EPM llegó a un punto de quiebre con su incursión en la Costa Caribe. Más de cinco años después de quedarse con uno de los dos pedazos que dejó la desaparecida Electricaribe, la compañía antioqueña ya no tiene de dónde sacar más plata para seguir alimentando un mercado que demanda gruesas inversiones y no entrega utilidades a cambio.
Pese a que en 2024, Medellín ya había instado con urgencia y de múltiples maneras a la Nación a buscar una salida a esa crisis, fue el inicio de la discusión del presupuesto distrital del próximo año y el cambio de gobierno nacional los que reavivaron el tema.
Y es que aunque Medellín goza de unas finanzas saludables y este año continuó batiendo récords en el recaudo de sus impuestos, EPM tendrá que reducir drásticamente sus transferencias el próximo año. De una expectativa de $2,8 billones, la compañía podría solo girar $1,5 billones, dejando un faltante que deberá ajustarse por otras fuentes.
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En medio de esas afugias, que se suman a la presión financiera por un fenómeno de El Niño que ya tiene duramente golpeado a todo el mercado energético, el gerente de EPM, John Maya Salazar, viajó a Barranquilla a una reunión con funcionarios de alto nivel del gobierno buscando salidas.
Si bien EPM precisamente este miércoles informó a los mercados haber llegado a un acuerdo para vender sus acciones en Atenea —una medida que traerá nuevos inversionistas a la Costa Caribe— el panorama sigue siendo adverso.
“Como EPM estamos buscando alternativas y soluciones a esta situación compleja. Estamos buscando con proveedores y con todos los actores dentro de esta cadena cómo podemos mejorar esos rendimientos y cómo esas transferencias al municipio se puedan mejorar”, expresó el gerente Maya, anticipando que este viernes dará a conocer cómo avanzan esas conversaciones y soluciones que se estarían estructurando con el nuevo Gobierno Nacional.
Crisis estalló tres años después
La decisión de EPM de incursionar en el mercado de la Costa Caribe se tomó en 2020, cuando la Nación sacó a subasta el mercado de la desaparecida Electricaribe. La región se partió en dos pedazos: uno que quedó a cargo de Air-e —ya intervenida— y otro en manos de EPM.
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Aunque en aquel entonces la incursión de EPM fue presentada como una jugada estratégica de la empresa, que le permitía hacerse al 35% del negocio de la distribución y comercialización energética en el país (el tope máximo permitido por la ley), de puertas para adentro muchas voces recomendaban no embarcarse en ese proyecto.
Pese a que durante ese cuatrienio Afinia se vio envuelta en múltiples escándalos por presunta corrupción, no fue hasta el cambio de gobierno que la escala de esas denuncias comenzó a crecerse, al punto que hoy la Fiscalía investiga un presunto pago de US$5 millones para entregar el control de la filial a un grupo político.
“EPM y Medellín están pagando los platos rotos como resultado de la corrupción de los hermanitos Q y de parte del gobierno anterior de Medellín con Afinia. Es la peor decisión que ha tomado EPM en toda su historia y fue tomada justo en el gobierno de los corruptos, entre 2020 y 2023. Tendrán que responder por ello”, dijo ayer el alcalde Federico Gutiérrez.
El mandatario distrital fue quien entregó la cifra de que, por cada año que pasa, Afinia le está costando $1,5 billones a EPM, siendo uno de los causantes del desbalance financiero que apretará el presupuesto de la Alcaldía para el último año de su gobierno.
“Se suma a esta crisis que afectaría los resultados de EPM este año y por ende las transferencias a Medellín, el fenómeno de El Niño. Dado que el negocio de energía, que es el más grande de EPM y que pesa más del 80% en el balance, se ve afectado por los efectos de la sequía prolongada”, agregó.
Maya complementó ayer que, a pesar de la fuerte presión financiera que ha implicado Afinia, EPM decidió cubrir de su propio bolsillo las pérdidas del mercado del Caribe, a raíz de la constante amenaza de que el gobierno del expresidente Gustavo Petro ordenara intervenirla como hizo con Air-e y de paso abrir ese escenario para EPM.
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Vale recordar que desde 2024, el mismo Maya ya había buscado acercamientos con la Nación para discutir el tema, pidiendo desde finales de ese año que el gobierno central apoyara la operación al menos en las zonas con pérdidas de energía más grandes y menos cultura de pago.
Ante la falta de oídos, la petición cambió y se redujo a una solicitud para escindir el mercado de Afinia, sobre todo con miras a encapsular el circuito del departamento de Cesar, en donde las pérdidas son superiores al 40% y el recaudo llega al 59% (4 de cada 10 clientes no pagan por el servicio).
La respuesta no llegó hasta pocos días antes del cambio de gobierno, el 30 julio pasado, lo que permitió a EPM darle vida a la filial en septiembre, que terminó bautizándose como Energua (su nombre interno era Atenea).
Tan solo dos meses después, este miércoles, EPM informó a los mercados ya haber llegado a un acuerdo para vender sus acciones allí y darle la entrada a un nuevo inversionista.
“Empresas Públicas de Medellín E.S.P. informa que, a través de su filial Inversiones Energía Internacional S.A., suscribió el contrato de compraventa de acciones (SPA) para transferir la totalidad de su participación en Distrienergía Internacional Panamá S.A., sociedad propietaria del 100% de Energía Atenea S.A.S. E.S.P. (Energua)”, expresó la empresa en un boletín entregado a la Superintendencia Financiera.
EPM añadió que el acuerdo fue suscrito con una empresa identificada como Latam Energy Distribution Group S.A., domiciliada en Panamá e impulsada por inversionistas centroamericanos.
Si bien con este contrato de compraventa EPM logró despejar uno de sus frentes más problemáticos, todavía falta mucho para una solución de fondo.
“Nosotros como Grupo EPM hemos sostenido paradójicamente el sistema eléctrico nacional para no dejar caer a Afinia. Eso hace que en el sistema, incluyendo a Air-e en la Costa Atlántica que representa el 30% de la demanda del país, no se pueda apagar. Si se juntan estas dos empresas con dificultades para el pago de energía, generaría un colapso desde el punto de vista financiero y energético”, añadió el gerente Maya.