La misión Artemis II de la Nasa marca un hito histórico: el regreso de la humanidad a las cercanías de la Luna después de más de medio siglo.
Para enfrentar este desafío, la tripulación compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas de misión Christina Koch (Nasa) y Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense), se ha sometido a un entrenamiento intensivo de casi tres años diseñado para mitigar riesgos en el espacio profundo.
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La preparación se hizo en el Centro Espacial Johnson en Houston, donde los astronautas practicaron cada fase de la misión dentro de simuladores de la nave Orion.
Durante estas sesiones, según lo ha detallado la Nasa, los instructores provocaban fallas críticas, como incendios o fugas en la cabina, obligando al equipo a improvisar soluciones “al estilo del Apolo 13”.
También, la tripulación entrenó en aviones jet T-38 para desarrollar agilidad mental bajo presión y adaptabilidad en condiciones de vuelo dinámicas.
Para el final del viaje, los astronautas practicaron el amerizaje en el Océano Pacífico dentro del Laboratorio de Flotabilidad Neutra, ensayando cómo salir de la cápsula de forma segura y estabilizar la nave tras el regreso a la atmósfera a velocidades de hasta 40.000 kilómetros por hora.
Convivencia, exploración lunar y estrictos protocolos de salud, claves en la preparación
En la preparación, la convivencia fue un factor clave, pues los cuatro astronautas deben vivir durante 10 días en una cápsula de apenas 300 pies cúbicos (8.4 metros cúbicos). Por eso, el entrenamiento incluyó definir “normas de etiqueta” para tareas cotidianas como lavar utensilios o gestionar residuos, evitando así fricciones que pudieran afectar el rendimiento del equipo.
Además, aunque Artemis II no alunizará, la tripulación llevará a cabo importantes observaciones científicas desde la órbita lunar. Para ello, realizaron entrenamientos de geología en campos volcánicos de Islandia, un terreno análogo a la superficie lunar, y practicaron fotografía de alta precisión para identificar texturas y cráteres en la cara oculta de la Luna.
Pero, el paso más estricto antes del despegue es el Programa de Estabilización de Salud. Este consiste en una cuarentena obligatoria de 10 a 14 días antes de la misión para evitar que los astronautas contraigan enfermedades como la gripe, que podrían complicarse gravemente en la microgravedad, donde el sistema inmunológico se debilita.
Durante este periodo, el contacto con familiares ha sido limitado y se ha solicitado el uso de mascarillas en las interacciones permitidas.
Ahora el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion ya se encuentran en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, a horas de iniciar su expedición rumbo a la Luna.
Los cuatro astronautas viajarán con una tarjeta SD que incluye el nombre de 5,6 millones de personas que enviaron sus datos entre septiembre del 2025 hasta el pasado 27 de marzo.