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Un pase al centro

El centro pasó de calentar en la banca a jugar de titular.

hace 5 horas
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Por Luz María González - opinion@elcolombiano.com.co

Desde que se acabó la primera vuelta no se habla de otra cosa. Que para dónde cogió Claudia López, qué va a hacer Juan Daniel Oviedo, con quién se queda Fajardo. Tres nombres que parecían de reparto se cotizaron. Tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda hicieron la cuenta: en esas botas puede estar la diferencia entre alzar la copa el 21 de junio o mirar el partido desde la tribuna.

Estarán buscando el guiño de cualquiera de los fichajes. Cada uno de esos excandidatos llegó con exigencias, y vaya que las están cobrando. A Cepeda le pidieron lo sencillo, que diera la cara y debatiera con ideas. Se achicopaló. Emplazó a De la Espriella, sí, con la condición de que las reglas las pusiera gente puesta por él. Abelardo le dijo con gusto, que primero reconociera los resultados que él y Petro desconocieron. Se cuadró un debate en Semana y Cepeda no se apareció, que porque el medio le quedaba en contra. Tampoco quiso el stream con Westcol, al que De la Espriella sí entró. Cómo va a manejar un país alguien que le saca el quite a un micrófono abierto. El que rehúye la cancha juega a no perder, y así nunca se ha visto un campeón.

El reclamo bravo fue otro, que soltara su mal llamado “acuerdo nacional”, sobre todo, la constituyente, ese invento de meternos a las malas en una asamblea para reescribir reglas del juego. Ahí el equipo de la izquierda se hizo la zancadilla solo. El jueves el comité promotor de la constituyente dijo que suspendía la recogida de firmas; Cepeda salió a venderlo como “acto de grandeza” y a jurarse demócrata; pero Petro aclaró que se suspende la firmadera, no la idea. La constituyente sigue en el plan de gobierno de Cepeda. Guardaron el balón pero siguen parados en la cancha. Más que grandeza, fue pura jugada de mercado para enamorar al centro, que le saca el cuerpo a esa propuesta.

Que nadie se haga el bobo, De la Espriella ha demostrado carácter, convicción y capacidad para decir lo que piensa sin rodeos, le espera una oportunidad interesante: complementar esa fuerza con una apuesta por la cultura y la educación. Un país no solo necesita liderazgo para corregir el rumbo, también visión para formar a las próximas generaciones y fortalecer lo que nos une como sociedad. Viene una semana de barras bravas. De respeto va a quedar poco y de golpes bajos, un mundo. Esta vez la cancha no es una plaza ni un set de televisión. Las redes, que ya vimos cómo levantan a uno y entierran a otro, van a definir el partido. La Procuraduría advirtió que la desinformación es la gran amenaza de esta recta final. Me da susto que repitamos el libreto de la primera vuelta y nos pongamos a desconocer resultados y volver enemigo al que piensa distinto. Eso no es jugar, eso es patear a las canillas.

Y aquí está el fondo del asunto, porque esta pelea no es de izquierda, ni de centro, ni de derecha. Es quedarse mirándole el color a la camiseta. Se juegan dos modelos de Estado, dos maneras de entender quién manda en la cancha. De un lado, un Estado que crece, concentra el poder y que quiere reescribir las reglas del juego a su acomodo, hasta el punto de decidir por uno. Del otro, un Estado que se sabe limitado, pone las reglas claras y se hace a un lado para dejar jugar a la gente. Me da lo mismo el color de la camiseta: le voy al que respeta la libertad, no al que la quiere administrar.

Por más que se hable de a quién ficha López, Oviedo o Fajardo, el titular de esta elección no está sentado en el camerino de ninguna campaña. Es usted. Es el que el 21 de junio entra solo a la cancha del tarjetón, sin barra. La libertad no es que dos equipos vengan a ofrecerme camiseta; es marcar mi voto sin que un algoritmo, un miedo o un caudillo lo hayan marcado. Eso hay que cuidarlo como al arco en el último minuto, porque el día que se pierde la libertad de elegir, ya no hay segundo tiempo que valga.

Una última, y se las pido de corazón: no se vayan a ningún lado. Sé que arranca el Mundial y que a más de uno le pican las ganas de coger maleta, pero el equipo los necesita aquí. No viajen, no se distraigan, aguanten hasta la segunda vuelta. El 21 de junio todos somos titulares. Los partidos no se ganan desde las gradas de otro país.

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