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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

Un dinosaurio enorme

Europa se ve como un dinosaurio enorme y lento, incapaz de seguir el ritmo de los acontecimientos.

hace 5 horas
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  • Un dinosaurio enorme

Por David E. Santos Gómez - davidsantos82@hotmail.com

La mala hora de Europa no termina. Las desgracias se repiten de forma cíclica y, cuando parece que la unión del continente saca un poco la cabeza, que hay un respiro, la realidad golpea de nuevo con una guerra, una pandemia, una crisis económica, para dejar muy claro que desde hace décadas su destino no les pertenece, que son apenas invitados de reparto a la recomposición del tablero internacional, que las grandes discusiones las adelantan Washington y Pekín sin ellos. Europa está en decadencia, dice Donald Trump, con una risa de venganza. Satisfecho. La señala como el pasado porque él y sus formas son el futuro.

La utopía de un territorio sin fronteras y moneda única se materializó en parte con la Unión Europea y permitió un cierre de siglo XX entusiasta. Pero a la vuelta de la esquina estaba el nubarrón. Para el 2008 una crisis de deuda arrastró a Grecia, España y Portugal a un periodo de terror con cifras de desempleo altas e inflación sin freno. Los rescates, que dejaron descontentos tanto a prestadores como a prestamistas, llevaron a multitudinarias protestas en las que se pusieron en duda los beneficios de la eurozona. En medio de ese sentimiento de hastío se generó una crisis migratoria monumental, impulsada por los conflictos de Afganistán e Irak y las revueltas de la Primavera Árabe, y la población empezó a decantar sus preferencias electorales por discursos cada vez más radicales, nacionalistas y euroescépticos. Partidos que llamaban al repliegue, muchos de ellos con arengas racistas y xenófobas, encontraron también en el miedo al terrorismo del Estado Islámico, años después, un suporte para su demagogia.

Y la lista de desgracias sigue. En el 2016 los británicos propusieron lo impensable y votaron por cortar sus lazos con Bruselas. Finalmente, cuando el Brexit se materializó, la pandemia del Covid llegó para hundir cualquier esperanza. La isla, siempre tan despectiva con el continente, tuvo que reconocer entre sus errores que la salida de la Unión agravó las consecuencias negativas del confinamiento. En febrero de 2022 Vladimir Putin invadió a Ucrania y desató el peor conflicto en el vecindario desde la Segunda Guerra Mundial, lo que significó un huracán devastador para la ya débil economía comunitaria. Los precios del gas se dispararon y con ellos el costo de vida llegó a niveles insostenibles.

El 20 de enero de 2025 inició el segundo tiempo de Donald Trump en Washington con su discurso abiertamente hostil contra Europa, sus bombardeos a Caracas y sus guerras en Medio Oriente. Fue el fin de la inocencia geopolítica y se despejaron todas las dudas sobre el camino que debe adelantar el viejo continente si espera sobrevivir. O se hace cargo de su economía y su seguridad o se alejará cada vez con mayor velocidad de las potencias. Por ahora el continente se ve como un dinosaurio enorme y lento, incapaz de seguir el ritmo de los acontecimientos.

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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

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