El reciente hallazgo de trazas o restos de cocaína en el agua del grifo de Bogotá y otras capitales colombianas encendió las alarmas de las autoridades locales sobre la calidad de los recursos hídricos urbanos que consumen y utilizan los ciudadanos diariamente.
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La revelación proviene del informe ‘Contaminación Invisible’, elaborado por el Center for a Secure Free Society de Estados Unidos con el apoyo científico de la Universidad de La Sabana, un documento que ha desatado una intensa controversia institucional en el país.
El hallazgo del estudio internacional y la respuesta de la empresa de acueducto
Este reporte técnico se basó en la recolección y análisis de muestras tomadas entre finales de 2025 e inicios de 2026 en 12 ciudades colombianas, una muestra que representa a cerca de 17 millones de personas (el 32% de la población nacional).
El punto central de la investigación determinó la presencia de restos de cocaína y otras sustancias químicas en el agua corriente de Bogotá, Cartagena, Popayán y Quibdó, además de registrarse en el agua de entrada al sistema de potabilización en Cali. Estas zonas urbanas afectadas agrupan a más de 11,8 millones de habitantes.
Ante la difusión de estos datos por parte de los medios de comunicación, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab) emitió un pronunciamiento oficial defendiendo sus procesos. En el comunicado, conocido por Infobae Colombia, la entidad explicó la situación.
“La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá mantiene un estricto control de sus procesos de potabilización del agua y en ese sentido suministra la información a las entidades de control, manteniendo una comunicación en doble vía con estas”, detallaron.
La organización enfatizó que, “a la fecha, no ha recibido notificaciones oficiales por parte de las entidades responsables de control y vigilancia que mencionen la presencia de sustancias químicas que puedan representar un riesgo para la salud pública”.
Los cuestionamientos a las muestras externas
La Eaab también aclaró que no posee reportes sobre autorizaciones para investigaciones ajenas a sus protocolos internos de vigilancia, por lo que al respecto, manifestaron que no tenían conocimiento del estudio que se realizó.
“No tenemos información por parte de estas entidades de que se haya autorizado la realización de estudios que impliquen la toma y análisis de muestras de agua, diferentes a los que la Eaab realiza de manera habitual dentro de sus programas de monitoreo y control de calidad”, expresaron.
La entidad explicó que ejecuta un promedio de 1.800 análisis mensuales mediante “muestreos periódicos y sistemáticos” para verificar los estándares de consumo humano.
Para respaldar la idoneidad del suministro en la capital, la empresa remarcó que “el aseguramiento de la calidad del producto final es el resultado de la operación física y de un robusto esquema de monitoreo y autocontrol, que se ciñe estrictamente al marco regulatorio nacional”.
La entidad agregó que cumple con la Resolución 2115 de 2007 y afirmó que el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (Irca) “históricamente ha estado en 0% y nunca ha estado por encima del 5%, correspondiente a la clasificación ‘Sin Riesgo – Agua apta para consumo humano’”.
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Finalmente, la Eaab ratificó la actualización de sus datos en el Sistema Único de Información (SUI) y reiteró “el compromiso de la Eaab con el suministro de agua potable segura, cumpliendo con los más altos estándares regulatorios en el sector”, concluyeron.
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