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¿El Cepedanomics?

Insistir en esta “estatización” es volver al pasado de Colombia en el que los servicios de salud eran de mala calidad y politizados.

hace 1 minuto
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  • ¿El Cepedanomics?

Por José Manuel Restrepo Abondano* - Jrestrep@gmail.com

Como quiera que una opción electoral pudiese ser la elección de Iván Cepeda, bien vale la pena hacer el esfuerzo de entender su modelo económico. Y de entrada es necesario reconocer que es difícil porque el suele hablar poco del tema y en espacios que ha tenido con sectores productivos, proyecta debilidades con propuestas menos técnicas o explícitas.

Es de reconocer que dentro de sus banderas suele hablar de desigualdad, la revolución agraria y seguridad alimentaria como eje del desarrollo productivo y la redistribución del ingreso para superar la pobreza. Donde suele fallar es en estrategias concretas. Allí termina o en caminos obvios o peligrosos. Dentro de los obvios, incluye más progresividad fiscal, más recursos fiscales para inversión social, compra de tierras para una reforma agraria integral, fortalecer las transferencias monetarias, y concertación con distintos actores.

Lo preocupante es que suele terminar en caminos peligrosos. Por ejemplo, proyecta un énfasis en la “estatización”. De hecho, en una reunión gremial afirmó “las líneas estratégicas del desarrollo económico de la nación deberían ser manejados por el estado”.

Insistir en esta “estatización” es volver al pasado de Colombia en el que los servicios que prestaba el estado en salud, puertos, servicios públicos, telecomunicaciones, banca, entre otros, eran de mala calidad, ineficientes, más costosos, burocratizados y politizados. Muchos estudios realizados en el país hablan de sobrecostos del 40%, mayores riesgos de corrupción, insostenibilidad fiscal y mal servicio. Volver a esto es algo así como una “necrofilia política”, ese gusto por las ideas fracasadas del pasado.

De lo anterior se deriva el siguiente problema que es financiar dicha estatización. En un escenario apretado fiscalmente como el que vivimos, con récords en déficit y deuda en la historia de Colombia, creer que gastar más es una salida, no tiene dosis de sensatez. Dirán que la salida es con más impuestos, pues la mala noticia es que en los últimos tres años aumentamos la carga impositiva combinada socio-empresa en 20 puntos porcentuales y ya nos costó la salida de grandes capitales y la caída en la inversión en relación al PIB (el peor dato en 20 años). ¡¡Allí no hay margen de maniobra!! Sobra decir que ese modelo estatizante seguramente viene con más carga regulatoria y de controles de precios, como vemos hoy en cabeza de la SIC. En resumen, seguirle haciendo la vida imposible con normas, trabas y trámites al empresario y al ciudadano.

Y si lo anterior fuese poco, el candidato ha salido a apoyar la constituyente, que tiene un capitulo sobre el nuevo modelo económico. Un modelo que se resume en más informalidad, romper la autonomía del banco central para supeditar la política monetaria a la política fiscal (que significa emisión para el derroche) y ataque al sector de minero que es clave para las finanzas publicas y el crecimiento.

Si queremos evitar entonces más impuestos, más inflación, más derroche público, menos empresa, menos empleo privado y más informalidad, el camino será que aparezcan los abelardonomics, palomanomics o fajardonomics a ver si estos son capaces de generar una narrativa más sensata. Con un sector productivo sólido, menos carga regulatoria, macroprudencia y corazón grande con ninis, microempresas, campesinos, adultos mayores y trabajadores.

*Rector Universidad EIA

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