El Giro de Italia no quedó sentenciado este viernes tras la exigente séptima etapa que tuvo su primera jornada de alta montaña en la competencia, pero sí confirmó el favoritismo del danés Jonas Vingegaard (Team Visma|Lease a Bike) para salir campeón. Egan Bernal, por su parte, pagó caros los esfuerzos de los últimos días y salió del top-10 de la clasificación general.
En el recorrido más largo de la presente edición, 244 kilómetros entre Formia y la cima del Blockhaus, a la que se ascendió por octava vez en la historia de la prueba y donde ganó Nairo Quintana en 2017, Vingegaard, con la ayuda de sus compañeros, cerró con broche de oro el buen trabajo de su equipo al marcharse en solitario a falta de 5 km y cruzar después la meta con un tiempo de 6 horas, 9 minutos y 15 segundos.
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Lo que no estaba en el librero eran las diferencias tan cortas que les iba a sacar a sus demás oponentes de cara al desenlace de la carrera, la cual, para fortuna del espectador, se mantiene abierta.
Lo escoltaron en la fracción el austriaco Felix Gall (Decathlon CMA CGM Team), a 13 segundos, y el australiano Jai Hindley (Red Bull - BORA – hansgrohe), a 1.02 minutos.
Por su parte, y para sorpresa, el portugués Afonso Eulálio (Bahrain – Victorious) conservó la maglia rosa de líder al arribar a 2.55. Mientras que Egan Bernal (Netcompany INEOS) entró 21°, a 2.57.
El escarabajo cundinamarqués, campeón del Giro en 2021, empezó a mermar su ritmo cuando restaban 7.6 km para la meta rumbo a esa cima ubicada en la región de Abruzzo, en el centro de Italia, y que pertenece al macizo de la Majella, dentro de los Apeninos.
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