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María Fernanda Murillo, la atleta que cambió las dificultades por récords

La antioqueña ya no es solo la reina nacional del salto alto, también de los 100 metros vallas. Con su historia de perseverancia sigue dejando huella.

  • María Fernanda Murillo (centro), campeona centroamericana de los 100 metros vallas, sigue ampliando sus horizontes en el atletismo colombiano. FOTO: CORTESÍA JUEGOS CENTROAMERICANOS SANTO DOMINGO
    María Fernanda Murillo (centro), campeona centroamericana de los 100 metros vallas, sigue ampliando sus horizontes en el atletismo colombiano. FOTO: CORTESÍA JUEGOS CENTROAMERICANOS SANTO DOMINGO
  • Mauricio Hernández, entrenador de María Fernanda y otros referentes del atletismo colombiano. FOTO CORTESÍA
    Mauricio Hernández, entrenador de María Fernanda y otros referentes del atletismo colombiano. FOTO CORTESÍA
hace 1 hora
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En Bogotá, donde se recupera de una dolencia en la columna, la misma con la que encaró sus exitosos Juegos Centroamericanos en República Dominicana, María Fernanda Murillo confiesa que si no fuera por las responsabilidades que tiene, hubiera salido corriendo a brindar su apoyo a las víctimas del terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.

La deportista, que se encamina a ser la atleta más completa del atletismo colombiano, también tiene estudios de Enfermería, y esta otra vocación la inspira a ayudar.

Desde la lejanía, Murillo ha contribuido, como ha podido, ante la adversidad que atraviesan muchas personas en varias zonas del país afectadas por el sismo, y a la vez pide a la gente que se toque la mano en el corazón para que también aporten un grano de arena por aquellos que tanto lo necesitan.

María Fernanda ha construido buena parte de su trayectoria atlética mirando hacia arriba, pero en Santo Domingo encontró una nueva forma de tocar la gloria: esta vez, superando vallas.

La antioqueña se consagró campeona de los 100 metros vallas en las justas caribeñas, una victoria que además le permitió volver a escribir su nombre en los libros del atletismo colombiano.

Con su registro de 12,64 segundos no solo conquistó la medalla de oro, sino que confirmó una transformación que comenzó a gestarse cuando las pruebas múltiples dejaron de ser un complemento y empezaron a convertirse en una parte fundamental de su carrera.

Murillo bajó en diez centésimas el récord nacional que ella misma había establecido meses atrás en el Panamericano en Medellín.

Detrás de ese resultado hay mucho más que velocidad, técnica y horas de entrenamiento. Está la historia de una deportista que dejó su natal Turbo a los 14 años de edad para radicarse en Medellín buscando una buena formación deportiva, pero también que ha tenido que sobreponerse a lesiones, exigencias físicas y jornadas extenuantes.

Durante una etapa de su carrera, Nanda, como la llama de cariño una de las profesoras que la guió por años, la cubana Regla Sandrino, madrugaba para entrenar desde las 3:00 de la mañana y después afrontaba largas jornadas académicas y de práctica para convertirse luego en Auxiliar de Enfermería. Esa disciplina, sumada a una fortaleza mental que sus entrenadores han destacado en repetidas ocasiones, le ha permitido reinventarse sin renunciar a sus grandes objetivos. De hecho, viene haciendo una Licenciatura en Inglés.

La campeona centroamericana es, además, una muestra de que en el alto rendimiento también hay espacio para cambiar de camino. Ha sido durante años la reina colombiana del salto alto, prueba en la que conserva el récord nacional y sub-23 suramericano con 1,94 metros, pero encontró en las pruebas múltiples una oportunidad para explorar nuevas capacidades.

En 2023, ya había dado muestras de sus alcances en las vallas al ganarla en los Juegos Nacionales en el Eje Cafetero, con 13.57 segundos. Ahora, estar en 12,64 ratifica sus progresos.

Hoy, a sus 27 años, ya es la mejor vallista colombiana de la historia y una de las atletas más completas del país. Su gran reto, como lo expresó en charla con EL COLOMBIANO es clasificar a los Juegos Olímpicos, pero asegura que no solo quiere ir a participar sino a darle batalla a las mejores de las vallas.

¿Cómo que llegaba a la pista del Alfonso Galvis Duque de Medellín a las 3:00 de la mañana a entrenar?

“(Risas). Así es, de lo contrario no podía rendir en el deporte ni tampoco cumplir con mis estudios de Auxiliar de Enfermería. Entrenaba hasta las 6:00 de la mañana y a las 7:00 empezaba clases. Esos esfuerzos y pequeñas vivencias me ayudaron a fortalecerme mentalmente para superar luego otros obstáculos. Eso te forja, y te permite luchar por los objetivos que te trazaste”.

¿De dónde sacaba tanta fortaleza para no descuidar el deporte en medio de tantas cosas difíciles que se ven en esos turnos de enfermería?

“La verdad tuve muchas experiencias que jamás pensé vivir. Cuando uno va a práctica sabe que se puede encontrar con muchas cosas, más allá de desear servicios tranquilos. Cuando estás iniciando y te encuentras con pacientes que tienen VIH, a los que se les debe hacer transfusión de sangre, y otros que están malitos de salud... todo ello pega muy duro. Se sale del hospital con dolores fuertes al ver cosas tan trágicas. Yo veo ahora todo lo que está sucediendo con lo del terremoto, y es demasiado triste, quisiera estar ayudando”.

Lea: De reina del salto alto a dueña de las vallas: María Fernanda Murillo hizo historia en Centroamericanos

Más allá de su enfoque hacia el alto rendimiento se nota esa vocación de servicio en usted...

“Claro que sí. Yo aplico este lema: el que no vive para servir, no sirve para vivir. Los seres humanos deben venir al mundo a dar a amor, a ayudar al prójimo. De eso mismo nos habló Cristo cuando estuvo en la tierra. Cuando rezo, le pido a Dios que bendiga mi bolsillo para poder bendecir a todas las personas que pueda. Cuando pasan este tipo de cosas, y observo que la gente está atravesando una necesidad, todo ello me pega durísimo, desearía ser súper millonaria para ayudar a todo el mundo. Es más, hay cosas que no deberían pasar, por ejemplo, que un niño esté en la calle pidiendo comida o trabajando, todo eso duele”.

¿Qué significó para usted ganar la medalla de oro en los 100 metros vallas de los Centroamericanos y del Caribe y, además, hacerlo con récord nacional?

“Es una felicidad inmensa que uno no logra expresar de la forma en la que se siente. Porque más allá de una medalla, es todo el sacrificio que se hace para lograrla, lo que hay detrás, lo que se recorrió. Es una prueba que me gustó siempre, incluso cuando era especialista de salto alto. Ahora que soy multipista, se me ha ido despertando más la habilidad en vallas, lo cual me tiene feliz, y más porque todavía siento que puedo mejorar mucho”.

¿Ese triunfo y récord qué le dan a entender?

“Es extraño, pero en los trabajos de sicología, cuando era saltadora de alto y estando en mi mejor momento en esa prueba, haciendo los trabajos de visualización siempre me veía en unos Juegos Olímpicos pero corriendo los 100 metros vallas. Siempre la he tenido presente, y al ver las marcas que estoy logrando ahora sí sueño en grande con una final olímpica y con una medalla. He tenido la oportunidad de ver a las mejores del mundo y yo le digo a mi compañera Martha Araújo, sin ser agrandada: ‘¿qué tienen de diferente?’. Como llevan corriendo más tiempo que yo, tienen una técnica más linda pero siento que se les puede ganar. Nos hicieron idealizar a las europeas y estadounidenses, pero también podemos estar a la altura de ellas. Se necesita más experiencia, trabajar más”.

¿Eso quiere decir que deja el salto alto?

“Lo amo, pero ahora estoy enfocada en pruebas múltiples, en el heptatlón. Además, por temas de lesiones, no puedo retomar el salto alto de lleno, además poco a poco he ido retomando el nivel que tenía tras superar lesiones, como ruptura del ligamento resorte y ruptura de los tendones peroneos (tobillo izquierdo). Cada una de ellas me sacó de las pista un año. Pero las pruebas múltiples me han fortalecido físicamente para aspirar a Olímpicos ya sea en vallas o el heptatlón”.

Siga leyendo: ¡Grande Mafe!: saltó 1.94 metros

¿Podrá estar desde el próximo mes en los Suramericanos en Argentina?

“No es fijo, porque antes de ir a Centroamericanos estaba atravesando por una lesión en la columna, y pese a esa molestia logré participar. Pero por el estrés y la fuerza con la que se compite, y el alto impacto de cada prueba, llegué un poco resentida. Ahora toca recuperarse”.

¿Cuáles fueron esos detalles que la ayudaron, en un año, a progresar tanto en vallas?

“Influyó el tema de las lesiones, porque no poder impactar como normalmente lo hago en el alto me hizo pensar en otras alternativas, y es algo raro porque dentro de las múltiples hacemos salto alto. Pero para subirme a 1,94 metros me tocaba meter el pie un poco más fuerte. Sin embargo, para manejar alturas de 1,70 a 1,75 metros se me daba más fácil por la experiencia acumulada. Yo siento que Dios me regaló un don para este deporte, y por eso se me da con facilidad adaptarme a cada prueba. Ahora solo queda seguir trabajando”.

¿Qué representa para usted ser ejemplo de inspiración para otros atletas, sobre todo al salir de la zona de Urabá a los 14 años de edad?

“Es un honor que los chicos que vienen me vean como una fuente de inspiración. Mi consejo es que no se casen con ninguna prueba. Dios creó nuestro cuerpo para algo en específico, y muchas veces gastamos el tiempo haciendo algo para lo cual el cuerpo no está diseñado. Sé qué logré muchas cosas en el salto alto, sí me pongo a pensar cómo estuviera ahora si hubiera entrenado vallas mucho más antes. Entonces les digo a todos esos jóvenes que sigan intentando, hasta donde su corazón y cabeza se los permitan”.

El hombre que guía a Mafe

Mauricio Hernández, entrenador de María Fernanda y otros referentes del atletismo colombiano. FOTO CORTESÍA
Mauricio Hernández, entrenador de María Fernanda y otros referentes del atletismo colombiano. FOTO CORTESÍA

Tras estar bajo la conducción de la cubana Regla Sandrino, María Fernanda Murillo es orientada desde el 26 de diciembre de 2024 por el antioqueño Mauricio Hernández, de Chigorodó pero asentado en Bogotá desde 2009.

En la capital de la República la deportista ya se viene entrenando. “Es una chica muy talentosa. Hizo un gran trabajo de base en el salto alto y desde 2023 viene haciendo buenas marcas en el heptatlón. Se ha logrado recuperar de las lesiones que ha tenido y ha recobrado confianza. Nos sorprende porque puede hacer muy bien cualquier prueba, es disciplinada”, dijo Hernández, quien tiene a cargo a deportistas como Martha Araújo, Evelys Aguilar, Lina Licona y Bernardo Valoyes. “María Fernanda tiene mucho potencial y todavía mucho por mejorar”, agregó Hernández.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Cuál es el nuevo récord nacional de María Fernanda Murillo en los 100 metros vallas?
María Fernanda Murillo estableció el nuevo récord nacional con un tiempo de 12,64 segundos, mejorando en diez centésimas la marca que ella misma había registrado meses atrás en el Panamericano de Medellín.
¿María Fernanda Murillo dejó el salto alto para competir en los 100 metros vallas?
Murillo no ha abandonado definitivamente el salto alto, pero actualmente está enfocada principalmente en las pruebas múltiples y el heptatlón, disciplinas que también le permiten competir en los 100 metros vallas.
¿Cuál es el récord de María Fernanda Murillo en salto alto?
La atleta colombiana conserva el récord nacional y el récord suramericano sub-23 de salto alto, con una marca de 1,94 metros.

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