La violencia en el Nordeste antioqueño no da tregua. Los combates entre el Clan del Golfo y el Frente 4 de las disidencias de las Farc han dejado 107 familias —349 personas— desplazadas del sector Río Bagre, en el municipio de Segovia, además de casos de confinamiento, amenazas y ataques con explosivos lanzados desde drones en zonas rurales de Segovia y Remedios.
Del total de desplazados, 36 familias integradas por 112 personas se encuentran en el casco urbano de Segovia, mientras que las 71 familias restantes, conformadas por 237 personas, permanecen en el casco urbano de Remedios.
A eso se suma la situación que se vivió hace solo 3 semanas en el corregimiento de Puerto López, donde se registraron otras 355 personas de 131 familias provenientes de Segovia y Zaragoza que también tuvieron que abandonar sus viviendas por los enfrentamientos. Y en Tarazá, 20 personas de 11 familias fueron desplazadas por combates entre grupos ilegales en esa subregión.
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Drones con explosivos y caseríos vacíos
Los combates se concentran principalmente en la vereda El Río, en el límite entre Segovia y Remedios. Campesinos denunciaron que uno de los grupos armados utilizó drones cargados con explosivos que provocaron al menos una docena de detonaciones y vaciaron prácticamente todo el caserío.
“Salimos con toda mi familia y con los vecinos. Mucha gente tuvo que abandonar el lugar”, relató una de las desplazadas, quien resumió el sentimiento de quienes esperan en albergues temporales: “En el sueño mío está poder volver a nuestro hogar y a nuestros animalitos, que quedaron allá”.
Las alcaldías de Segovia y Remedios, junto con la Gobernación y organismos de socorro, mantienen la entrega de alimentación, alojamiento temporal y atención psicosocial mientras continúa el censo para identificar a todas las familias afectadas.
Una guerra por las economías ilegales
El secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, en una entrevista en La FM fue directo al caracterizar el conflicto: “Ahí no hay ni insurgentes ni contrainsurgentes; hay delincuentes dedicados al control de la minería ilegal, el narcotráfico y el territorio.”
En la zona se enfrentan el Frente 4 de las disidencias de las Farc, comandado por alias John Fiera, y estructuras del Clan del Golfo.
En medio de esa confrontación apareció también un elemento que complica el panorama para la población civil: alias Chuzo, un antiguo integrante del Clan del Golfo que desertó tras una disputa interna en Yalí y se unió a las disidencias.
Según las autoridades, el hombre conoce ampliamente el territorio y estaría señalando a campesinos que en el pasado fueron obligados a colaborar con otras estructuras armadas.
Una escalada creciente
El desplazamiento masivo no ocurrió de la nada. En las semanas previas ya se habían reportado incursiones armadas en veredas de Remedios, panfletos intimidatorios y asesinatos en la subregión, como el crimen contra el líder comunal Teodoro Manuel Gamboa Herrera.
Precisamente, hace pocas semanas ocurrió la masacre en la finca de los esposos Efraín Botero y Rocío Silva y dos trabajadores de la finca cuyos nombres no fueron revelados,
Las autoridades realizaron un consejo extraordinario de seguridad y solicitaron al Ejército reforzar su presencia para contener los enfrentamientos y garantizar condiciones para el retorno de las familias.
“Pedimos fortalecer la presencia de la Fuerza Pública en las zonas rurales porque estos enfrentamientos podrían generar nuevos desplazamientos”, afirmó el secretario de Gobierno de Segovia, Diego Fernando Montollamarín.
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El trasfondo es preocupante: según cifras de la Gobernación, el Clan del Golfo ha incrementado su presencia en cerca del 70% en Antioquia en los últimos años, mientras que las disidencias de las Farc han crecido alrededor del 62%, consolidándose en nuevas zonas del departamento.
La disputa por el Nordeste es la expresión más reciente de esa expansión simultánea, impulsada por el control de la minería ilegal y el narcotráfico.
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