La ruptura persiste, aunque al final hubo júbilo por la clasificación a los grupos de la Copa Libertadores. La relación entre los hinchas del DIM y el plantel dirigido por Alejandro Restrepo no se ha compuesto. Aunque por momentos hay chispazos de romance, la desconfianza aún persiste. Ambas cosas quedaron en evidencia este jueves, en el duelo de vuelta de la tercera ronda de clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores contra Juventud de Uruguay, que terminó 2-1 en favor de los locales.
Por un lado, la asistencia de público fue escasa. Por lo general, un día de partido internacional en el Atanasio Girardot el occidente de la ciudad colapsa desde temprano. Para llegar a tiempo hay que salir hacia el estadio con varias horas de anticipación. El jueves no hubo más que el trancón normal de la hora pico. A las cinco y media de la tarde, dos horas antes del inicio del duelo ante los charrúas, la movilidad por el sector de la Unidad Deportiva era tranquila.
En las casetas de afuera del escenario no se veía mucha gente. Sí había algunos hinchas sentados en las mesas, pero no se sentía el furor de otros momentos. Ni siquiera se escuchaban las canciones típicas del club que, en otros momentos, suelen inundar el ambiente con un volumen que se escucha a varias cuadras del estadio. Esta vez había silencio. Ni en las filas de ingreso a las tribunas, que pocos minutos antes del inicio del juego suelen estar a reventar, se veía el alboroto de los días en que la relación con el equipo está mejor.
El aliento no faltó
Las tribunas no se llenaron. Muchas sillas de todos los sectores del estadio estuvieron vacías. Sin embargo, el aliento a los jugadores dirigidos por Alejandro Restrepo no faltó. Tampoco los reproches. Pero vamos por partes. Cuando los jugadores ya estaban en la cancha, pero el encuentro no había empezado, hubo los mismos cánticos de siempre. Incluso se escucharon risas cuando, en medio del himno de Colombia, el arquero de Juventud, capitán de ese elenco, empezó a caminar para saludar a los rivales porque pensó que se había terminado cuando no.
Después, rodó la pelota. La gente esperaba que Medellín saliera a atacar con ímpetu. Los rojos no lo hicieron. Por el contrario, el planteamiento del cuerpo técnico pareció ser conservador: orden atrás y después tratar de aprovechar los espacios para marcar. Sin embargo, se vio en aprietos al inicio del partido. Por eso los aficionados silbaban a sus jugadores, aunque cuando se acercaban al arco del rival se alegraban.
La felicidad llegó al paroxismo cuando Hayen Palacios marcó, de cabeza, el primer gol del encuentro. Fue después de un centro que llegó al punto penalti y que el jugador, uno de los fichajes del cuadro rojo para este semestre, conectó con maestría. Fue la segunda anotación del atacante en las rondas previas de Libertadores. En ese momento la afición roja pareció conectarse. A pesar del fuerte aguacero que cayó sobre el estadio, cantaban y se escuchaban con fuerza, so pena de estar muchos metidos en la parte interna de tribunas como oriental y norte.
Sin embargo, los gritos de emoción quedaron en un silencio incómodo cuando, al minuto 25, el futbolista Federico Barrandeguy anotó un golazo de tiro libre luego de una falta que Frank Fabra aseguró no había sido y tras la confusión de los jugadores para parar la barrera. En ese momento empezaron a silbar a Salvador Ichazo, el arquero del DIM que no ha tenido un buen inicio de semestre.
De la tristeza a la esperanza
Cuando terminó el primer tiempo, los hinchas de la tribuna occidental silbaron a todos los futbolistas del Medellín mientras caminaban hacia los camerinos. La mayoría reclamaba mayor entrega en la segunda parte. Otros pedían que el técnico Restrepo se fuera. Unos más conversaban entre ellos, esperando que el encuentro no terminara en penaltis, para evitar un sufrimiento extra en una serie complicada.
En los primeros minutos del segundo tiempo el DIM se vio confundido. Intentó atacar con ímpetu, pero no logró concretar. Entre tanto, Juventud se mostró intenso, con posibilidad de ganar el encuentro. Mas no ocurrió. El encuentro estaba parejo. Los uruguayos empezaron a hacer tiempo. Los 12.638 aficionados que asistieron se mostraban ansiosos. Faltando siete minutos para el final del tiempo reglamentario Francisco Fydriszewski anotó de cabeza el tanto de la victoria.
Los aficionados empezaron a gritar de alegría. Luego se conectaron con el encuentro y, en medio del nerviosismo de los minutos finales de un duelo que se calentó en la cancha, empezaron a gritar con fuerza. Muchos, al final, terminaron pidiendo tiempo, que ya se terminara el duelo. “Qué sufrimiento”, gritaban muchos cuando el reloj marcaba 9 minutos y el central paraguayo no había terminado el partido. Así, sufrida, fue la clasificación del DIM a la fase de grupos de la Libertadores 2026.
Estos fueron los titulares del DIM:
Salvador Ichazo; José Ortiz, Kevin Mantilla, Daniel Londoño; Hayen Palacios, Didier Moreno, Halam Loboa, Frank Fabra; Diego Moreno; Enzo Larrosa, Francisco Fydriszewski.
Estos fueron los titulares de Juventud de Piedra:
Sebastián Sosa; Federico Baarrangeduy, Angel Morosini, Patricio Pernicone, Emmanuel Mas; Leonel Roldán, Rodrigo Chagas, Pablo Lago, Renzo Sánchez; Bruno Larregui, Agustín Alaniz.