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La empresa paisa que está entre 10 finalistas de la Nasa para enviar comida 3D a Marte

Con sede en La Estrella, la empresa Alsec está entre los 10 finalistas de la competencia de la Nasa. Pulverizan mangos y hacen galletas de yogurt y arequipe con impresoras 3D.

  • Con una precisión casi sorprendente, la impresora 3D “imprime” los productos que minutos antes eran solo polvo. FOTOS Julio Herrera
    Con una precisión casi sorprendente, la impresora 3D “imprime” los productos que minutos antes eran solo polvo. FOTOS Julio Herrera
  • Funcionarios de Alsec muestran algunos de los diseños de alimentos en 3D. FOTO: Julio Herrera.
    Funcionarios de Alsec muestran algunos de los diseños de alimentos en 3D. FOTO: Julio Herrera.
hace 16 horas
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Pocas empresas paisas pueden decir que han logrado llamar la atención de la Nasa. Mucho menos que están entre las diez mejores del mundo en un desafío pensado para resolver uno de los mayores retos de la exploración espacial: cómo alimentar a los astronautas durante un viaje de tres años hasta Marte.

Ese es el lugar que hoy ocupa Alsec, una compañía antioqueña con plantas en La Estrella, Girardota y los Llanos de Cuivá, que acaba de ser seleccionada entre las diez finalistas internacionales del Deep Space Food Challenge, un concurso impulsado por la agencia espacial estadounidense para encontrar tecnologías capaces de producir alimentos sostenibles, nutritivos y de larga duración para las futuras misiones al planeta rojo.

El anuncio no significa que los astronautas comerán productos hechos en Antioquia. Aún no está confirmado, pero con esta nueva noticia hay una gran posibilidad de que suceda. De lo que sí se tiene certeza es que la tecnología desarrollada durante dos décadas por esta empresa paisa fue considerada una de las más prometedoras del planeta para enfrentar uno de los problemas más complejos de la carrera espacial.

En una competencia en la que participaron cerca de 250 propuestas provenientes de distintos países, Alsec fue superando cada una de las fases de evaluación hasta instalarse en el exclusivo grupo de diez finalistas internacionales. Ahora será la Nasa la encargada de definir cuáles de esas tecnologías seguirán avanzando para ser probadas en futuras misiones que, según los cronogramas actuales, comenzarían a materializarse hacia el año 2030.

No obstante, más allá de la posibilidad de venderle un producto a la agencia espacial, en Alsec consideran que el verdadero triunfo ya ocurrió.

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“Nos queríamos medir con el mundo. Llevábamos muchos años siendo reconocidos por innovación en Colombia, pero queríamos saber qué tan competitivos éramos frente a las mejores empresas internacionales. Este proceso nos confirmó que la tecnología que desarrollamos aquí también puede competir al más alto nivel”, explica Javier Amortegui, socio de la compañía.

Un reto más allá de la comida

Pensar en alimentar una misión a Marte implica mucho más que cocinar. Los astronautas deberán permanecer cerca de tres años fuera de la Tierra: unos ocho meses de viaje hasta Marte, y un año y medio desarrollando investigaciones en el planeta y cerca de ocho meses para regresar.

Durante todo ese tiempo los alimentos deberán conservar sus propiedades nutricionales sin deteriorarse, ocupar el menor espacio posible, consumir poca energía para su preparación y requerir cantidades mínimas de agua, uno de los recursos más limitados durante un viaje espacial.

Ese fue precisamente el desafío que la Nasa planteó mediante el Deep Space Food Challenge. La solución presentada por Alsec combina varias tecnologías que la empresa ha venido desarrollando durante años: secado por atomización, microencapsulación, modelación molecular, nanotecnología, biotecnología e impresión 3D de alimentos.

No se trata únicamente de una impresora capaz de fabricar comida. En realidad, detrás existe un complejo sistema que transforma frutas, vegetales, proteínas y otros ingredientes en polvos altamente estables, que luego pueden convertirse nuevamente en alimentos mediante impresión tridimensional.

La propuesta llamó la atención de los evaluadores porque no solo resolvía el reto nutricional, sino que incorporaba un componente poco explorado: el emocional.

Para Javier Amortegui, uno de los aspectos que más interesó a la Nasa fue una idea aparentemente sencilla, y es que la comida también puede ser un vehículo emocional.

Funcionarios de Alsec muestran algunos de los diseños de alimentos en 3D. FOTO: Julio Herrera.
Funcionarios de Alsec muestran algunos de los diseños de alimentos en 3D. FOTO: Julio Herrera.

Un astronauta que permanezca tres años lejos de la Tierra no solo necesitará proteínas, vitaminas y calorías. A su vez, necesitará sentirse conectado con quienes dejó atrás.

Por eso la empresa planteó que la impresión 3D permitiera crear alimentos personalizados, con formas, mensajes o símbolos enviados desde la Tierra. La idea es que un astronauta pueda imprimir, por ejemplo, un alimento con un mensaje de cumpleaños enviado por su familia o con palabras de apoyo provenientes de cualquier lugar del mundo.

“El alimento tiene un componente psicológico muy importante. No solo nutre el cuerpo. También genera bienestar emocional, algo que puede marcar una enorme diferencia cuando una persona lleva meses completamente aislada del planeta”, explica el empresario.

El proceso: magia tangible

Uno de los procesos que mejor resume el trabajo de Alsec comienza con una fruta común. Por ejemplo, un mango. La pulpa es llevada a un sistema conocido como secado por atomización. Allí el líquido se convierte en millones de diminutas gotas que atraviesan una corriente de aire caliente.

En cuestión de segundos, el agua desaparece y el resultado es un polvo completamente natural que conserva las propiedades nutricionales del alimento. Ese polvo puede almacenarse durante largos periodos y convertirse nuevamente en ingrediente para diferentes aplicaciones. En el caso del proyecto de la Nasa, ese mismo polvo sirve como materia prima para la impresión 3D. Los ingredientes son hidratados bajo condiciones específicas y cargados en cartuchos similares a los de una impresora convencional. Solo que, en lugar de tinta, contienen alimentos. Cada cartucho puede almacenar un ingrediente distinto: frutas, proteínas, mezclas nutricionales o cualquier otra formulación.

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Luego la impresora deposita capa por capa el alimento hasta formar la figura deseada. Sin embargo, lograr que un alimento mantenga su forma no es tan sencillo como imprimir una hoja de papel. Las mezclas deben tener la textura, viscosidad y estabilidad suficientes para conservar la estructura una vez salen de la impresora. Ese fue otro de los grandes desarrollos tecnológicos alcanzados por la empresa paisa.

La historia detrás del logro

Aunque hoy la conversación gira alrededor de Marte, la historia de Alsec comenzó mucho antes y siempre tuvo los pies puestos sobre la Tierra.

La empresa nació hace dos décadas con una idea sencilla: desarrollar ingredientes alimentarios de alto valor agregado para la industria.

Lo que empezó fabricando ingredientes básicos terminó convirtiéndose en uno de los principales centros de innovación alimentaria del país. Actualmente produce más de 120 ingredientes especializados utilizados por grandes compañías nacionales e internacionales. Aunque el consumidor común probablemente nunca vea el nombre de Alsec en una etiqueta, es muy posible que haya consumido alguno de sus desarrollos. Sus ingredientes hacen parte de bebidas, productos lácteos, alimentos procesados, confitería, panificación y múltiples preparaciones elaboradas por reconocidas industrias alimenticias.

“Nosotros no vendemos el producto final que llega al supermercado. Lo que hacemos son ingredientes funcionales que otras empresas utilizan para fabricar alimentos”, explica Amortegui.

Durante años la compañía se especializó en grasas y aceites microencapsulados, pero con el tiempo fue ampliando su capacidad tecnológica hacia frutas en polvo, vegetales, ingredientes funcionales y proteínas especializadas.

Alsec entendió que competir únicamente por precio era una batalla perdida frente a gigantes internacionales. La clave era invertir en conocimiento. Al cabo de 20 años la compañía ha construido un ecosistema de investigación que hoy integra patentes, desarrollo tecnológico y alianzas con universidades y centros científicos. Producto de eso, ha figurado repetidamente entre las empresas más innovadoras del país, ha recibido reconocimientos nacionales y también desarrolló durante la pandemia investigaciones orientadas a buscar soluciones alimentarias que ayudaran frente al covid-19

El aporte de los colaboradores

A Yadiela Mosquera, quien es oriunda del Chocó y llegó a Antioquia hace más de 10 años, todavía le cuesta creer que una de las primeras tareas que recibió al ingresar a Alsec terminara conectándola con uno de los proyectos científicos más ambiciosos del mundo. Hace apenas tres años llegó como practicante de Ingeniería de Alimentos. Había estudiado en la Universidad de Antioquia y buscaba una oportunidad para comenzar su vida profesional. Apenas llevaba un mes en la empresa cuando recibió una instrucción que, en ese momento, parecía imposible: debía poner en funcionamiento la impresora 3D de alimentos de la compañía.

“La persona que estaba antes no dejó nada documentado y me dijeron que necesitaban que la pusiera a funcionar porque venía una visita. Ese fue el reto más grande que he tenido”, recuerda entre risas.

Hoy, ya ocupa el cargo de líder junior de Investigación y Desarrollo y participa directamente en los desarrollos tecnológicos que posicionaron a Alsec entre las diez empresas finalistas del Deep Space Food Challenge, y al tiempo, cursa una maestría en Ciencia de los Alimentos en el CES.

“A largo plazo sí quisiera volver al Chocó y aportar todo lo que he aprendido, pero primero quiero adquirir todas las bases posibles”, afirma. Mientras ese momento llega, hace parte del grupo de investigadores que trabaja en algunas de las tecnologías alimentarias más avanzadas del país.

Lo que se puede notar es que en Alsec no existen las rutinas tradicionales. Quienes trabajan allí saben que un proyecto puede comenzar con una fruta tropical y terminar resolviendo problemas médicos o incluso espaciales. Por eso Yadiela dice que lo que más disfruta es la posibilidad de aprender todos los días. Insiste en que siempre hay cosas nuevas, investigaciones diferentes y tecnologías distintas. Esa filosofía ha permitido que investigadores jóvenes encuentren un espacio para crecer rápidamente.

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Durante sus prácticas, Yadiela apoyó el funcionamiento de la impresora 3D. Luego pasó a coordinar ensayos, desarrollar formulaciones y atender proyectos de investigación. Hoy participa directamente en el diseño de nuevos productos y en el perfeccionamiento de las tecnologías que desarrolla la empresa. La innovación, explica, no ocurre únicamente cuando aparece un gran descubrimiento.

También sucede en cientos de pequeños ensayos diarios. Cada mezcla, cada ingrediente, cada temperatura y cada proceso requieren pruebas constantes hasta encontrar la formulación adecuada.

La impresión 3D: la nueva era

Aunque la posibilidad de que un astronauta imprima un alimento diseñado en Antioquia resulta fascinante, dentro de Alsec insisten en que el mayor beneficio del proyecto con la NASA llegará mucho antes de despegar hacia Marte.

La historia demuestra que muchas tecnologías creadas para la exploración espacial terminan haciendo parte de la vida cotidiana, y la empresa cree que ocurrirá algo similar con la impresión 3D de alimentos. La idea puede sonar futurista, pero ellos la consideran perfectamente viable.

Así como hoy una persona programa desde el celular una cafetera o un robot aspirador, imaginan un escenario en el que sea posible enviar desde el teléfono la orden para imprimir el desayuno, una comida personalizada o un alimento adaptado a las necesidades nutricionales de cada integrante de la familia.

Para Amortegui, ese futuro no está tan lejos. “La impresión 3D ya está transformando muchas industrias. Nosotros creemos que también terminará transformando la alimentación”, afirma.

Si algo ha demostrado la historia de Alsec es que el tamaño no siempre determina la capacidad para innovar. Cuando nació era una empresa pequeña que competía contra gigantes internacionales con presupuestos muy superiores. Frente a dichas entidades, eligió abrirse camino mediante la investigación.

Fue así como una propuesta que, en principio, parecía un desarrollo más dentro del laboratorio de Alsec terminó siendo reconocida internacionalmente, compitiendo de tú a tú con proyectos provenientes de países que destinan mayores recursos a la investigación. Para Javier, ese resultado demuestra que la innovación desarrollada desde Antioquia también puede estar entre las mejores del mundo.

La Nasa aún deberá decidir cuáles de las tecnologías finalistas utilizará en sus próximas misiones y cuándo comenzarán las pruebas. Incluso existe la posibilidad de que combine varias de las soluciones presentadas por las empresas seleccionadas. Mientras esa decisión llega, en las plantas de La Estrella, Girardota y los Llanos de Cuivá la rutina continúa.

Los investigadores siguen desarrollando ingredientes, perfeccionando formulaciones y explorando nuevas aplicaciones para tecnologías que, en muchos casos, terminarán beneficiando primero a pacientes, consumidores e industrias colombianas. Porque, al final, ese parece ser el mayor logro de Alsec. Más allá de la posibilidad de que alguno de sus desarrollos viaje algún día a Marte, la empresa ya demostró que desde Antioquia es posible crear ciencia, tecnología e innovación con estándares de talla mundial. Y que, cuando una compañía decide competir con conocimiento, incluso el planeta rojo puede dejar de parecer un destino inalcanzable.

ALSEC Y SU APUESTA POR LO MEDICINAL

Aunque el proyecto con la Nasa ha puesto a Alsec bajo los reflectores, dentro de la empresa insisten en que esa no es su meta principal. Por eso, continúan impulsando uno de los proyectos más ambiciosos de su historia: la producción de alimentos con propósitos médicos. Se trata de formulaciones especializadas dirigidas a pacientes con enfermedades que requieren una nutrición específica, como cáncer, epilepsia, sarcopenia y otras patologías que deben ser tratadas mediante dietas clínicas. Estos productos no estarán disponibles en supermercados, sino que serán prescritos por médicos y utilizados principalmente en hospitales y clínicas.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué logro alcanzó la empresa antioqueña Alsec?
Alsec fue seleccionada entre las 10 finalistas internacionales del Deep Space Food Challenge, una competencia de la NASA que busca desarrollar tecnologías para alimentar a los astronautas en futuras misiones de larga duración, como un viaje a Marte.
¿Dónde está ubicada Alsec?
La empresa tiene su sede principal en La Estrella (Antioquia) y también cuenta con plantas en Girardota y Los Llanos de Cuivá.
¿Qué tecnología presentó Alsec?
La compañía desarrolló una solución que combina secado por atomización, microencapsulación, nanotecnología, biotecnología, modelación molecular e impresión 3D de alimentos.

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