trump aseguró que Irán “rechazó toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”. Esta semana hubo negociaciones entre los norteamericanos y los iraníes en Suiza, pero no hubo acuerdo alguno. “Puede que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses y tengamos bajas, algo que suele ocurrir en la guerra, pero lo hacemos, no para ahora; lo hacemos para el futuro y es una noble misión”, afirmó Trump.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien venía presionando a Trump para impulsar un cambio de régimen en Irán, sostuvo que esta guerra será “mucho más fuerte” que la iniciada en junio y que busca “eliminar la amenaza existencial que representa” el Gobierno de los ayatolás.
Durante las protestas masivas que sacudieron Irán en enero, Trump advirtió que golpearía “muy fuerte” si las autoridades “empezaban a matar gente, como hicieron en el pasado”. Lo volvieron a hacer, y el mandatario estadounidense ya dejó claro, con operaciones como la extracción de Maduro en Venezuela, que sus amenazas son en serio.
Según la televisión pública israelí Kan, los ataques de ayer tenían entre sus blancos al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y al presidente Masud Pezeshkian.
Con el primero, según confirmó Trump anoche, dieron en el blanco. Imágenes satelitales de Airbus Defence and Space publicadas por The New York Times muestran que la residencia oficial del líder supremo iraní quedó prácticamente destruida tras los ataques, con edificios colapsados y columnas de humo en el complejo más allá del daño evidente en fotografías captadas desde el espacio.
La agencia Reuters informó que el ministro de Defensa de Irán, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, también murieron tras los ataques. Según la agencia internacional, tres fuentes confirmaron los fallecimientos: dos cercanas al ejército israelí y otra fuente regional.
Hasta la noche del 28 de febrero, la Media Luna Roja de Irán había registrado 201 muertos y 747 heridos en los ataques, en los que 24 de las 31 provincias del país resultaron afectadas. Además, la cifra de muertos en una escuela al sur de Irán habría llegado a 85, según fuentes del poder judicial iraní reportadas a la AFP.
En un comunicado, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el ataque de “acto bárbaro” que “constituye una nueva página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores”.
La respuesta de Irán
La reacción iraní no tardó en llegar. Los Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica afirmaron haber lanzado una primera oleada de misiles y drones contra Israel, en respuesta a los bombardeos recibidos por parte de Washington y el Estado hebreo.
Tras la ofensiva inicial, se registraron explosiones en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, tal como Teherán había advertido que ocurriría en caso de ataque. En Doha, capital catarí, las detonaciones se escucharon en el centro de la ciudad y cerca de la base militar de Al Udeid, la mayor instalación militar estadounidense en la región, según información de la AFP. Sin embargo, los gringos no tuvieron bajas y los daños fueron mínimos, según fuentes del Ejército norteamericano.
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Anoche también se confirmó que un ataque de drones iraníes incendió el Burj Al Arab, el hotel más icónico de Dubái.
Caos en el transporte
Los ataques tuvieron repercusiones inmediatas. El gobierno iraní informó temprano el cierre del Estrecho de Ormuz, cuya restricción de paso fue difundida por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una rama de las fuerzas armadas iraníes.
Se trata de una de las rutas más importantes para el comercio internacional y, sobre todo, para la exportación de petróleo, ya que aproximadamente una quinta parte del crudo mundial pasa por allí.
De acuerdo con un funcionario de la misión naval europea, Operación Aspides, que habló con Reuters en condición de anonimato, varios buques recibieron transmisiones por radio en frecuencia VHF en las que la Guardia Revolucionaria indicó que “ningún barco puede pasar por el estrecho de Ormuz”.
El United Kingdom Maritime Trade Operations aseguró que todas las transmisiones o declaraciones que indiquen el cierre del Estrecho “no son legalmente vinculantes ni constituyen una restricción legal a la navegación según el derecho internacional”.
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El tráfico aéreo también resultó afectado. El regulador de aviación de la Unión Europea aconsejó no volar por la zona mientras miles de viajeros, aviones y tripulaciones se quedaron varados en los aeropuertos. Incluso, algunos vuelos que ya habían despegado de aerolíneas del Golfo como Emirates, tuvieron que regresar a sus orígenes.
Su base, el aeropuerto internacional de Dubai, el más transitado del mundo, suspendió sus operaciones y al cierre de esta edición se habían cancelado el 24% de los vuelos hacia la región.
Algunas claves históricas
Desde la Revolución Islámica de 1979, el jefe de Estado en Irán es un fundamentalista religioso. Desde entonces, las relaciones entre Irán y Estados Unidos han sido conflictivas. Siete meses después de la proclamación de la República Islámica, estudiantes islamistas tomaron la embajada norteamericana en Irak exigiendo la extradición del sha (monarca) derrocado, Mohamed Reza Pahlavi, que seguía un tratamiento médico en Estados Unidos. La toma duró 444 días en los que 52 diplomáticos y empleados fueron tomados como rehenes.
Luego, en 1995, el entonces presidente Bill Clinton le puso a Irán un embargo tras acusarlo de apoyar al terrorismo, y vinieron sanciones contra las empresas que invirtieran en los sectores de gas y petróleo de allí. En 2002, George W. Bush incluyó al país árabe en el “eje del mal” junto con Irak y Corea del Norte.
Ya entrada la década de 2010, el Organismo Internacional de Energía Atómica dio cuenta de informaciones “creíbles” según las cuales Irán llevaba años desarrollando un “artefacto nuclear explosivo”. En 2015, junto a EE. UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, se llegó a un acuerdo para que Irán cesara su programa nuclear a cambio de un levantamiento gradual de sanciones. No obstante, Trump se retiró en 2018, durante su primer mandato, y anunció el restablecimiento de sanciones, ante lo que Irán empezó a incumplir los acuerdos. A su vez, un bombardeo de Estados Unidos mató al general iraní Qasem Soleimaini en 2020.
Durante la presidencia de Joe Biden se reactivaron los esfuerzos diplomáticos, pero no se llegó a nada. Además, la situación tras los ataques por parte de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 complicaron aún más el escenario.
Con el regreso de Trump en 2025 volvió la “mano dura”. De hecho, durante una guerra de doce días entre Israel e Irán, EE. UU. lanzó bombardeos contra tres importantes sitios nucleares iraníes el 21 de agosto. Previo a estos ataques, las negociaciones en Suiza entre Washington y Teherán tampoco lograron nada, ya que los gringos querían obtener un acuerdo más allá del programa nuclear iraní, que incluyera también límites a las capacidades balísticas del país, algo que el régimen rechazaba. Ese fracaso se sumó a las amenazas de Trump de bombardear en respuesta a la sangrienta represión ejercida por el régimen del Ayatolá en la oleada de protestas a principio de año.
Finalmente, el Ejército de Estados Unidos realizó un despliegue aéreo y naval en el Golfo Pérsico y envió al Mediterráneo el portaaviones más grande del mundo, el Gerald Ford, lo que indicó que un ataque en suelo iraní llegaría pronto. Y lo hizo.
¿Qué sigue ahora?
Para entender qué viene para Irán, Oriente Medio y el mundo, este diario consultó a Marcos Peckel, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Con respecto a la muerte del ayatolá, el experto aseguró que “es un golpe devastador para el régimen, pero ellos tienen cómo reemplazarlo. Deben convocar a la Asamblea de Expertos, de 88 ayatolás, y elegir al sucesor. Pero no sabemos cómo se está moviendo, ni qué estabilidad tienen. Falta ver qué capacidad tienen para reemplazarlo y mantenerse”.
Además, dijo que ya se nota hacia dónde van algunas movidas diplomáticas por parte de los otros países de la región: “Irán atacó bases de EE. UU. en países del Golfo y estos protestaron vehementemente contra Irán por haber atacado su territorio. Por otro lado, la capacidad de retaliación de Irán contra Israel ha sido poca”. Ante la duración de la escalada, dijo que “puede durar varios días o acabar pronto si Irán da señales de levantar bandera blanca y es posible que esa capacidad del régimen vaya disminuyendo porque sus misiles sean destruidos o las fábricas de estos”.
Finalmente, dijo que “el presidente Trump fue muy claro: el objetivo es el cambio de Régimen, no es fácil, pero ya lo hizo en Venezuela y piensa que en Irán lo puede hacer también”.
David Santos, profesor de Geopolítica en la Universidad Eafit, está de acuerdo con Peckel: “Es la escalada más complicada en Irán desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Sin duda, tanto Estados Unidos como Israel esperan que esto concluya con la caída del régimen. No hay otra posibilidad, después de un despliegue militar de este tamaño; ni Trump ni Netanyahu se van a conformar con nada menor”.
Y agregó que “es muy posible que esto se consolide, por el llamado mismo que hace Trump a la ciudadanía iraní para que tumbe al Gobierno. Habrá que ver de qué forma esto puede agudizar un enfrentamiento interno en la nación, pero lo veremos en los próximos días o semanas”.
A su vez, el experto explicó que los hechos muestran “una reestructuración muy profunda en todo el Medio Oriente que inició Netanyahu tras los ataques de 2023. Al atacar a Irán, sobre todo con la respuesta que ha dado bombardeando otros países de la región, ha generado un acercamiento entre ellos y el interés de que el régimen de los ayatolás caiga”.
Estos son países que han estado distanciados de Israel por su accionar en Gaza, pero “se pueden llegar a sentir cómodos con la posibilidad de que el régimen caiga”. Por eso, “es un juego a varias bandas, a Israel y a Netanyahu les vendría bien la caída del gobierno de Irán, es un sentimiento de intereses conjuntos con el vecindario árabe”.
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