Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

La serenidad también es una causa pública

El ruido no es un capricho ni una pelea de vecinos. Es un problema de salud mental, de convivencia, de deterioro ambiental.

hace 3 horas
bookmark
  • La serenidad también es una causa pública

Por Daniel Duque Velásquez - @danielduquev

En política uno aprende que no basta con coincidir en un partido, una lista o una coyuntura electoral. El respaldo verdadero nace de algo más simple y más exigente: la confianza. La certeza de que, cuando nadie está mirando, esa persona va a hacer lo correcto. Por eso quiero contar por qué apoyo a Camilo Quintero a la Cámara de Representantes por Antioquia.

A Camilo lo conozco antes de que fuera candidato. Lo conozco en la conversación larga, en la discusión incómoda, en el trabajo silencioso. Lo conozco cuando no hay cámaras ni micrófonos. Y en un país donde la política suele ser puro ruido eso ya es una rareza valiosa.

Camilo es abogado ambiental, activista y, como él mismo se presenta, “Camilo de Ambiente”. Pero más allá de la etiqueta, lo que lo define es algo que escasea en la política colombiana: la obsesión por la calidad de vida. No como consigna vacía, sino como política pública concreta. Menos ruido, más árboles, mejor convivencia, respeto por los animales, ciudades que no nos enfermen, biodiversas.

Trabajó durante varios años como asesor de Daniel Carvalho, uno de los representantes más serios, rigurosos e independientes que ha tenido Antioquia en la Cámara. Y no llegó allí a posar ni a aprender a hablar duro. Llegó a trabajar. De ese trabajo nació, entre otras cosas, la Ley contra el Ruido: una norma que muchos subestimaron, pero que hoy reconoce algo elemental y profundamente humano: el derecho a la serenidad.

El ruido no es un capricho ni una pelea de vecinos. Es un problema de salud mental, de convivencia, de deterioro ambiental. Nos enferma, nos irrita, nos divide. Que alguien haya decidido dar esa batalla desde el Congreso dice mucho de sus prioridades. Camilo no eligió la causa más rentable electoralmente, eligió la que hacía falta.

Lo mismo ocurre con la Ley de Ciudades Verdes. Defender el arbolado urbano, la sombra, el aire limpio y el bienestar animal no es romanticismo. Es política pública basada en evidencia. Es entender que una ciudad sin árboles es una ciudad más caliente, más violenta y más desigual. Y que proteger la naturaleza en las ciudades también es proteger a quienes viven en ellas.

Apoyo a Camilo porque creo que Antioquia necesita representantes que no griten más duro, sino que piensen mejor. Porque su forma de hacer política se parece mucho a la que defiendo desde hace años: menos espectáculo, más resultados; menos polarización, más soluciones; menos ego, más trabajo colectivo.

También lo apoyo porque no llega al Congreso a improvisar. Llega con causas claras, con experiencia legislativa real y con la humildad de saber que las leyes no se defienden solo aprobándolas, sino haciendo control político para que se cumplan. En un país donde muchas normas se quedan en el papel, esa diferencia importa.

Camilo es candidato del Nuevo Liberalismo, va en la lista con el número 111 y aspira a continuar un legado que ha demostrado que se puede hacer política decente, técnica e independiente. No pretende ser salvador ni mesías. Pretende algo más sencillo y más difícil: servir.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD