De la tensión extrema que genera la incertidumbre, pasó al llanto incontenible que produce la sorpresa de cuando lo que parecía imposible resulta posible. No había nada que Neymar deseara más que ser convocado por Carlo Ancelotti para el Mundial 2026. Por eso el fin de semana, cuando lo sustituyeron por error arbitral en un partido del Santos, se volvió loco: reclamó de manera airada; estaba furioso.
Quizás por su cabeza pasaba que esa situación le podía jugar en contra. Sabía que debía sumar minutos para que el entrenador italiano despejara las dudas que tenía sobre él. Por eso tanta tensión al inicio del video donde estaba, junto a su esposa, viendo la transmisión de televisión en la que el técnico de la Selección de Brasil dio a conocer su lista de 26 para buscar el sexto título.
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Cuando escuchó su nombre, el futbolista, que llevaba puestas unas gafas brasileñas que no dejaban que se le vieran los ojos y una gorra que le cubría el rostro, levantó las manos en señal de victoria, después se tomó la cabeza como quien no cree lo que está viviendo, y luego hizo un gesto de celebración mirando al cielo: el milagro ocurrió.
En el lugar donde estaba hubo algarabía. Los familiares y amigos de Neymar saltaron de emoción cuando escucharon su nombre: se abrazaban, festejaban. Él, conocido por su sentimentalismo crónico, escondió la cabeza en los antebrazos y lloró como un niño.
La alegría de Neymar no era vana. Tenía muchos motivos. El primero es que regresará a la Selección de su país después de dos años y siete meses. La última vez que vistió la camiseta de su país fue el 18 de octubre de 2023. Ese día, en el estadio Centenario de Montevideo, Uruguay, sufrió una lesión de ligamentos que se convirtió en su calvario.
Por entonces jugaba en el Al-Hilal de Arabia. Su decisión de salir del PSG era cuestionada. Decían que solo le importaba el dinero. Hubo muchas críticas entorno a su figura. Por la lesión estuvo casi un año sin jugar. Regresó a finales del 2024. Tuvo un par de encuentros, pero volvieron los problemas físicos. Con ellos, la frustración de no poder jugar: tuvo una crisis mental.
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Entonces decidió volver a sus raíces. En 2025 llegó a un acuerdo con el club árabe para que lo cedieran al Santos, donde debutó: su casa. En ese equipo recobró nivel y confianza, volvió a ser protagonista. Fue importante para que se salvaran del descenso a finales del año pasado. Empezando el 2026 se sometió a una cirugía de rodilla para calmar las molestias que tenía.
Todo lo hizo pensando en el Mundial. Los tiempos le dieron. Empezó a jugar de nuevo. Sin embargo, Ancelotti tenía un manto de dudas sobre su figura. En algún momento dijo que no lo convocaría solo por nombre, sino que debía demostrar que tenía argumentos para ganarse el cupo.
Lo hizo: en los 15 partidos disputados hasta el momento con Santos, suma 6 goles y 4 asistencias. Eso fue suficiente para que lo llevaran a su cuarta Copa del Mundo que, posiblemente, será la última que juegue. Por eso su llanto de alegría.
¿Y Colombia para cuándo?
Esa misma alegría podrían ya haberla sentido varios futbolistas colombianos. El miércoles pasado, Néstor Lorenzo dio a conocer de manera pública la lista de 55 preconvocados para ir a la Copa del Mundo. La idea es que la mayoría de esos futbolistas lleguen a la “concentración no formal”, que están haciendo en Medellín para que trabajen bajo las órdenes del cuerpo técnico criollo.
No todos estarán. Sin embargo, Lorenzo confirmó que dará su listado definitivo a final de mes. Lo que no se sabe es si lo que suceda durante los entrenamientos en Guarne tenga influencia real sobre la decisión final de quiénes representarán al país en Norteamérica 2026.
Hay quienes piensa que sí. Para muchos, ver a los futbolistas en persona, trabajando bajo sus órdenes, puede ser determinante para que el entrenador defina sus elegidos. Otros sostienen que resulta un poco innecesario porque el entrenador argentino tiene definida su base, que serían los futbolistas que estuvieron en los duelos contra Croacia y Francia de marzo pasado.
Si el entrenador argentino, que dirigirá su primer Mundial en propiedad, después de estar en Alemania 2006, Brasil 2014 y Rusia 2018, como asistente de José Néstor Pérkerman –el primero con Argentina y los restantes con la Selección Colombia–, podría seguir el ejemplo de los seleccionados nacionales que ya dieron sus listas definitivas.
Hasta el momento, 16 de las 48 selecciones clasificadas al torneo han dado a conocer a sus 26 elegidos para el torneo: Corea del Sur; Bosnia, Brasil, Haití, Escocia, Curazao, Costa de Marfil, Japón, Suecia, Bélgica, Nueva Zelanda, Cabo Verde, Francia, Austria, Portugal, Congo y Croacia.
Entre ellas, hay elencos que no tienen futbolistas de tanto renombre, como Haití o Nueva Zelanda; pero también otros como Croacia, Francia, Brasil, que debieron elegir a algunas de sus figuras y dejar a otras por fuera como consecuencia de las decisiones del técnico, como se espera que pronto lo haga Lorenzo, antes de que inicie la concentración en Bogotá el próximo lunes.
Un regalo “simbólico”
Otros técnicos, como el español Roberto Martínez, quien dirige a la Selección de Portugal, decidieron mantener la base de futbolistas que llamaron en las eliminatorias y torneos como la Liga de Naciones de la Uefa o la Eurocopa.
El líder del elenco luso será Cristiano Ronaldo. El atacante, de 41 años, disputará su última Copa del Mundo. En ella buscará conseguir el único título que le hace falta en su carrera: el Mundial, que le ha sido esquivo con su Selección.
Ronaldo jugará en México, Estados Unidos y Canadá su sexto Mundial. El primero lo jugó en Alemania 2006 cuando tenía 21 años, debutó siendo una joven promesa del balompié. En Sudáfrica 2010 fue el capitán del elenco portugués cuando ya había ganado un Balón de Oro y jugaba en el Real Madrid de España.
A Brasil 2014 también llegó como una de las figuras, pero no rindió como se esperaba porque una lesión en el tendón de su rodilla mermó su nivel. Eso cambió su estilo de juego. Dejó de ser un extremo veloz, que hacía fintas, enganches, y se posicionó como un nueve de área: el atacante que está a 29 goles de llegar a 1.000 celebraciones, que en Rusia 2018 anotó 4 tantos y tuvo su mejor rendimiento en un Mundial.
Ronaldo liderará un grupo de futbolistas que combinan el ímpetu de la juventud, como Joao Neves (tiene 21 años), así como la experiencia de otros de renombre como Vitinha (26 años), que buscará darle al seleccionado luso su primera Copa del Mundo. Además, buscan hacer un buen homenaje al fallecido delantero Diogo Jota, quien fue incluido, de manera simbólica, entre los elegidos para ir al Mundial: lágrimas de nostalgia.
Vuelve la polémica por el calendario tan apretado
El Mundial 2026 ampliado a 48 selecciones, con más partidos que nunca (104) y casi mes y medio de competición, aumenta el riesgo de agotamiento de los jugadores. No pasarán dos semanas desde la final de la Liga de Campeones (30 de mayo) en Budapest, entre el PSG y el Arsenal, cuando el francés Ousmane Dembélé, el brasileño Marquinhos, el inglés Declan Rice o el español Martín Zubimendi estén a punto de debutar en el torneo en Norteamérica, sin contar que todas las selecciones disputarán amistosos de preparación.
Para muchos jugadores, este Mundial (11 de junio al 19 de julio) será el epílogo de una temporada interminable, iniciada con una pretemporada recortada por el nuevo formato del Mundial de Clubes (disputado hace menos de un año), entrecortada por la Copa África de Naciones en pleno invierno y largos campeonatos nacionales.
Existe “una necesidad urgente de calendarios de competiciones más equilibradas” y de “periodos de descanso y recuperación protegidos”, alertó en septiembre Sergio Marchi, presidente del FIFPro (el sindicato mundial de futbolistas profesionales), en el preámbulo del informe anual de seguimiento de la carga de trabajo de los jugadores.
En el curso 2024-2025, el marroquí del PSG Achraf Hakimi, actualmente lesionado por segunda vez esta temporada, disputó 69 encuentros, después de haber jugado ya 53 partidos la temporada anterior. Al término del Mundial de Clubes, lucrativa competición ampliada a 32 equipos y organizada por la FIFA, ninguno de los clubes participantes permitió que sus jugadores disfrutaran de 28 días de descanso, la duración recomendada por FIFPro. En la foto, el brasileño Rodrygo Goes, ausente del Mundial por lesión.