Más de 200 personas se congregaron este martes en la Parroquia San Antonio de Padua, de Buriticá, para rezar por la memoria de Michel Dahiana Henao Chavarría, la niña de 6 años que duró una semana desaparecida y que encontraron el pasado lunes en un desolado paraje de este municipio del Occidente antioqueño. Son tantas las dudas que rondan su muerte que hasta las autoridades ofrecieron una millonaria recompensa para tener una explicación sobre lo ocurrido.
“No sabemos bien qué fue lo que pasó”, fue la respuesta recurrente cuando preguntamos en tiendas, almacenes y a los asistentes a la misa por el destino de la pequeña. La menor, desaparecida desde el pasado 24 de agosto a las 10:05 a.m., fue hallada en un afluente que limita las fincas La Aguacatala y Juan Flórez, a unos 50 minutos de la vivienda donde residía.
Sus familiares, en el barrio Cristo Rey, optaron de tajo por no decir nada sobre lo ocurrido. Su madre no paró de llorar desconsolada por el hallazgo de su pequeña, mientras otros familiares no daban crédito a lo sucedido. El hallazgo del cuerpo de Michel Dahiana solo incrementó las dudas sobre cómo ocurrió su fallecimiento.
El hallazgo
Más de 350 personas recorrieron todos los recovecos de este municipio y durante una semana no pudieron dar con la mínima pista del cuerpo de esta menor. Sin embargo, a la 1:45 p.m. de este lunes, sonó el teléfono en la estación de bomberos de la localidad y una persona dijo que había encontrado un cuerpo que podría ser el de esta niña.
El comandante del Cuerpo de Bomberos de Buriticá, el cabo Rubén Darío Orrego, explicó que ante esta alerta, tres de sus hombres se dirigieron a la zona referenciada en la vereda La Aguacatala, un área a la que solo se podía acceder a pie y con equipos especiales. Después de dos horas, la noticia que nadie quería recibir se confirmó.
Agentes de la Sijín de la Policía Antioquia, acompañados por los bomberos, llegaron hasta el punto exacto donde estaba el cuerpo sin vida después de superar toda clase de dificultades. Un testigo aseguró que, incluso, “ellos se pasaron del punto y les tocó devolverse, lo que hizo demorar todo”.
Por la dificultad del acceso a la zona y los cuidados que se debían tener, las labores de recuperación del cuerpo y el proceso para llevarlo hasta el primer punto de la zona urbana demoraron siete horas. “Eso ya era muy de noche cuando pasaron por acá con el cuerpo de la niña”, relató otro vecino, quien al preguntarse sobre lo que pasó solo acató a decir: “no tengo idea”.
Los investigadores señalaron que la menor llevaba varios días fallecida y que la primera alerta la hicieron las aves de rapiña que estaban sobrevolando el sector. El vecino que avisó a las autoridades se acercó al sitio ante esta situación.
En principio, la muerte quedó por establecer, debido a que por su avanzado estado de descomposición no se pudo establecer si tenía algún signo de violencia. En manos de los médicos legistas de Medicina Legal, en Medellín, quedará la responsabilidad de dar todas las claridades.
¿Cómo llegó hasta allá?
“Cuando se hizo una búsqueda, lo único que se alcanzaron a ver fueron unas huellas por la parte de arriba, por un camino que se hace en más de dos horas y que comienza en el barrio donde ella vivía. Llegaron hasta un punto y más abajo apareció el cuerpo de la niña”, relató uno de los residentes que participó en la búsqueda. Ante el misterio que se maneja en el pueblo por esta tragedia decidió no revelar su identidad.
La zona por la que ingresaron las autoridades, y que recorrió ayer EL COLOMBIANO, es un trayecto al que solo acceden caminantes, bestias o motociclistas con destreza en trochas agrestes. El recorrido cuenta con tramos empedrados y bordea abismos que comprometen la seguridad de los transeúntes, en su mayoría trabajadores de las fincas del sector.
Pero el punto exacto donde hallaron los restos era tan complejo que los socorristas se debieron poner arnés y otros equipos de escalada especializados.
“Para poder llegar hasta el sitio exacto debieron romper ramas, maleza y árboles, ya que la zona no era apta para ninguna persona que se movilizara a pie”, aseguró el comandante de bomberos.
Aseguró, además, que la zona se recorrió durante los días de la búsqueda, pero al ver la complejidad, descartaron hacer una búsqueda profunda, dando por hecho que era poco factible que la niña llegara hasta allí.
“Nosotros habíamos hecho una búsqueda los primeros días por esa zona, unos cinco kilómetros a la redonda, pero la habíamos descartado pensando que era poco factible que ella hubiera llegado hasta allá, debido a lo peligroso y difícil que era acceder”, aseguró el cabo Orrego a las afueras del templo religioso, donde estaba acompañado con las unidades que participaron en la recuperación del cuerpo, la cual finalizó sobre las 8:45 p.m. del lunes.
Millonaria recompensa
A la eucaristía en el principal templo de Buriticá llegó el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón. En un principio su idea era asistir a esta misa, pero al final dio una rueda de prensa a los medios de comunicación que se encontraban en la localidad con una noticia: el ofrecimiento de una recompensa de hasta $100 millones por quien diera información sobre la muerte de Michel Dahiana.
“Estamos acá, no solo haciendo honor a este profundo dolor que estamos sintiendo, sino que hemos decidido doblar la recompensa para que esta situación no quede en la impunidad”, dijo el mandatario, quien al preguntarle qué pudo haber pasado solo se remitió a que se aumentaba este pago para esclarecer lo ocurrido, sin entregar más detalles. Posteriormente recorrió el parque repartiendo volantes entre los residentes pidiendo colaborar con la justicia.
Sin embargo, el alcalde de Buriticá, José Luis Rodríguez, fue más explícito sobre el motivo de esta recompensa, asegurando que “la niña no llegó sola hasta este sitio. Es demasiado lejos del municipio y llegar al punto donde estaba es muy difícil”.
La respuesta del mandatario deja la puerta abierta para que se investigue un posible homicidio, algo que se esclarecerá Medicina Legal. Ninguna de las autoridades se aventuró a atribuir responsabilidades sobre quién estaría detrás de esta muerte.
Los familiares tampoco quisieron hablar al respecto y rindieron homenaje a la niña encendiendo más de 20 velas en la entrada de la vivienda donde tenían varios carteles con los cuales realizaron la búsqueda por los 364 kilómetros cuadrados que conforman este municipio, ubicado a 92 kilómetros de Medellín (2 horas de viaje por carretera).
La indignación de los familiares, además del dolor propio de la tragedia, también se fundamentó en una fotografía que se hizo viral en las redes sociales sobre la forma en la que supuestamente fue encontrada la niña. Las autoridades descartaron plenamente la imagen y aseguraron que la misma fue hecha con inteligencia artificial. “Es una imagen amarillista que mostraron y por eso no queremos hablar con nadie”, recriminó una de sus familiares.
Esta molestia se unió al dolor de todo un pueblo, que al final de la celebración religiosa aplaudió en memoria de Michel Dahiana, una niña que era conocida por recorrer sus calles.
Durante la eucaristía, sin importar si vivían del sector público, de la minería de oro o del comercio, la comunidad se unió en una oración colectiva por el descanso eterno de Michelle Dahiana y clamó por el total esclarecimiento de los hechos para que se haga justicia por su muerte.