La escasez de lluvias en el país sigue preocupando a autoridades y a las empresas que proveen de servicios públicos, pero, perece que no tanto a muchos usuarios. En Antioquia, la situación es alarmante y ya comienza a advertirse la posibilidad de interrupciones del servicio de agua en el departamento.
Y es que, los niveles de las cuencas que abastecen de agua son bajos y, por ejemplo, la quebrada Doña María, que hace parte del abastecimiento del sistema San Antonio de Prado, en el occidente de Medellín, disminuyó entre mayo y julio pasados, cerca de un 23 % la cantidad de agua disponible.
La crítica situación advertida por EPM, que también se evidencia en la quebrada Santa Elena (Oriente de Medellín), que aporta al sistema La Cascada, obligando al bombeo desde el afluente La Bocaná en operación continua, durante las 24 horas, es la consecuencia de una sequía y la falta de ahorro de los ciudadanos.
Según la empresa de servicios públicos, las lluvias de los últimos días no han sido suficientes para recuperar los caudales de ocho de las 16 fuentes menores, con las que EPM cuenta para potabilizar el agua y abastecer algunos sectores del Valle de Aburrá.
Pero, aún es más preocupante el panorama de lo que viene: en agosto, septiembre y octubre próximos los análisis climáticos proyectan precipitaciones alrededor de un 30 % inferiores a los promedios históricos en gran parte de Antioquia, lo que reduciría los aportes de agua a las cuencas que abastecen los sistemas de acueducto para su potabilización.
Según, Santiago Wilches Yepes, gerente de acueducto y alcantarillado de EPM, si bien el 96 % de los usuarios es atendido directamente de embalses, un 4 % se beneficia directamente de fuentes menores. Esto, considera, es muy importante teniendo en cuenta que las precipitaciones en la región están por debajo del 30 % de lo que es un año normal.
“Puede estar lloviendo, pero está lloviendo mucho menos y, entonces, necesitamos consumir menos agua para que nos alcance para todos, tanto los que dependen directamente de las fuentes menores, como en general todo el sistema, porque en los embalses también se ha visto una reducción significativa”, enfatiza.
La ecuación es sencilla y debe despertar la conciencia de los ciudadanos: ante las cada vez menos lluvias, se afectan radicalmente los sistemas abastecidos directamente por ríos y quebradas que no cuentan con capacidad de almacenamiento como los embalses. Cuando disminuyen las precipitaciones, bajan los caudales y, con ellos, la cantidad de agua disponible para captar, potabilizar y, posteriormente, distribuir a los usuarios.
EPM toma medidas
El monitoreo de las fuentes es permanente. Con esta acción, EPM obtiene información actualizada con el fin de tomar decisiones operativas. El seguimiento se concentra, especialmente, en fuentes asociadas a los sistemas Aguas Frías, Barbosa, Caldas, San Antonio de Prado, San Cristóbal y La Cascada.
Las proyecciones indican que, si persiste el escenario de menores precipitaciones, algunas podrían alcanzar durante los próximos meses condiciones que limiten la cantidad de agua disponible para su captación.
El servicio de acueducto de los hogares no se ha interrumpido, básicamente, porque EPM ha cubierto los sistemas más impactados con otros que tienen mejores niveles. No obstante, la empresa es tajante en reiterar que, si continúa reduciéndose la disponibilidad de agua, podrían presentarse interrupciones del servicio en algunos sectores del Valle de Aburrá.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Cuál es la causa principal de la amenaza de desabastecimiento de agua en Antioquia?
- La combinación de una fuerte escasez de lluvias y la falta de ahorro de agua por parte de la ciudadanía. Las precipitaciones no han sido suficientes para recuperar los caudales de ocho fuentes menores que abastecen al Valle de Aburrá, como las quebradas Doña María y Santa Elena, cuyos niveles han bajado considerablemente.
- ¿Qué proyecciones climáticas existen para los próximos meses y a quiénes afecta más?
- Se pronostica que en agosto, septiembre y octubre las lluvias estarán un 30 % por debajo de los promedios históricos. Aunque el 96 % de los usuarios se abastece de embalses, el 4 % depende directamente de fuentes menores que no tienen capacidad de almacenamiento. Estas últimas son las más vulnerables a limitar la cantidad de agua disponible para captar y potabilizar.
- ¿Qué medidas ha tomado EPM y cuál es la advertencia para los usuarios?
- EPM mantiene un monitoreo permanente en las cuencas críticas y ha logrado evitar cortes transfiriendo agua desde sistemas con mejores niveles hacia los más impactados (por ejemplo, bombeando de forma continua en La Bocaná). Sin embargo, advierten que si la disponibilidad de agua sigue cayendo y el consumo no disminuye, será inevitable que se presenten interrupciones del servicio en sectores del Valle de Aburrá.