En el corazón de Manhattan, frente a la imponente fachada del número 220 de Central Park South, el ambiente festivo del Tax Day (el día límite para la declaración de renta en Estados Unidos) salió a relucir una práctica común, los ultrarricos que compran propiedades de lujo en Nueva York, pero no viven en ellas.
Allí, donde el multimillonario Kenneth C. Griffin batió récords al pagar 238 millones de dólares por una vivienda de cuatro plantas que permanece vacío casi todo el año, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lanzó un mensaje a la élite global, “vamos a gravar a los ricos”, en la era de usar la ciudad simplemente como una caja fuerte inmobiliaria está llegando a su fin.
La propuesta, gestada en conjunto con la gobernadora del estado, Kathy Hochul, busca implementar un recargo anual sobre las segundas residencias de lujo valoradas en más de 5 millones de dólares.
Según Hochul y Mamdani, es un movimiento de los estados demócratas para perseguir a los residentes adinerados que, aunque invierten su patrimonio en los codiciados bienes raíces de la Gran Manzana, prefieren tributar en refugios republicanos.
Con este impuesto, la administración espera generar al menos 500 millones de dólares al año, una cifra vital para enfrentar el déficit presupuestario de la ciudad, que se proyecta cercano a los 5.400 millones de dólares.
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Para Hochul, existe una distorsión fiscal, pues grandes fortunas invierten en bienes raíces en la ciudad, obtienen valorización y beneficios económicos, pero no aportan en la misma proporción al sostenimiento urbano.
“Este es un sistema totalmente injusto que perjudica a los neoyorquinos que trabajan”, sostuvo Mamdani en un video publicado en X.
El fin de los “apartamentos fantasma” en la Gran Manzana
Para Mamdani, quien durante su campaña prometió “gravar a los ricos”, este anuncio es el cumplimiento de una promesa. “Cuando me presenté como candidato, dije que iba a gravar a los ricos. Pues bien, hoy lo estamos haciendo”, afirmó el mandatario en un video que rápidamente se hizo viral en la red social X.
Donde además enfatizó en su video es que el impuesto apunta a “los más ricos entre los ricos”, aquellos que poseen propiedades suntuosas pero no residen permanentemente en la ciudad, quienes deben comenzar a contribuir al bienestar del lugar que les garantiza su rentabilidad inmobiliaria.
El alcalde no eligió el edificio de Central Park South por azar. La historia de ese predio es el reflejo de la tensión social de la ciudad, antes de ser una torre de lujo para figuras como Griffin, allí vivían 80 residentes en viviendas a precio asequible que, tras años de resistencia bajo el lema “Salvemos nuestros hogares”, fueron finalmente desalojados por un promotor inmobiliario.
Para Mamdani, permitir que esas viviendas permanezcan vacías mientras la clase trabajadora sufre por la falta de servicios es, simplemente, un sistema injusto.
Los recursos, según el alcalde, se destinarían a financiar cuidado infantil gratuito, calles más limpias, barrios más seguros y otros gastos social y servicios urbanos.
¿Cómo funcionará el impuesto a las segundas residencias?
La gobernadora Kathy Hochul ha sido enfática en que este nuevo esquema fiscal no castiga el éxito, sino que apela a la responsabilidad cívica.
El plan se basa en un recargo anual que se aplicará exclusivamente a los propietarios no residentes que mantengan viviendas de lujo de más de 5 millones de dólares. La idea técnica que se discute en el Capitolio de Albany es que este impuesto esté atado a una escala móvil, es decir, entre mayor sea el valor de la propiedad, más alta será la tasa impositiva.
”Si usted puede permitirte una segunda residencia de 5 millones de dólares que permanece vacía la mayor parte del año, puede contribuir como cualquier otro neoyorquino”, sentenció Hochul.
Esta medida retoma un largo debate sobre las llamadas pied-à-terre (residencias secundarias habitadas de forma esporádica), una fórmula que los funcionarios estatales han explorado durante años pero que solo ahora, ante la presión financiera actual, parece encontrar el camino político para concretarse dentro del presupuesto del estado.
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El fenómeno tiene un trasfondo también político, la migración de millonarios hacia estados con menor carga tributaria, los llamados “refugios republicanos”. Iniciativas como “Jump On A Bus” han evidenciado ese traslado. Sin embargo, en Nueva York la apuesta es en lugar de competir a la baja en impuestos, se opta por gravar activos inmóviles, como la propiedad raíz, que no pueden reubicarse fácilmente.
Mamdani lo sintetiza en una frase: “todos tenemos un papel que desempeñar... y algunos un poco más que otros”.
El debate ahora pasa al terreno legislativo, la propuesta aún debe ser incluida en el presupuesto estatal, retrasado desde el 1 de abril, y enfrentar el debate de sectores de alto patrimonio.