La noche del 29 de junio de 2026, el cielo ofreció uno de los espectáculos astronómicos más bonitos del año con la llamada Luna de Fresa. El fenómeno pudo apreciarse en distintos países y también fue visible desde Colombia, donde alcanzó su fase llena hacia las 6:57 p. m., siempre que las condiciones meteorológicas permitieran observar el cielo.
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Contrario a lo que sugiere su nombre, la Luna no adquiere un color rosado o similar al de una fresa. La denominación proviene de una tradición de los pueblos indígenas de Norteamérica, especialmente de los algonquinos, quienes utilizaban esta luna llena para marcar el inicio de la cosecha de las fresas silvestres. Otros pueblos, como los ojibwe, los dakota y los lakota, también empleaban este nombre para señalar la llegada de esa temporada.
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Aunque la Luna no cambia de color por este motivo, muchas personas sí la observaron con tonalidades amarillas, anaranjadas o incluso rojizas durante su salida. Esto ocurre porque, cuando se encuentra cerca del horizonte, la luz debe atravesar una mayor cantidad de atmósfera terrestre, que dispersa ciertas longitudes de onda y modifica la apariencia del satélite natural.
La Luna de Fresa de 2026 también tuvo una particularidad adicional pues fue considerada una microluna, ya que coincidió con un momento en el que el satélite se encontraba cerca de su punto más alejado de la Tierra dentro de su órbita. De acuerdo con el divulgador científico Jamie Carter, de Live Science, esta fue “la segunda luna llena más pequeña de 2026”.
Quienes no lograron verla exactamente en su punto máximo aún pudieron observar un disco casi completamente iluminado. La periodista especializada Daisy Dobrijevic, de Space.com, explicó que los observadores del cielo también verían la Luna “brillante y redonda durante una o dos noches antes y después” del momento de máxima iluminación.
Con esta ya son siete de las 13 lunas llenas previstas para 2026. Aún restan seis más antes de finalizar el año, cada una con nombres tradicionales heredados de distintas culturas y asociadas a los cambios de estación y a los ciclos de la naturaleza.
Desde Grecia, Italia, Portugal, Inglaterra, Países Bajos, Hungría e Irak, hasta China, India, Canadá y Estados Unidos, el fenómeno dejó postales memorables al aparecer junto a monumentos, edificios emblemáticos y paisajes naturales.
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