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Los “históricos del DIM”, un grupo de exdirigentes e hinchas del cuadro rojo, se quejaron por “mal arbitraje”

Los dirigentes hicieron una queja formal en un comunicado. Se quejaron de lo que pasó en Liga.

  • El futbolista Jhon Edwin Montaño es una de las figuras del cuadro rojo en el fútbol profesional colombiano. Foto: Manuel Saldarriaga
    El futbolista Jhon Edwin Montaño es una de las figuras del cuadro rojo en el fútbol profesional colombiano. Foto: Manuel Saldarriaga
hace 1 hora
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El Medellín se ha quejado, últimamente, por el arbitraje de sus partidos en el fútbol colombiano. Por eso, “Los históricos del DIM”, un grupo de exdirigentes del cuadro rojo de Antioquia conformado por Iván Darío Restrepo, Julio Roberto Gómez, Gustavo Jiménez, Iván Darío Restrepo, Julio Roberto Gómez y Gustavo Jiménez, hicieron el siguiente texto, en el que levantaron una voz de protesta por lo que consideran no se hizo bien en los partidos y los perjudicó.

“Hoy no escribimos desde un escritorio, sino desde la tribuna, desde la garganta rota de tanto alentar, desde el corazón de miles de hinchas que aman sin condiciones al Deportivo Independiente Medellín. Durante años hemos acompañado al equipo en la lluvia yen el sol, en las victorias yen las derrotas, en las alegrías inmensas yen los golpes mas duros. Sabemos perder cuando se pierde en la cancha, cuando el rival es mejor, cuando el fútbol dicta su ley. Loque no aceptamos -lo que duele, indigna y agota- es perder por decisiones arbitrales que una y otra vez castigan al Medellín.

No son jugadas aisladas. No es mala suerte. Es una cadena de fallos que nos quita puntos, ilusiones y justicia. Penales inexistentes, faltas ignoradas, expulsiones exageradas y acciones claras omitidas incluso con tecnología disponible. Desde hace algunos años muchos partidos terminan con la misma sensación amarga: que el esfuerzo de los jugadores y la pasión de la hinchada valen menos que un silbato equivocado.

El Medellín no es solo un club: es historia, es identidad, es familia, es la voz de una ciudad entera que se levanta cada fin de semana para creer, que la victoria o la derrota determina el estado de ánimo de un pueblo; pero cuando esa fe es pisoteada por decisiones injustas, no solo pierde un equipo: pierde el fútbol, pierde la credibilidad del campeonato y pierde el respeto por quienes lo sostienen.

El fútbol es, ante todo, un escenario de competencia leal, donde deben prevalecer la imparcialidad, la transparencia y el respeto por el esfuerzo de los deportistas y por la pasión de quienes los acompañan. Se sostiene sobre la confianza de millones de aficionados, sabré el esfuerzo honesto de los jugadores y sabré la inversión institucional de clubes que compiten con dignidad. Cuando el arbitraje faIla sistemáticamente, se vulnera ese pacto esencial y se envía un mensaje devastador: que el resultado puede depender más del silbato que del mérito deportivo.

Sin embargo, en ocasiones recientes las actuaciones arbitrales han generado una sensación de injusticia y desprotección. La hinchada del Medellín se caracteriza por su fidelidad, su comportamiento respetuoso y su amor incondicional por el equipo. Acompañamos en cada estadio, alentamos en cada circunstancia y aceptamos con dignidad los resultados cuando son fruto del juego limpio.

Lo que resulta profundamente doloroso es percibir que el esfuerzo dentro del campo no recibe el mismo trato Justo por parte de quienes deben garantizarlo.

Nos duele ver a nuestros jugadores salir con impotencia, nos duele volver a casa con la sensación de que no hubo igualdad de condiciones, nos duele que la pasión sea respondida con indiferencia. Pero, sobre todo, nos duele que parezca que nadie escucha.

Por eso exigimos, con la dignidad de una hinchada fiel y pacífica, que se investiguen estas actuaciones arbitrales, que haya correctivos reales y que se garantice imparcialidad. No pedimos favores. No pedimos ventajas. Pedimos lo mínimo: justicia.

Porque el fútbol sin justicia no es fútbol.

Porque la pasión no puede seguir siendo castigada. Porque al Medellín se le respeta. No buscamos privilegios ni tratos preferenciales. Únicamente reclamamos condiciones justas y equitativas para competir, en beneficio no solo de nuestra institución, sino de la credibilidad del fútbol colombiano en su conjunto.

Confiamos en que nuestras inquietudes serán escuchadas y atendidas con la seriedad que merecen, en honor al juego limpio y al respeto por quienes sostienen este deporte con su pasión.

Seguiremos alentando, como siempre, pero también seguiremos alzando la voz hasta que se nos escuche”.

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