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¿Por qué es inviable que Trump pueda capturar a Petro?

La ausencia de una orden judicial, la legitimidad democrática del mandatario colombiano, los contrapesos en EE. UU. y el riesgo de una escalada, convierten la amenaza en retórica más que en posibilidad real.

  • Varios pisodios de tensión han marcado la relación en poco menos de un año, desde que el republicano volvió a la Casa Blanca y decidió golpear el tablero geopolítico. FOTO el colombiano y getty
    Varios pisodios de tensión han marcado la relación en poco menos de un año, desde que el republicano volvió a la Casa Blanca y decidió golpear el tablero geopolítico. FOTO el colombiano y getty
hace 53 minutos
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A diferencia de lo ocurrido con Nicolás Maduro, sobre quien pesaba una orden de arresto internacional y un proceso en una corte de Nueva York por señalamientos con el supuesto “Cartel de los Soles”, contra el presidente Gustavo Petro no existe ninguna investigación formal, orden de arresto o prueba firme en las fiscalías de Estados Unidos que puedan abrir la puerta para una eventual detención —a pesar de la inclusión en la Lista Clinton—. Así lo concluyen analistas consultados por EL COLOMBIANO tras la más reciente arremetida verbal del republicano, desde el 3 de enero pasado, cuando se llevó a cabo el operativo para capturar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

El magnate republicano dijo en las últimas horas que Petro es “un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y vendérsela a Estados Unidos, y no va a seguir haciéndolo por mucho tiempo”. Cuando un reportero le preguntó si habrá una operación estadounidense en Colombia, Trump respondió: “Me parece bien”.

Hay que recordar que el presidente Gustavo Petro ha respondido con dureza a las acusaciones del mandatario estadounidense. El pasado 4 de enero, en su cuenta de X, dijo: “No sé si Maduro es bueno o malo, ni siquiera si es narcotraficante, en los archivos de la justicia colombiana después de medio siglo de lidiar con las mafias más grandes de la cocaína, no aparecen los nombres de Nicolás Maduro ni de Cilia Flores (...) Rechazo profundamente que Trump hable sin conocer, mi nombre en 50 años no aparece en los archivos judiciales sobre narcotráfico ni de antes ni del presente (...) Su castigo es tratar falsamente de narcotraficante y de tener fábricas de cocaína (...)”.

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Iván Martínez Pinilla, investigador y profesor en posgrados de relaciones internacionales, en diálogo calificó las acusaciones actuales de Trump a Petro como “humo” y rumores, sin indicios graves que vinculen al mandatario colombiano con el narcotráfico. En su análisis plantea que a diferencia de Maduro, quien poseía una orden de arresto emitida por un juez estadounidense y acusaciones de dirigir, supuestamente, el “Cartel de los Soles”, no existe ninguna investigación formal, acusación concreta o pruebas firmes contra Gustavo Petro en las fiscalías de Estados Unidos.

Para él otra diferencia tiene que ver con que Colombia cuenta con instituciones funcionales y un Congreso activo, y Petro fue elegido legítimamente en elecciones libres y su permanencia en el cargo, hasta el 7 de agosto de este año, es constitucional. Esta realidad impide que Trump, dice, pueda sustentar la tesis de que Petro representa una “amenaza directa” para los intereses de EE. UU. de la misma forma que lo hizo con el gobierno venezolano.

“Si Estados Unidos ingresara a Colombia y capturara a Gustavo Petro, teniendo en cuenta el nivel de aprobación que hoy tiene el presidente y la capacidad de movilización que ha demostrado el Pacto Histórico, especialmente en las elecciones recientes y en la consulta interna de hace poco, lo que se produciría sería un estallido social de enormes proporciones”, dijo el experto y agregó: “Colombia no está frente a un presidente ilegítimo ni a un poder vacío. Gustavo Petro tiene legitimidad política, fue elegido en las urnas y, aunque es un mandatario cuestionado y polarizante, ejerce el cargo con respaldo institucional. Ese factor cambiaría por completo el escenario frente a cualquier intento de intervención externa”, concluye.

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Incluso, en un contexto de esa naturaleza no puede descartarse que potencias como China y Rusia adopten represalias mucho más fuertes contra Estados Unidos en el plano internacional. No obstante, subraya un punto central: para China y Rusia, la política interna colombiana y fenómenos como el narcotráfico no ocupan un lugar prioritario en su agenda estratégica. Por ello, una eventual reacción no estaría impulsada por un interés directo en Colombia, sino por las implicaciones globales y el precedente que una acción de ese tipo podría sentar en el orden internacional.

Martínez plantea que entonces Trump enfrentaría severas dificultades para justificar una acción así ante el Congreso de Estados Unidos, por ejemplo. No es algo que pueda ejecutar simplemente mediante una orden ejecutiva, como lo hizo con Venezuela, sin enfrentar contrapesos institucionales. Entonces, para él la retórica de Trump es más una estrategia mediática para influir en las elecciones internas de Colombia y una forma de presión para que el país cambie su política de drogas (volviendo al glifosato y la persecución directa) en lugar de un plan de captura real.

Este diario también consultó a Nicolás Garzón, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de la Sabana y quien plantea que no existe un fundamento serio en el derecho internacional que avale o legitime una acción de esta naturaleza en Colombia. Aunque se ha visto que a Estados Unidos “poco le interesa el derecho internacional” en la práctica, la posibilidad de justificar legalmente una intervención o captura es extremadamente limitada. Incluso en el caso de Maduro, juristas serios, insiste, cuestionan la legalidad de tales procedimientos, lo que hace que repetirlos en un contexto como el colombiano sea jurídicamente insostenible.

“Creo que son contextos diferentes. Ahora, ¿qué está pasando en el caso de Petro? Lo que está pasando es que, desafortunadamente, y de manera muy acelerada, se ha venido deteriorando esa relación. Empezamos primero con unas declaraciones no muy amistosas entre los dos países; luego vino el episodio de los deportados, el tema de la desertificación; después ya pasamos a un terreno un poco más personal, por llamarlo de alguna manera: le retiran la visa a Petro, lo incluyen en la lista OFAC (Lista Clinton), y ahora lo que estamos viendo son acusaciones muy serias y, desde mi punto de vista, sin mayor fundamento, de que Petro es narcotraficante y que hace parte de un cartel, tal y como, de alguna forma, se acusa a Maduro”, explicó el experto.

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Aunque insiste en que con Trump y su gobierno no se puede descartar ningún escenario, sí reitera que el caso de Maduro es distinto porque fue una “suerte de proceso” que derivó precisamente en esa acción del operativo militar, que de todas maneras, “desde mi punto de vista es un poco inesperada porque sí había una presión seria sobre el régimen, pero una acción de esa naturaleza, de todas maneras, no la veía como tan inminente”.

En suma, cuenta, el objetivo no sería la captura física del presidente Gustavo Petro, sino generar “ruido” y tensión para forzar cambios en las políticas del gobierno colombiano, lo que refuerza la idea de que se trata más de una estrategia de intimidación que de un plan ejecutable de intervención militar o judicial. Para simplificarlo, intentar capturar a Petro sin una orden judicial ni pruebas, basándose sólo en retórica política, es como tratar de ejecutar una sentencia de desalojo contra un propietario legítimo que tiene sus papeles en regla de la casa que compró con su dinero, solo porque al vecino no le gusta cómo administra su jardín.

Sin embargo, hay que decir que el presidente Trump ha cumplido con las amenazas contra su homólogo colombiano. Como lo señalaban los expertos, la descertificación a Colombia en la lucha contra el narcotráfico, la inclusión a la Lista Clinton de él y su círculo, entre otros episodios de tensión, han marcado la relación en poco menos de un año, desde que el republicano volvió a la Casa Blanca y decidió golpear el tablero geopolítico.

Petro, a su manera, también buscaría que la crisis escale para tener insumos en la campaña electoral. Por ahora, como lo han demostrado varias encuestas, a la mayoría de colombianos les interesa que estén en buen estado las relaciones con un aliado histórico como Estados Unidos.

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