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¡Qué tal eso! Bandas paisas montan escuelas “gota a gota” para foráneos

La captura de uno de los cabecillas de una banda del Valle del Cauca dejó en evidencia cómo las bandas del Valle de Aburrá se dedicaron a formar a otras estructuras para obtener rentas criminales.

  • Alias Carlos, presunto integrante de la banda La Inmaculada, de Tuluá, Valle, visitaría frecuentemente Bello para capacitarse con miembros de Los Chatas y de Pachelly. FOTO CORTESÍA
    Alias Carlos, presunto integrante de la banda La Inmaculada, de Tuluá, Valle, visitaría frecuentemente Bello para capacitarse con miembros de Los Chatas y de Pachelly. FOTO CORTESÍA
hace 6 horas
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Como si se tratara de “academias” del crimen, grupos delincuenciales de Medellín y el Valle de Aburrá reciben a cabecillas de Colombia y algunas partes del mundo para formarlos en el manejo del cobro de pagadiarios. Así quedo en evidencia cuando las autoridades capturaron en Panamá a alias Carlos, tercero al mando de la banda La Inmaculada, de Tuluá, Valle del Cauca.

Luego de su captura, desde la Policía Nacional dieron a conocer que este hombre solía viajar, cada semana, a Medellín, para reunirse con miembros de los grupos delincuenciales Los Chatas y Pachelly, quienes le darían capacitación de cómo “profesionalizar” el “gota a gota”, afectando los comerciantes y ciudadanos de este municipio del Valle.

“Viajaba constantemente a Medellín para realizar coordinaciones con estos grupos criminales, de quienes aprendía doctrinas para implementarlas en el desarrollo de sus acciones delictivas”, indicó el coronel Mauricio Arley Herrera, director de Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía

Entre las técnicas aprendidas de las bandas criminales del Valle de Aburrá, según la Policía, ya habría establecido que los comerciantes de Tuluá compraran sus productos en lugares autorizados por ellos, con sobrecostos incluidos. En caso de negarse, las víctimas sufrían atentados.

A esto se sumaba que se les incrementaban las extorsiones, las cuales podían llegar a superar los $1.000 millones a cambio de evitar ser víctimas de nuevos hechos delictivos.

Si bien el pagadiario es una modalidad de financiación ilegal que lleva, al menos, dos décadas en Medellín y el Valle de Aburrá, su facilidad para generar ingresos a las estructuras ha hecho que esta se lleve a otras ciudades del país y hasta del mundo.

En algunos casos aprovechan las necesidades de algunos colombianos por buscar un mejor futuro y los terminan implicando en estas rentas ilegales; en otros, lo que hacen es buscar a personas del país donde aterrizan y empiezan a formarlos, no solo en la forma de prestar, sino en la de cobrar.

Lea también: Duro contra los turistas explotadores: las capturas aumentaron un 1.000%

Así quedó en evidencia en 2022, cuando en Tacuarembó, Uruguay, en una gran operación las autoridades del país oriental capturaron a 25 colombianos vinculados con una red dedicada a estos préstamos ilegales.

La modalidad era la misma que se aplica en las comunas de Medellín y en barrios con problemas económicos del Valle de Aburrá. Prestan sumas de dinero con un 20% de interés, un valor muy superior al ofrecido por las entidades bancarias locales.

La migración de los pagadiarios ha sido tal que actualmente se habla de presencia de estructuras, formados por bandas colombianas, en Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, México y Estados Unidos.

Investigadores del conflicto aseguraron que en algún casos son estructuras como Los Chatas, Pachelly o El Mesa, así como el cuerpo colegiado de La Oficina, quienes estarían enviando hombres para tecnificar esta modalidad de préstamos ilegales.

“También hay casos en los que personas, de manera independiente y con conocimientos en el tema, se van y empiezan a contactar a personas locales para que aprendan el ‘gota gota’”, manifestó el investigador judicial.

En cuanto al movimiento de estructuras que estarían haciendo estas formaciones criminales estarían la banda Robledo en República Dominicana, La Silla en Chile, Altos de Aranjuez en Venezuela y La Oficina en México, con envío de delegados de la comuna 3 (Manrique) o de los barrios de Bello. En Brasil este movimiento criminal estaría manejado por grupos de narcotraficantes de alto rango.

Quienes se han dedicado a llevar esta modalidad de cobro a otros lugares de Colombia, además de Los Chatas y Pachelly, también se encontrarían la banda La Imperial, que lo hace en Cali, y El Mesa en varios municipios de Boyacá y en Soacha, Cundinamarca.

En el Caribe colombiano estarían distribuidas las bandas Robledo, Los Mondongueros y Los Machacos haciendo la coordinación de estos cobros con bandas delincuenciales locales.

“El pagadiario es un modelo que tiene origen en Medellín, incluso desde las épocas del cartel de Medellín, pero con sello de exportación. Lo clave es que puede generar ganancias multimillonarias a estas estructuras”, expresó Luis Fernando Quijano, director de la Corporacion para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades).

De acuerdo con algunos estudios, se estima que el pagadiario dejaría rentabilidades por 120 millones de dólares ($380.000 millones) cada año a estas estructuras, principalmente en los cobros de los desbordados intereses, cada vez más estandarizados con el 20% o 25% en todo el mundo.

La antropóloga Laura Falla Mejía, quien realizó una investigación sobre este fenómeno, explicó que las redes de pagadiarios, tanto en Colombia, como en el mundo, se comenzaron a fortalecer entre poblaciones que viven de la informalidad. Además indicó que este fenómeno se comenzó a expandir a finales de la década de los 2000.

Así operan los pagadiarios

Los pagadiarios en Medellín y muchas partes del mundo, que se basan del modelo que comenzó en la capital antioqueña, operan con quien maneja los recursos para comenzarlos a distribuir entre la población. Estos recursos llegan a un administrador, quien se encarga de gestionar el dinero, las cuentas y los cobros.

Debajo de esta persona hay un supervisor, quien se encarga de generar los balances generales, los cobros y los recaudos además de hacer los nuevos préstamos.

Finalmente está quien le entrega el dinero a los interesados y en hacer los cobros en los plazos establecidos.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué es un pagadiario o “gota a gota” y cómo funciona?
Un pagadiario o “gota a gota” es una modalidad de préstamo informal e ilegal en la que se entrega dinero con intereses muy elevados y se establecen pagos frecuentes para recuperar el capital y los intereses. Según la noticia, en algunos casos se cobra un interés del 20 %.
¿De cuánto son los intereses que cobran los préstamos “gota a gota”?
Los préstamos “gota a gota” mencionados en la investigación pueden cobrar intereses del 20 % y, según la noticia, en distintos lugares del mundo estos cobros se han estandarizado entre el 20 % y el 25 %. Estas tasas son superiores a las ofrecidas por las entidades bancarias locales mencionadas en el caso de Uruguay.
¿Cómo capacitan las bandas de Medellín a otros grupos para operar los pagadiarios?
De acuerdo con la Policía y los investigadores citados, algunas estructuras envían o reciben personas que aprenden métodos para administrar los préstamos, realizar los cobros y desarrollar las estrategias de presión contra los deudores. El caso de alias Carlos, de La Inmaculada de Tuluá, es presentado como un ejemplo de este tipo de capacitación.

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