El cuerpo humano tiene sus propios mecanismos para enfrentar el calor, pero también tiene límites. Cuando las temperaturas aumentan, activa la sudoración y modifica el flujo sanguíneo hacia la piel para evitar el sobrecalentamiento. Si la exposición se prolonga y el organismo no consigue enfriarse, puede producirse deshidratación, agotamiento por calor e incluso un golpe de calor.
Los niños son quienes tienen menor capacidad para regular estos cambios de temperatura extremos, según advierte el Hospital Infantil San Vicente Fundación. Los bebés, los lactantes y los menores de cinco años requieren especial atención, sobre todo durante las actividades al aire libre. De acuerdo con datos de Unicef, la larga duración de las olas de calor afecta a más de 559 millones de niños en el mundo. La cifra podría llegar a 2.020 millones en 2050.
Lina Galvis Gómez, líder de Pediatría del Hospital Infantil San Vicente Fundación, recomienda que padres y cuidadores estén atentos a señales como sed intensa, boca seca, irritabilidad, llanto sin lágrimas y sudoración excesiva, que pueden indicar deshidratación o agotamiento por calor. Estas son sus recomendaciones para proteger a los niños esta temporada.
1. Hidrátelos con mayor frecuencia
No hay que esperar a que aparezca una sed intensa. Aquí es clave ofrecerles líquidos regularmente y prestar especial atención a los bebés y niños pequeños.
2. Evite la exposición directa al sol
Si el calor es intenso conviene reducir las actividades al aire libre durante las horas de mayor intensidad solar y buscar lugares frescos o con sombra.
3. Use ropa ligera y protección
Las prendas cómodas, ligeras y de colores claros ayudan a regular mejor la temperatura. Complemente la protección con protector solar, gorras o sombreros. El Hospital señala que el protector solar puede emplearse a partir de los seis meses de edad.
4. Busque pausas durante el juego y el deporte
Los niños que participan en actividades recreativas o físicas al aire libre necesitan descansos frecuentes en espacios frescos o con sombra.
5. Vigile los síntomas
Náuseas, vómitos, malestar general e incluso fiebre pueden confundirse con los de otras enfermedades. Observar su evolución ayuda a identificar cuándo el calor puede estar afectando la salud.
¿Cuándo buscar atención médica?
Si un niño presenta temperatura corporal superior a 40 °C, confusión, alteraciones del estado de conciencia, mareos persistentes o vómitos continuos que impidan una adecuada hidratación, es necesario buscar atención médica inmediata.
“Es importante que las familias sepan identificar cuándo una situación relacionada con el calor deja de ser un malestar pasajero y se convierte en una emergencia médica”, advierte Galvis. La especialista señala que un golpe de calor sin atención oportuna puede provocar deshidratación severa, alteraciones neurológicas e incluso compromiso de órganos vitales.
El calor también depende de dónde vivimos
La capacidad para enfrentar las altas temperaturas no depende únicamente de las condiciones físicas de cada persona. También influyen las características de las viviendas, los espacios públicos y las posibilidades de acceder a lugares frescos.
“Nosotros estamos adaptados a un comportamiento histórico del clima”, explica Fredy López, doctor en Ciencias Ambientales. Las viviendas, los materiales de construcción y los espacios públicos responden a las temperaturas habituales de cada territorio. Cuando estas aumentan, las casas pueden retener más calor y descansar se vuelve más difícil.
El especialista advierte que la vulnerabilidad también tiene una dimensión social: no todas las personas cuentan con viviendas frescas, acceso al agua o espacios con sombra para resguardarse. Por eso, las altas temperaturas son también un asunto de salud pública. Para López, “las ciudades deben avanzar hacia modelos más sostenibles, con mayor arborización, zonas verdes y espacios públicos que ayuden a mitigar el calor”.
Le puede interesar: ¿Riesgo de apagón en Navidad? Piden suspender alumbrados navideños en Colombia por El Niño
¿Por qué sigue lloviendo si estamos en el fenómeno de El Niño?
Un aguacero después de una mañana calurosa puede generar dudas sobre los efectos de El Niño. Sin embargo, que estemos en medio del fenómeno de El Niño no significa que desaparezcan las lluvias.
“Una temporada de calor es un tiempo compuesto por un grupo de semanas o meses en los cuales históricamente la temperatura es más elevada. En Colombia tenemos dos temporadas de sol y dos temporadas de lluvia en el año”, explica López. Que llueva en esta época del año es normal y no significa que los efectos de El Niño hayan desaparecido. Lo importante es seguir los pronósticos y las alertas de las autoridades para anticiparse a posibles cambios en las condiciones del clima.
Bloque de preguntas frecuentes
- ¿Cómo proteger a los niños del calor extremo durante el fenómeno de El Niño?
- Para proteger a los niños durante los periodos de calor intenso, se recomienda ofrecerles líquidos con frecuencia, evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor intensidad, usar ropa ligera y hacer pausas frecuentes durante el juego o el deporte. Los bebés, los lactantes y los menores de cinco años requieren especial atención porque tienen menor capacidad para regular los cambios extremos de temperatura.
- ¿Cuáles son los síntomas de deshidratación en los niños por el calor?
- La sed intensa, la boca seca, la irritabilidad, el llanto sin lágrimas y la sudoración excesiva pueden ser señales de deshidratación o agotamiento por calor en los niños. También pueden presentarse náuseas, vómitos y malestar general. Si los síntomas empeoran o impiden una hidratación adecuada, es importante buscar atención médica.
- ¿Cómo pueden las ciudades reducir los efectos del calor extremo en la población?
- Las ciudades pueden contribuir a mitigar el calor mediante una mayor arborización, la ampliación de las zonas verdes y la creación de espacios públicos que ofrezcan sombra y ayuden a regular la temperatura. También es importante considerar cómo los materiales de construcción y las características de las viviendas responden a las altas temperaturas. Según Fredy López, doctor en Ciencias Ambientales, la capacidad de las personas para protegerse del calor depende tanto de sus condiciones físicas como de su entorno y sus recursos.