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El sabueso fino colombiano ya es raza oficial: la historia del perro que nació en el campo

Así como el pastor alemán, el el husky siberiano, el akita japonés o el galgo español, Colombia tiene su propia raza canina que data de siglos atrás y acaba de recibir el reconocimiento provisional por la Federación Cinológica Internacional. ¿Qué significa eso?

  • Este es el sabuso fino colombiano, la raza que ya tiene aprobación internacional. FOTOS Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.
    Este es el sabuso fino colombiano, la raza que ya tiene aprobación internacional. FOTOS Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.
  • Un sabueso fino colombiano de color oscuro. FOTO Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.
    Un sabueso fino colombiano de color oscuro. FOTO Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.
22 de febrero de 2026
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Mucho antes de que existieran exposiciones caninas o estándares internacionales, en las montañas y llanuras de Colombia ya corría un perro de orejas largas, olfato incansable, ladrido prominente y contoneo al andar. Y cuando decimos: mucho antes, estamos hablando de siglos atrás, desde la época de la conquista cuando los españoles, ingleses y estadounidenses trajeron al país sus perros de cacería que se fueron mezclando entre sí (y con los criollos) y fue dando paso a una raza propia que se fue ajustando a las necesidades de estos terrenos y de nuestro entorno. Esa raza es la del sabueso fino colombiano que acaba de recibir el reconocimiento provisional de la Federación Cinológica Internacional, un paso histórico que convierte a este perro en patrimonio vivo del país.

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Luis Alberto Martín, presidente de la Asociación Club Canino Colombiano (ACCC) explica que en cada casa campesina y en cada población de las diferentes latitudes en Colombia, desde décadas atrás, había un perro de cacería que lo llamaban el perro fino, “el que más cuidaban, que tenía muchas condiciones para cacería. En muchas partes lo llamaban tinajero, en otras aullador, bramador, pero reunían unas características muy homogéneas”.

Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional –junto con un entusiasta cinófilo brasilero que vive en Colombia llamado Stefano Trindade– comenzaron a hacer viajes por todo el país “haciendo mediciones de los perros y un censo de los mismos en diferentes lugares y anotando las diferencias entre los perros de un lugar y otro para concluir que definitivamente era una raza establecida y empezaron a investigar”, anota Martín.

Uno de esos investigadores es el hoy zootecnista Jonathan Álvarez Sarmiento, quien además es parte del comité técnico de la raza. “El proyecto comenzó a funcionar por la idea de don Chejo Marín (campesino) quien desde 2007 ya estaba recopilando información sobre la raza”. Jonathan encontró en 2012, en internet, los archivos de Chejo con la bonita sorpresa de que él mismo había crecido con una sabueso así que era vecina, “se llamaba Paca, pero en ese momento yo no la identificaba con ninguna raza de las que mi papá me había enseñado”, contó.

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Ya en la universidad y al conocer a Chejo vio la oportunidad de comenzar una investigación con varios compañeros “y empezamos a viajar por toda Colombia. Estuvimos en los llanos, santanderes, en La Guajira, en la Sierra Nevada, en Boyacá, en Córdoba y encontramos que sí existían estos perros”. Y la gente les abrió las puertas de sus fincas y les decían que sus padres y abuelos tenían esta raza. “Hay mucha tradición oral con relación a estos perros en todo el país”, precisó Jonathan.

En ese momento recopilaron la información y las medidas de cerca de 400 perros y publicaron un estudio en una revista científica y con esa información, el interés de Trindade y del Club Canino Colombiano el proyecto creció.

Así fue la búsqueda de los sabuesos finos colombianos

Comenzaron a hacerse los registros, en el ACCC, de perros en diferentes lugares hasta que “ya como entidad nos dimos cuenta que definitivamente era un perro que estaba generalizado en todo el país. Y nosotros lo reconocimos como raza hace 13 años, más o menos, pero era un reconocimiento nacional”. Como la ACCC está ligada a la FCI, la Federación Cinológica Internacional, empezamos a pensar que podría ser muy interesante comenzar un proyecto juicioso sobre el genotipo y fenotipo de la raza y así fue como arrancamos a estudiar de dónde venían estos perros”.

Además de pruebas genéticas hicieron pruebas médicas para confirmar que eran perros sanos y que cada vez eran más parecidos y homogéneos entre sí. Encontraron cuatro tipos de sabuesos (ver gráfico) desde el estándar, el grande, ambos de pelo liso y otros dos más de pelo duro (conocidos como barbillas) también grande y estándar.

Infográfico
El sabueso fino colombiano ya es raza oficial: la historia del perro que nació en el campo

Seguían condensando los resultados y con un proyecto muy bien constituido, decidieron enviar lo hallado a la comisión de estándares de la Federación Cinológica Internacional que respondieron al llamado y vinieron a hacer evaluaciones. “Vinieron jueces del comité científico de la FCI, del comité de razas, y del comité de estándares y nos hacían una retroalimentación positiva en cuanto a la raza y al trabajo que estábamos haciendo”.

Las recomendaciones para llevar a cabo un reconocimiento internacional les tomó –a todo el equipo– cerca de 10 años. “Había que reunir hasta 4 familias de perros de 5 a 6 generaciones que no se cruzaran entre ellas para comprobar que había en realidad una población grande con las mismas características”, detalló Martín.

A la fecha hay registrados con la ACCC cerca de 1.500 perros en todo el país que tras llenarse todos los requisitos y traer a los expertos internacionales, lograron el concenso de la FCI “aceptando que teníamos una raza autóctona colombiana. Ese guiño pasó a una instancia mayor que fue la junta directiva de la FCI quienes nos aceptaron y así la semana pasada trajimos la maravillosa noticia de que tenemos una raza colombiana gracias a una aprobación provisional y lo que sigue es demostrar a través del tiempo que la raza sigue consistente y tener la aprobación definitiva”, detalló Martín.

Son perros muy amigables

Un sabueso fino colombiano de color oscuro. FOTO Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.
Un sabueso fino colombiano de color oscuro. FOTO Cortesía Asociación Club Canino Colombiano.

Jonathan se graduó, pero no dejó de trabajar con el sabueso (ya lleva en esto 14 años), y también tuvo a su sabueso fino, una perra que llamó Quimbaya –quien justo falleció el pasado diciembre–, pero de quien aprendió mucho más de la raza al convivir con ella. “Me acompañó durante todo el proceso, ella era la que yo mostraba y salía en las revistas porque era mi perrita. Lo que a ti te enamora del sabueso fino colombiano es el temperamento y la personalidad que tienen. Son dulces, entendidos, inteligentes. Sí, ladran duro, pero uno se termina acostumbrado”.

Son perros cazadores, pero como la cacería está prohibida en el país y los perros adquirieron cierto estatus pues ya se ven en la cuidad como excelentes perros de compañía. “Idealmente son perros de finca”, detalla Jonathan, pero a los que están en apartamentos y en la ciudad les ha ido bien –había dudas por el increíble vozarrón que tienen, pero hasta ahora no se han presentado inconvenientes–, según detalló Martín quien añadió que esta raza tiene un gran olfato que ha hecho que incluso haya dos o tres perros en los aeropuertos trabajando con las autoridades en temas de rastreo, “ese buen olfato también hace que puedan ser maravillosos perros de rescate”, añadió.

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Actualmente hay un club del sabueso fino colombiano que se encarga de buscar perros que no tienen registro para estudiarlos, analizarlos y darles un registro inicial. Desde la academia recibieron con mucho interés esta aprobación porque aunque es imposible para un veterinario saber los pormenores de las cientos de razas que hay en el mundo, que exista una raza colombiana llama mucho la atención “y convoca a la universidad, la opinión pública y a comités científicos a estudiar temas como caracterización de enfermedades, temas genéticos, de patologías porque se pueden identificar resistencias a antibióticos, sensibilidades a analgésicos y cuando eso se va descubriendo un médico ajusta temas de dosis, productos que puedan servir más que otros”, precisa Julio Aguirre, decano de la facultad de veterinaria de la UniRemington, quien añade que estos hallazgos tienen sobre todo el valor histórico, patrimonial y cultural de una raza de perro que acompañó por muchos años a los labriegos y campesinos en sus labores. “Que un perro, además de ser considerado el mejor amigo del hombre, sea considerado el mejor contador de historias y anécdotas de esa Colombia antigua nos lleva a reconocer ese valor en él y en todos los animales que hoy nos acompañan”, concluyó.

Sobre lo que viene para la crianza de la raza, contó Luis Alberto Martín que los perros podrán salir ahora a exposiciones internacionales como los sabuesos finos colombianos y con relación a la reproducción aseguró que ellos seguirán siendo muy estrictos en las exigencias, condiciones y parámetros para la misma para que los perros no se vuelvan máquinas. “Y habrá quienes empiecen a emitir unos registros inválidos, pero los legales se centralizan en el Club Canino Colombiano”, aclaró.

Este 2026 el sabueso fino colombiano dejó de ser el perro del abuelo o el guardián de la finca para ser reconocido como patrimonio vivo de un país que venía siguiendo esas huellas que labraron su propia historia. En cada olfateada y ladrido suyo hay memoria, campo y tradición y ahora un nombre que ya tiene un futuro.

Razas reconocidas en América Latina

Reconocimiento definitivo
- Dogo argentino (Argentina)
- Fila Brasileiro (Brasil)
- Bichón Habanero (Cuba)
- Chihuahueño (México)
- Xoloitzcuintle (México)
- Perro sin pelo del Perú
- Cimarrón Uruguayo

Reconocimiento provisional

- Buldoge Campeiro
- Sabueso fino colombiano

Hallazgos genéticos del sabueso fino colombiano

Gracias a este trabajo pionero, se lograron confirmar las hipótesis sobre la sangre que compone al Sabueso Fino Colombiano y, además, caracterizar su mezcla genética con precisión.

Desde entonces, la raza quedó reconocida y registrada en la base de datos global de Embark, marcando así su huella formal en la historia genética de los perros del mundo.

Los resultados fueron los siguientes:

• 47.3% Sabuesos norteamericanos

Con un peso predominante de coonhounds que aporta la resistencia física, la capacidad de trabajo en terrenos difíciles y la voz característica

• 20.3% Sabuesos europeos continentales

Con influencia significativa del basset hound, el azul de Gascuña y el bloodhound y por consiguiente del Sabueso Español, razas que refuerzan la finura del olfato, la capacidad de rastreo a larga distancia y las orejas largas típicas de los sabuesos de rastro.

• 10.5% Sabuesos ingleses

Representados por el beagle y el english fox hound, que aportaron energía, agilidad y persistencia en la persecución, cualidades esenciales en la caza menor.

• 22% Mezcla diversa (Supermutt)

Una fracción de variabilidad genética no asociada a razas definidas o sin resolver, que contribuye a la rusticidad, la adaptabilidad y la identidad única del sabueso fino colombiano.

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