Federico Restrepo quiere regresar al ruedo público. Luego de pasar por entidades como EPM, las Autopistas para la Prosperidad y más recientemente en la rectoría de la Universidad de Medellín, uno de los hombres de confianza de Sergio Fajardo es una de las cartas con las que la Coalición Ahora Colombia quiere llegar al Senado y sumar votos en Antioquia.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Restrepo habló sobre la actualidad de ese movimiento en esta campaña y las propuestas que busca llevar al Congreso, que, a su juicio, no debería quedarse atascado en confrontaciones entre extremos ideológicos.
Además de proponer una ley para blindar el gobierno corporativo de las entidades públicas, Restrepo lanzó fuertes críticas al gobierno del presidente Gustavo Petro, criticando el manejo que se la ha dado a entidades ISA y Ecopetrol y cuestionando su renuencia para financiar grandes proyectos en Antioquia.
Me gustaría arrancar preguntándole sobre su decisión. Usted tiene una larga experiencia en el sector público, pero decidió lanzarse al ruedo de la política nacional y específicamente al Senado en este año. ¿A qué obedece esa decisión? ¿Por qué la tomó?
Lo primero es regresar a lo que ocurrió hace 26 años, cuando decidimos incursionar en lo público en una época en la que Medellín estaba en una situación muy compleja, en una especie de sin salida. Un grupo de personas lideradas por Sergio Fajardo decidimos participar porque estamos convencidos de que las decisiones más importantes en una sociedad las toma el político. Si queremos apostarle a transformar la ciudad y la sociedad, hay que atreverse a participar.
Hoy, 26 años después, nos encontramos con un país dividido, fraccionado, postrado y lleno de odios. Además, vemos un Congreso donde, si bien hay miembros responsables, también hay muchos que están allí para alimentar sus intereses económicos a través de lo que denomino "microempresas electorales".
Lo que invierten en una campaña lo recuperan por la vía de la corrupción y el clientelismo, con hechos como los que observamos en la Ungrd y en otras entidades que tenemos que evitar. Como ingeniero, estoy formado para resolver problemas, para encontrar soluciones y no problemas a las soluciones. Llegamos para darle altura al Congreso.
Sobre el contexto político que vive el país, muchos analistas plantean que, después de un gobierno de izquierda como el de Gustavo Petro, que termina con índices de aprobación no tan buenos, puede ocurrir la "teoría del péndulo"; es decir, que el país gire hacia la derecha con posturas radicalmente opuestas. La propuesta de ustedes está más ubicada en el centro. ¿Considera que hay espacio para que el votante se deje seducir por esto? ¿Qué lectura hacen de ese contexto?
El país no puede estar en función de dos extremos que, en algunos aspectos, también se tocan. Tenemos que apostarle a la reconciliación y a vivir en armonía. Apostarle a uno de los dos extremos incrementa la polarización y dificulta sentarse a conversar. Las discusiones han llegado al punto de generar conflictos fuertes incluso en las reuniones familiares.
Planteamos que es posible llegar con una propuesta de conciliación y trabajo conjunto, independientemente de la ideología. La solución de los problemas no debe partir de la ideología, que es el gran error. La seguridad, por ejemplo, no es un asunto de izquierda o de derecha, es un derecho ciudadano.
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Lo mismo ocurre con la salud y la educación. Tomar decisiones basadas en ideología antes que en soluciones agrava los problemas, y lo estamos viendo en el tema de la salud.
Pasando a la campaña presidencial, la noticia más reciente de la candidatura de Sergio Fajardo fue la de no sumarse a ninguna consulta e ir directo a la primera vuelta. Algunos han cuestionado qué tan fuerte puede estar él sin alianzas con otros sectores. ¿Qué mirada le da usted a esa controversia y a ese panorama?
Es un planteamiento muy pragmático. Una cosa es una consulta fuera de una elección parlamentaria y otra dentro de ella. En una consulta conjunta con las legislativas, los partidos con listas robustas y maquinaria tratan de arrastrar el mayor número de votos hacia su candidato.
Mirando la historia de 2018 y 2022, Sergio Fajardo ganó la consulta de Centro Esperanza en 2022, pero el número de votos no fue suficiente frente a las maquinarias tradicionales y quedó prácticamente anulado en el imaginario del votante para mayo. En cambio, Rodolfo Hernández, un outsider, no participó en ninguna consulta y le ganó a la derecha en primera vuelta. En 2018, Fajardo tampoco se presentó a consulta; arrancó con un 6 % de intención de voto y terminó a menos del 1 % de ganarle a Petro el paso a segunda vuelta. La decisión de irse sin consulta a la primera vuelta de finales de mayo es correcta y se basa en un historial y una realidad concreta del país.
¿Cómo ven el ambiente en las calles y el contacto con los votantes frente a su propuesta política y las preocupaciones de la gente?
A estas alturas, los votantes apenas empiezan a tener conciencia de las elecciones de marzo y mayo. La campaña presidencial en forma arranca realmente después del 9 de marzo. Lo que percibo en la calle es preocupación. La gente quiere mensajes cortos y contundentes sobre problemas inmediatos como la inseguridad o la salud.
Hay que ser responsables. Este es un país de mucha diversidad con problemas focalizados en zonas olvidadas que no se resuelven simplemente diciendo que vamos a acabar con esto o aquello. Tenemos un déficit fiscal gigantesco que al próximo gobierno no le será fácil resolver. Muchos candidatos al Congreso ofrecen cosas que ni siquiera les competen, como pavimentar vías o construir vivienda; eso le corresponde al Gobierno Nacional en el Plan Nacional de Desarrollo.
Nosotros proponemos priorizar la inversión pública donde están los problemas y no necesariamente donde están los votantes. Hay que romper el clientelismo. Muchas poblaciones marginadas ni siquiera votan por falta de cédula o presión de actores armados, y los gobiernos suelen priorizar donde tienen simpatías políticas, agrandando la brecha social.
Sobre el proyecto de ley que mencionaba para blindar las empresas comerciales e industriales del Estado frente a la injerencia de los gobiernos de turno, ¿qué hacer para que no sea un "canto a la bandera"? En EPM, por ejemplo, existía una estructura de gobierno corporativo que en la práctica no se cumplió.
El Convenio Marco de Gobernabilidad de EPM era un decreto de alcalde, y "decreto mata decreto". Si al alcalde de turno no le gustan ciertas cosas, las cambia. En el caso de Ecopetrol, al ser una empresa mixta, el mayor accionista es el Estado y el gobierno de turno hace lo que quiere en la Asamblea General.
Por eso proponemos una ley. Una ley no la puede cambiar el gobierno de turno por decreto; tendría que ir al Congreso. Queremos blindar los gobiernos corporativos de las empresas de servicios públicos, hospitales y entidades nacionales como Ecopetrol o ISA. Es irresponsable que se nombren personas sin competencias por razones burocráticas.
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Lo de Ecopetrol hoy es una tragedia; hay personas en la junta que van en contra del objeto social de la compañía. Buscamos una independencia similar a la del Banco de la República para salvaguardar el patrimonio de todos.
Usted pasó por la gerencia de EPM y de Autopistas de la Prosperidad. En estos años ha habido un conflicto con el Gobierno Nacional para financiar el Túnel del Toyo y otros proyectos en Antioquia. ¿Cómo lograr desde el Senado que estos proyectos tengan lugar en la agenda nacional?
Es un claro ejemplo de cómo la ideología toma decisiones contra el desarrollo. Señalar que las autopistas 4G solo benefician a quienes viven en El Poblado es un insulto y desconoce la competitividad del país frente a vecinos como Chile o Perú. Comprometer recursos que ya están en fiducias para tapar huecos fiscales pone en riesgo la seguridad jurídica; si se desconocen esos contratos, el Estado perderá las demandas y eso lo pagaremos todos.
Sobre Hidroituango, hay una controversia basada en la ignorancia. Acusar a EPM de las inundaciones en Córdoba es falso. Ituango es un proyecto a filo de agua; no es un embalse de regulación, lo que no “turbina” se vierte. Es irresponsable achacar estas situaciones, derivadas del cambio climático y el fenómeno de La Niña, a la represa.
¿Qué se puede hacer específicamente desde el Congreso para estos proyectos?
Específicamente en la transición energética. Apoyamos una transición gradual, pero no debemos olvidar que el recurso hídrico es nuestra gran "batería natural". Las hidroeléctricas pueden complementar a los sistemas solares fotovoltaicos generando energía en las horas nocturnas, sin necesidad de esperar tecnologías que aún están por inventarse.
Por favor, preséntese a los votantes y explique por qué deberían acompañarlo con su voto.
Aspiro al Senado por el Partido Dignidad y Compromiso, número 12 en la lista de la coalición Ahora Colombia. Los invito a que el próximo 8 de marzo nos acompañen para elegir un Congreso con altura.