Los azúcares no solo sirven para aportar energía. También son moléculas esenciales para la vida porque hacen parte de la estructura del ADN y el ARN, las moléculas que almacenan y transmiten la información genética. Además, participan en muchas de las reacciones químicas que permiten que las células funcionen.
Lea: Cómo una misión espacial japonesa logró sobrevolar un asteroide a 100 millones de kilómetros de la Tierra
Precisamente por esa importancia, los científicos llevan décadas intentando entender cómo aparecieron los primeros azúcares en la Tierra. Hasta ahora, esa pregunta sigue sin una respuesta definitiva, ya que los experimentos han mostrado que estas moléculas no se forman con facilidad en las condiciones que existían en el planeta hace miles de millones de años.
Aunque azúcares como la ribosa y la glucosa ya habían sido encontrados en meteoritos y asteroides, lo que hacía pensar que pudieron originarse antes de la formación del Sistema Solar, nunca se había detectado directamente un azúcar en el espacio entre las estrellas hasta ahora.
Un equipo internacional de científicos liderado por la investigadora española Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la mayor institución pública de investigación de España, identificó por primera vez un azúcar en el medio interestelar: la eritrulosa. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Astronomy.
La eritrulosa es un azúcar que en la Tierra está presente de forma natural en frutas como las frambuesas y que también se utiliza en algunos productos cosméticos, como los autobronceadores.
Los investigadores encontraron esta molécula en una nube de gas y polvo llamada G+0,693−0,027, ubicada cerca del centro de la Vía Láctea. Para lograrlo utilizaron dos radiotelescopios: el de Yebes, en España, de 40 metros de diámetro, y el telescopio de 30 metros del Instituto de Radioastronomía en el Rango Milimétrico (IRAM).
Según explicó Jiménez-Serra a Agencia SINC, la eritrulosa se encuentra en el espacio en forma de vapor y cada una de sus moléculas emite un patrón único de ondas de radio, como si tuviera una huella dactilar. Al comparar esas señales con las obtenidas en un laboratorio de la Universidad del País Vasco, el equipo encontró 12 coincidencias que confirmaron su presencia.
Además, los científicos descubrieron que la eritrulosa, formada por cuatro átomos de carbono, era al menos ocho veces más abundante que otros azúcares más pequeños, compuestos por tres átomos de carbono, los cuales ni siquiera fueron detectados en esa misma región del espacio.
Este resultado sorprendió a los investigadores porque la idea más aceptada hasta ahora era que las moléculas del espacio aumentaban de tamaño poco a poco, incorporando un átomo de carbono a la vez.
Para entender cómo pudo formarse este azúcar, el equipo trabajó junto con químicos de la Universidad de Extremadura y de la Universidad Radboud, en Países Bajos. Sus análisis indican que la eritrulosa puede producirse en los hielos que recubren las diminutas partículas de polvo del espacio a partir de moléculas más simples, como alcoholes y aldehídos de dos átomos de carbono.
Con base en la cantidad de eritrulosa detectada en esa nube, los investigadores calcularon que entre 500.000 y 50 millones de toneladas de este azúcar pudieron haber llegado a la Tierra durante el Bombardeo Intenso Tardío, un periodo ocurrido hace entre 4.100 y 3.800 millones de años, cuando el planeta recibió numerosos impactos de asteroides.
Entérese: Descubren el origen de 3I/ATLAS: nació en sistema planetario primitivo hace 12.000 millones de años
Los autores plantean que esos azúcares procedentes del espacio podrían haber aportado algunas de las moléculas necesarias para los primeros procesos químicos relacionados con el origen de la vida. Además, el hallazgo demuestra que moléculas relativamente complejas pueden formarse en el espacio antes de que existan estrellas y planetas.
“Lo que sugiere nuestro estudio es que compuestos esenciales para la vida, como los azúcares, podrían formarse en las grandes nubes de gas y polvo que más tarde darán origen a sistemas planetarios, incluso antes de que nazcan las estrellas”, explicó Jiménez-Serra.
Por su parte, Carlos Briones, también investigador del Centro de Astrobiología y coautor del estudio, señaló que este descubrimiento abre la posibilidad de encontrar en el espacio otros azúcares aún más importantes para la biología, como la ribosa, una molécula que forma parte del ARN.
Sin embargo, expertos que no participaron en la investigación advierten que este hallazgo no significa que se haya resuelto el misterio del origen de la vida. Emilio Martínez Núñez, catedrático de Química Física de la Universidad de Santiago de Compostela, explicó que el estudio no demuestra que la eritrulosa haya llegado realmente a la Tierra ni que haya participado en la aparición de los primeros seres vivos.
Su principal valor, afirmó, es mostrar que el espacio es capaz de producir moléculas cada vez más complejas y ofrecer nuevas pistas sobre la química que existía antes de que se formaran los planetas.
* Con información de Agencia SINC.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Qué es la eritrulosa y para qué sirve en la Tierra?
- La eritrulosa es un azúcar de cuatro átomos de carbono que se encuentra de forma natural en frutas como las frambuesas. También se utiliza en algunos productos cosméticos, especialmente en autobronceadores. Aunque ya era conocida en la Tierra, esta es la primera vez que se detecta en el espacio interestelar.
- ¿Este descubrimiento demuestra que la vida se originó en el espacio?
- No. Los propios investigadores y expertos independientes aclaran que el hallazgo no prueba que la eritrulosa llegara a la Tierra ni que participara directamente en el origen de la vida. Lo que sí demuestra es que el espacio puede formar moléculas cada vez más complejas, lo que ofrece nuevas pistas sobre la química que existía antes de que se formaran los planetas.
- ¿Por qué encontrar un azúcar en el espacio es importante para la ciencia?
- Porque respalda la idea de que algunas moléculas esenciales para la vida podrían formarse incluso antes de que existan estrellas y planetas. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre el origen de los compuestos químicos necesarios para la vida y aumenta la posibilidad de encontrar otros azúcares importantes, como la ribosa, que hace parte del ARN.