El cuerpo sin vida del periodista Mateo Pérez Rueda fue encontrado este viernes en zona rural de Briceño, luego de varios días de búsqueda y gestiones humanitarias en medio de las difíciles condiciones de seguridad que enfrenta esa zona del norte antioqueño.
El hallazgo se produjo durante una misión humanitaria en la que participaron integrantes del Comité Internacional de la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo. Según información recibida por EL COLOMBIANO, el cuerpo se encontraba en la tarde de este viernes en camino hacia Medicina Legal para los procedimientos correspondientes.
Pérez Rueda había desaparecido desde el martes 5 de mayo, cuando ingresó a la vereda Palmichal para realizar trabajos de reportería sobre los combates entre tropas del Ejército Nacional y el frente 36 de las disidencias de las Farc.
Los periodistas Jesús Abad Colorado y Sergio Mesa también se unieron a las labores de búsqueda. Mesa relató que durante el recorrido hicieron una parada en Yarumal para acompañar a los padres y el hermano del periodista, y que allí grabaron el video difundido en redes sociales en el que su mamá, una maestra del municipio próxima a pensionarse, y su papá, un comerciante reconocido del municipio, pedían apoyo institucional para encontrarlo.
Después, se dirigieron a Briceño, en donde reclamaron las pertenencias en el hotel en el que se hospedó. Según los hallazgos, el periodista pretendía pasar la noche allí — había dejado ropa, su morral y su casco, pues en esa zona rural está prohibido transitar con él — y posteriormente salió hacia el área rural sin regresar. Los periodistas le entregaron las pertenencias a la familia, quienes confirmaron que sí eran de Mateo. Sin embargo, no encontraron su computador.
Además, quienes acompañaron las labores de búsqueda también encontraron en el camino su celular, las llaves de la motocicleta y luego el vehículo en el que se movilizaba.
¿Quién fue Mateo?
Mateo era periodista director del medio El Confidente, que informa a varios municipios del norte antioqueño, principalmente Yarumal. Además, era estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. Escribía poesía y era fotógrafo. Quienes conocieron su trabajo, destacan la rigurosidad que mantenía. Esta misma rigurosidad lo llevó a ser amedrentado por funcionarios públicos y empresarios de su municipio por las información que publicaba.
“Debo decir que no es la primera vez que sufro de acoso judicial por parte de políticos en Yarumal. Ellos ya me han hecho eliminar varias cosas y otros funcionarios también han intentado presionarme llenándome de tutelas y denuncias, porque saben que cuando uno va a conciliar, ellos no lo hacen y deciden seguir el proceso para desgastarlo a uno” dijo en una publicación en su Facebook en 2024.
El medio El Confidente lo fundó hace cerca de tres años atrás en un formato virtual que encontró en Facebook su nicho principal. Anteriormente ya había hecho sus primeros pinitos en el periodismo, escribiendo para otros medios y colaborando con otros amigos.
Para sostener su medio, llegó incluso a vender jugos en el garaje de su casa. “Ahora estaba muy metido en cosas del conflicto armado cercano, porque en Yarumal han estado matando mucha gente”, relató su primo Jorge Rueda.
Otros periodistas y amigos también lo recuerdan como un periodista dedicado e inmersivo. Prefería ir al lugar de los hechos, en lugar de hacer reportería por teléfono. “Ahora pertenezco a las calles, donde los humanos pasan sin pretensiones, donde la realidad no miente”, escribió en una de sus columnas en el blog La Lotería de Babilonia.
Sus últimas horas
La última persona con la que habló fue su papá, Carlos Pérez, quien relató a un medio radial que se despidieron a las ocho de la mañana, cuando partió hacia Briceño. Don Carlos le pidió que no fuera advirtiéndole que la zona estaba “muy caliente”, pero Mateo le mintió para tranquilizarlo diciéndole que habían militares y que no había peligro.
Según testimonios de habitantes de la zona, Pérez Rueda habría sido interceptado por integrantes del frente 36 en un sector rural del municipio, interrogado, torturado y asesinado frente a los habitantes. Su cuerpo habría permanecido varios días en el territorio debido a la imposibilidad de ingreso de las autoridades por razones de seguridad.
El crimen lo habría cometido alias Víctor Chalá, identificado como Jhon Édison Chalá Torrejano, el segundo cabecilla al mando del GAOr 36, quien habría llegado a la zona de la mano de alias Calarcá para fortalecer este grupo armado. Tras conocerse la desaparición del periodista, la Gobernación de Antioquia puso una recompensa de 300 millones de pesos por información que conduzca a su captura.
El caso ha generado alarma entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa y sectores sociales del norte de Antioquia, y revive las preocupaciones por el riesgo que enfrentan periodistas y líderes sociales en zonas con presencia de grupos armados. Según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa, desde 1977 han sido asesinados en Colombia 170 periodistas por razones del ejercicio de su oficio. En Antioquia, han sido 22 periodistas asesinados, “uno de los departamentos que más ha aportado periodistas a esta larga y dolorosa sala de redacción de ausentes”, según informó la Fundación en el comunicado que confirma el asesinato del periodista.
La FLIP, con esto, hace un llamado urgente al Gobierno nacional de Gustavo Petro, quien recientemente recibió una orden de la Corte Constitucional para retractarse por los señalamientos de “muñecas de la mafia” a mujeres periodistas.
Durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, han sido asesinados ocho periodistas en distintas regiones del país: Rafael Moreno, Wilder Córdoba, Luis Gabriel Pereira, Jaime Vásquez, Jorge Méndez, Mardonio Mejía.