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¿Qué fue de la vida de los futbolistas que anotaron goles para Colombia en los Mundiales?

Los goles de Colombia en los Mundiales han sido momentos que marcaron a un país. Detrás de cada celebración hay historias de gloria, caídas, reinvenciones y destinos inesperados.

  • En la imagen están Marco Coll, Adolfo “Tren” Valencia, Léider Preciado y James Rodríguez, quienes fueron algunos de los que anotaron con Colombia en los Mundiales. FOTOS GETTY Y JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    En la imagen están Marco Coll, Adolfo “Tren” Valencia, Léider Preciado y James Rodríguez, quienes fueron algunos de los que anotaron con Colombia en los Mundiales. FOTOS GETTY Y JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
  • ¿Qué fue de la vida de los futbolistas que anotaron goles para Colombia en los Mundiales?
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hace 23 minutos
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El primer grito llegó desde el punto blanco. Era 1962 y Colombia apenas comenzaba a escribir su historia en los Mundiales. Frente a Uruguay, en medio de la incertidumbre y la novedad, Francisco Cobo Zuluaga tomó la pelota y convirtió el primer gol de la Selección en una Copa del Mundo. La Tricolor perdió 2-1, pero ese resultado quedó en segundo plano: “El Cobo” había inaugurado algo mucho más grande que un marcador.

Aquel hombre que abrió el camino moriría el 8 de noviembre de 1993, después de una carrera en la que dejó huella en Millonarios y también vistió las camisetas de Nacional y Santa Fe. Su vida en el fútbol no terminó en la cancha: fue asistente técnico en Huracán de Argentina y en Millonarios, y entrenador principal del club embajador, de la Selección Colombia y de Atlético Nacional. Pero Chile 62 no fue obra de un solo nombre. Fue, más bien, una irrupción colectiva.

En ese mismo Mundial apareció Germán Aceros, el “Cuca”, un apodo heredado de las galletas que vendía junto a su padre en Bucaramanga cuando era niño. Fue él quien marcó el primer gol ante la Unión Soviética, venciendo nada menos que al legendario arquero conocido como la “Araña Negra”, en un partido que terminaría siendo histórico: 4-4.

Aceros recorrió el país como futbolista —Bucaramanga, Cali, Medellín, Millonarios, Pereira, Real Cartagena— y luego como técnico —Bucaramanga, Tolima, Cúcuta, Independiente Medellín, Minerven, Táchira y Guayana en Venezuela—. En sus últimos años se dedicó a formar jóvenes y a enseñar en el Sena en Santander. Murió el 29 de octubre de 2018, a los 80 años.

Ese mismo partido vio nacer una de las jugadas más improbables del fútbol mundial. Marco Coll marcó un gol olímpico ante la Unión Soviética, el único en la historia de los Mundiales. Aquel tanto lo lanzó a la fama para siempre, al punto de que su nombre quedó eclipsado por la hazaña.

A Marco Tulio Coll Tesillo —sin “s”, como él mismo aclaraba— le gustaba que lo recordaran como un gran volante ofensivo, un futbolista técnico, completo. En sus últimas entrevistas insistía en que su estilo se parecía al de James Rodríguez. Tras retirarse, dedicó 20 años a formar talentos en Albania, La Guajira, en el complejo del Cerrejón. Murió en 2017, a los 81 años, por complicaciones de una neumonía. Su carrera incluyó equipos como Sporting de Barranquilla, DIM, Platense, Tolima, Bucaramanga, América de Cali, Irapuato y Junior.

El tercer gol de aquel partido lo hizo Antonio José Rada, un delantero que se definía por su potencia. “Yo pateaba más duro que cualquier jugador colombiano de toda la historia”, repetía. Lo justificaba con historias: una en la que metió al arquero mexicano Antonio Carvajal dentro del arco con pelota y todo, y otra en la que envió al hospital al guardameta Omar Ayala de un balonazo.

Rada jugó en Unión Magdalena, Deportivo Pereira, Deportes Quindío, Junior, Atlético Nacional, Atlético Bucaramanga y Deportes Tolima. Falleció el primero de junio de 2014 en Barranquilla, víctima de cáncer.

El 4-4 definitivo lo firmó Marino Klinger, sin saber que ese gol sería el último de Colombia en un Mundial durante 28 años. Nacido en Buenaventura, Klinger no solo fue futbolista: también fue odontólogo. Murió trágicamente a los 39 años, cuando el Renault 4 que conducía cayó al río Cali en la madrugada del 19 de mayo de 1975. Jugó en Millonarios y Santa Fe.

Colombia regresó a un Mundial en 1990, en Italia, con nuevos rostros y nuevas historias. Bernardo Redín marcó ante Emiratos Árabes Unidos y volvió a aparecer en octavos de final frente a Camerún. Hoy sigue ligado al fútbol como técnico del Tauro FC de Panamá y fue asistente de Reinaldo Rueda en la Copa Libertadores de 2016 con Atlético Nacional. Como jugador pasó por Cali, América, Quindío, Junior, Tolima, Unicosta, Huila y Oriente Petrolero.

También anotó Carlos Valderrama, el “Pibe”, quien selló el 2-0 ante Emiratos. Hoy, a sus 64 años, es una leyenda viva: empresario, figura mediática, socio en negocios como el aguardiente Júbilo junto a Edgar Rentería, inversionista inmobiliario y líder de una academia para niños de escasos recursos.

Pero el gol que marcó a toda una generación fue el de Freddy Rincón: el empate 1-1 frente a Alemania. Un resultado que permitió avanzar a octavos y convirtió a Colombia en el único equipo que logró empatarle al futuro campeón.

Rincón, como Klinger, nació en Buenaventura y murió tras un accidente de tránsito, el 13 de abril de 2022. Fue el primer colombiano en jugar en el Real Madrid y, al final de su vida, comentarista deportivo.

En Estados Unidos 94, los goles llegaron con Adolfo Valencia. El “Tren” marcó ante Rumania y Estados Unidos. Hoy vive en Mosquera, donde dirige una academia de fútbol y ayuda a jóvenes a encontrar oportunidades en el exterior. Jugó en Bayern Múnich, Atlético de Madrid, MLS y China, y es ídolo de Santa Fe.

En ese mismo Mundial también anotaron Herman Gaviria y Hárold Lozano en la victoria frente a Suiza. Gaviria murió en 2002, a los 32 años, tras ser impactado por un rayo durante un entrenamiento del Deportivo Cali. Lozano, en cambio, se reinventó: empresario, formador, representante y cocinero. “Creo que me equivoqué de profesión”, dice hoy entre risas.

En Francia 98, el único grito fue de Leider Preciado, en la victoria 1-0 frente a Túnez. Hoy trabaja con las divisiones menores de Santa Fe y envía un mensaje a las nuevas generaciones: hacer las cosas bien, creer, insistir. Luego vino otro silencio: 16 años sin Mundial. Hasta que en 2014 todo cambió.

En Brasil, James Rodríguez se convirtió en figura global con seis goles ante Grecia, Costa de Marfil, Japón y Uruguay. Hoy, pese a las dudas sobre su continuidad en el Minnesota, muchos cuestionan su convocatoria, pero nadie discute su legado ni su influencia dentro del grupo. Empresario, inversionista, dueño de marcas como Dos Molinos y Gold 10, además de propiedades en Estados Unidos, España y Colombia y vínculos con el sector gastronómico y marcas de lujo, James encarna la dimensión moderna del futbolista.

A su lado brillaron Jackson Martínez, con dos goles ante Japón, figura en el Porto y con paso por el Atlético de Madrid, hoy dedicado a la música urbana de corte cristiano tras retirarse en 2020 por lesiones en el tobillo; Juan Guillermo Cuadrado, quien anotó en 2014 y repitió en 2018 frente a Polonia y hoy continúa su carrera en el Pisa mientras impulsa su marca “Cuadrado Store”; y Juan Fernando Quintero, goleador en 2014 y 2018, actual capitán de River Plate, empresario con su marca Q10, barberías y restaurantes, y con la posibilidad latente de disputar un tercer Mundial.

También marcaron Pablo Armero y Teófilo Gutiérrez ante Grecia. Armero, ya retirado, vive en Cali de sus inversiones y del impulso a emprendimientos desde sus redes sociales, mientras que Teófilo sigue activo en Junior de Barranquilla, combina el fútbol con actividades comerciales —incluida la promoción de su propio perfume— y organiza campamentos para jóvenes.

En 2018, además de Cuadrado y Quintero, surgieron nuevos nombres: Yerry Mina, con tres goles que lo convirtieron en un defensor goleador inesperado, hoy en el Cagliari y vinculado a inversiones inmobiliarias en Colombia; y Radamel Falcao García, quien por fin anotó en un Mundial. Falcao, máximo goleador histórico de la Selección con 36 tantos, sigue activo en Millonarios y, más allá del campo, vive de la fortuna construida en Europa, especialmente en el Atlético de Madrid, además de patrocinios y un posible rol como presidente de la delegación para el Mundial de 2026, aportando liderazgo y cohesión.

Ellos fueron los que hicieron celebrar a todo un país. Desde aquel penal de Cobo en 1962 hasta los goles de Rusia 2018, la historia se resume en nombres, momentos y contextos: cinco goleadores en el debut mundialista, Redín con dos en 1990, el “Tren” Valencia con dos en 1994, Preciado como único anotador en 1998, James deslumbrando al mundo con seis en 2014 y Mina sorprendiendo con un triplete en 2018. La historia sigue abierta, y Colombia espera, otra vez, el próximo grito.

Capítulo aparte tiene Andrés Escobar con su autogol

¿Qué fue de la vida de los futbolistas que anotaron goles para Colombia en los Mundiales?

En el Mundial de Estados Unidos 1994, Andrés Escobar protagonizó una de las jugadas más recordadas —y dolorosas— en la historia del fútbol colombiano. En un intento por despejar el balón, terminó marcando en propia puerta ante el equipo anfitrión. Fue un instante desafortunado, uno de esos errores que hacen parte del juego, pero que en este caso trascendió lo deportivo de la forma más trágica.

Días después de la eliminación de Colombia, Escobar fue asesinado tras una discusión en el parqueadero de un restaurante en Medellín. Un hecho absurdo que estremeció al país y al mundo, y que convirtió aquel autogol en símbolo de una época marcada por la violencia y la intolerancia.

Hasta el Mundial de Catar 2022, se han registrado 54 autogoles en la historia de las Copas del Mundo desde 1930. Rusia 2018, con 11, ostenta el récord del torneo con más goles en propia puerta, mientras que México es la selección que más veces ha anotado en su contra. Sin embargo, ninguno de esos episodios tuvo la carga simbólica y emocional del de Escobar.

No fue el error lo que lo hizo diferente. Los autogoles han existido siempre y seguirán ocurriendo. Lo que convirtió ese momento en inolvidable fue la persona detrás de la jugada. Andrés Escobar era reconocido por su carácter, su profesionalismo y su calidad humana. Con el paso del tiempo, su nombre dejó de estar ligado a un infortunio deportivo para convertirse en un referente de respeto y memoria dentro y fuera de la cancha.

Luis Suárez y Luis Díaz, las esperanzas de gol en este 2026

¿Qué fue de la vida de los futbolistas que anotaron goles para Colombia en los Mundiales?

A poco tiempo de que el fútbol europeo baje el telón de la temporada y el mundo empiece a mirar de frente al Mundial de 2026, Colombia tiene claros a sus principales referentes ofensivos. Luis Javier Suárez y Luis Díaz concentran hoy las mayores esperanzas de gol de la Selección. Los números respaldan esa confianza. Entre ambos suman 57 goles en la temporada: 33 de Suárez y 24 de Díaz. Una cifra que no solo habla de su eficacia, sino de su regularidad en el más alto nivel, convirtiéndolos en piezas clave tanto para sus clubes como para el proyecto de la Tricolor.

Ese presente goleador los posiciona como referentes naturales, no solo dentro del vestuario, sino también en la mirada de los rivales. Colombia llega con dos atacantes en estado de forma, capaces de marcar diferencias en cualquier momento. Sin embargo, la historia también recuerda que en los Mundiales el gol puede aparecer desde lugares inesperados, como ya ha sucedido en otras ediciones con futbolistas que no eran, en principio, los llamados a liderar las estadísticas.

Las dudas, si las hay, pasan por lo reciente. En los últimos amistosos, en los que Colombia cayó ante Croacia y Francia, ninguno de los dos logró marcar. Un detalle que no borra su temporada, pero que sí enciende la necesidad de recuperar esa contundencia de cara al arco justo en el momento decisivo. Con el cierre de la campaña europea en el horizonte, tanto Suárez como Díaz apuntan a sostener su nivel y luego trasladarlo a la Selección.

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