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“Este país podría enfrentar un apagón en 2027”: la alerta de exgerente de EPM

Carlos Enrique Moreno, exgerente de EPM, recuerda las lecciones del apagón de 1992 y advierte que los retrasos en generación, transmisión y licenciamiento de proyectos podrían comprometer la confiabilidad energética de Colombia.

  • El exgerente de EPM Carlos Enrique Moreno recuerda las lecciones del apagón de 1992 y alerta sobre retrasos en generación, transmisión y licenciamiento de proyectos energéticos. FOTO EL COLOMBIANO
    El exgerente de EPM Carlos Enrique Moreno recuerda las lecciones del apagón de 1992 y alerta sobre retrasos en generación, transmisión y licenciamiento de proyectos energéticos. FOTO EL COLOMBIANO
hace 1 hora
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Más de tres décadas después del apagón que marcó la historia reciente de Colombia, Carlos Enrique Moreno, exgerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), considera que varias de las alertas que precedieron aquella crisis vuelven a aparecer en el sistema eléctrico nacional.

Moreno, quien dirigió EPM durante la época previa al racionamiento de energía de 1992, asegura que las primeras señales del problema comenzaron a evidenciarse entre 1990 y 1991, cuando los caudales de los ríos empezaron a disminuir drásticamente.

Según recordó, en ese momento los técnicos del sector ya observaban un fenómeno climático excepcional, aunque el término El Niño aún no era de uso común en el país. La reducción acelerada de los aportes hídricos llevó a algunos expertos a advertir que el sistema eléctrico podría enfrentar serias dificultades para atender la demanda.

“Los ríos se estaban secando y algunos caudales prácticamente desaparecieron en cuestión de meses. Allí entendimos que el sistema no tendría capacidad suficiente para responder”, afirmó.

Alertas que nadie quería oír

Moreno relató que llevó esas preocupaciones a la entonces Comisión de Energía, encabezada por el ministro de Minas de la época, Juan Camilo Restrepo. Sin embargo, asegura que predominaba la percepción de que el país contaba con exceso de capacidad instalada.

De acuerdo con el exgerente de EPM, la situación financiera del sector también influyó en la resistencia a aceptar la gravedad del problema, debido al peso que tenía la deuda eléctrica dentro de las finanzas públicas.

La crisis terminó siendo reconocida oficialmente cuando el Gobierno del presidente César Gaviria concluyó que el racionamiento era inevitable. Fue entonces cuando Moreno fue convocado de urgencia a la Casa de Nariño para participar en la gestión de la emergencia.

Problemas estructurales

Además de la severidad del fenómeno climático, Moreno considera que el apagón fue consecuencia de fallas estructurales en la operación del sector.

Entre ellas menciona información inexacta sobre la disponibilidad real de algunas plantas de generación, retrasos en proyectos estratégicos como El Guavio y mecanismos regulatorios que, según sostiene, generaban distorsiones económicas entre las empresas eléctricas.

“El fenómeno climático fue determinante, pero también hubo problemas de planeación, información y administración del sistema”, señaló.

El exdirectivo recordó que EPM optó por mantener una comunicación permanente con la ciudadanía durante la emergencia. Según sus cálculos, participó en más de 160 reuniones con comunidades, gremios, hospitales, medios de comunicación y otros sectores para explicar el alcance de las medidas adoptadas.

También destacó la complejidad operativa que implicó implementar los cortes programados de energía, debido a la necesidad de proteger servicios esenciales como hospitales, instalaciones de seguridad e infraestructura crítica.

La reforma luego del apagón

A juicio de Moreno, una de las principales consecuencias positivas de la crisis fue la transformación institucional del sector eléctrico colombiano.

Tras el apagón se fortalecieron los esquemas regulatorios, se consolidó la separación entre generación, transmisión, distribución y comercialización, y se desarrollaron mecanismos de mercado como la bolsa de energía y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg).

Lo que se diseñó después fue un sistema muy bien estructurado y eso permitió que Colombia evitara nuevos apagones durante muchos años”, afirmó.

No obstante, considera que en los últimos años se han acumulado retrasos que podrían afectar la confiabilidad futura del sistema.

Alertas sobre el presente

Moreno sostiene que el país enfrenta actualmente dificultades en tres frentes: generación, transmisión y sostenibilidad financiera de algunas empresas distribuidoras.

Según explicó, los retrasos en licencias ambientales, consultas previas y construcción de infraestructura eléctrica han limitado la incorporación de nueva capacidad al sistema.

También cuestionó la velocidad con la que avanzan algunos proyectos estratégicos de transmisión, al señalar que varias obras tardan entre seis y ocho años en entrar en operación.

En materia financiera, advirtió sobre las dificultades que enfrentan algunas compañías por obligaciones pendientes asociadas a subsidios y otros mecanismos de apoyo a los usuarios.

Bajo ese contexto, considera que durante 2027 podrían presentarse riesgos para el abastecimiento energético si las condiciones hidrológicas se deterioran y no se materializan nuevas fuentes de generación.

Debate sobre la transición

El exgerente de EPM también cuestionó varios aspectos del debate energético actual. En su opinión, Colombia debería acelerar simultáneamente el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, solares, eólicos y térmicos para garantizar la confiabilidad del sistema.

Defendió la necesidad de impulsar la generación distribuida mediante paneles solares y facilitar la venta de excedentes de energía por parte de los usuarios.

Asimismo, planteó que los proyectos eólicos en La Guajira deberían incorporar mecanismos de participación económica para las comunidades locales.

Respecto al futuro energético del país, sostuvo que Colombia cuenta con recursos suficientes para convertirse en una potencia regional, siempre que logre destrabar proyectos de infraestructura y aumentar la oferta de energía.

Lecciones del racionamiento

Al recordar las medidas adoptadas durante el apagón de 1992, Moreno destacó que una de las más efectivas fue el adelanto de una hora en los relojes del país, decisión conocida popularmente como la “hora Gaviria”.

Según explicó, la medida ayudó a desplazar parte de la demanda eléctrica de las horas de mayor consumo, reduciendo la presión sobre el sistema en momentos críticos.

También recordó que los cortes inicialmente previstos tuvieron que ampliarse progresivamente debido a la disminución de las reservas energéticas disponibles.

“Las crisis energéticas tienen un efecto acumulativo. A medida que disminuye la energía almacenada, las restricciones deben aumentar para garantizar la supervivencia del sistema”, concluyó.

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