El Vaticano confirmó este jueves la excomunión de seis obispos vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocida como el movimiento de los “lefebvrianos”, tras las consagraciones episcopales realizadas el miércoles en Écône, Suiza.
La decisión fue comunicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que señaló que las ordenaciones se efectuaron sin mandato pontificio y, por ese motivo, constituyen un acto de carácter cismático conforme al derecho canónico.
La medida alcanza al obispo español Alfonso de Galarreta, quien presidió la ceremonia, así como a los cuatro nuevos obispos: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
Según el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los cinco “han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae (inmediata) reservada a la Sede Apostólica”.
La Santa Sede también confirmó la excomunión del obispo suizo Bernard Fellay, quien participó como coconsagrante. El organismo indicó que su intervención directa en la celebración litúrgica implicó una adhesión pública al acto considerado cismático.
Vaticano advierte consecuencias para clérigos y fieles
El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, advirtió que los clérigos y fieles laicos que se adhieran al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X también incurrirán “ipso facto en la pena de excomunión de pleno derecho”.
En el decreto, el organismo afirmó: “Este Dicasterio, en el fiel ejercicio de las funciones que le han sido encomendadas, considera necesario señalar que este acto constituyó el crimen de cisma, con consecuencias canónicas para los ministros sagrados y los fieles laicos involucrados”.
Asimismo, el documento señala que “los múltiples intentos de reintegrar a los miembros del movimiento iniciado por el arzobispo Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia Católica han resultado infructuosos. Esta situación se ha visto agravada por las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato papal, contra la voluntad del papa y en abierta violación del derecho canónico”.
Por esa razón, el decreto establece que, de ahora en adelante, “los ministros consagrados pertenecientes a la Sociedad Sacerdotal de San Pío X están en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos”.
También sostiene que “los sacramentos y que el sacramento de la penitencia administrado por ellos y el matrimonio asistido por ellos son inválidos”.
Además, exhorta “a todos los fieles a permanecer firmes en comunión con el Romano Pontífice, con los Obispos en comunión con él y con toda la Iglesia” y “a abstenerse de participar en las celebraciones y actividades promovidas por la mencionada Fraternidad Sacerdotal de San Pío X”.
Siga leyendo: Avión que cubría la ruta París-Bogotá tuvo que aterrizar de emergencia en Madrid, ¿qué pasó?
Las consagraciones se llevaron a cabo en Écône, en el valle del Ródano, ante cerca de 15.000 personas entre fieles y curiosos, en una ceremonia transmitida por redes sociales en varios idiomas. El acto se realizó pese a que el papa León XIV había solicitado a la Fraternidad, mediante una carta enviada la víspera, que desistiera de las ordenaciones. En ese mensaje pidió, “con espíritu paterno” y “de todo corazón”, que revocaran la decisión y advirtió que podrían enfrentar una excomunión inmediata.
Un día antes de la confirmación oficial de las sanciones, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, expresó ante periodistas “el profundo dolor” existente en la Iglesia por estas ordenaciones, al considerar que “rompen la unidad de la Iglesia” y constituyen “un acto cismático” con “sanciones muy precisas”, entre ellas “la excomunión”. También manifestó: “Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución”.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo, Suiza, por el arzobispo francés Marcel Lefebvre como respuesta a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II (1962-1965). El movimiento mantiene una interpretación tradicional de la doctrina y la liturgia católicas y celebra la misa según el rito tridentino.
La relación entre la Santa Sede y la Fraternidad registra antecedentes desde 1988, cuando el papa Juan Pablo II excomulgó a Marcel Lefebvre y a los cuatro obispos que ordenó sin autorización pontificia. Esa sanción fue levantada en 2009 por Benedicto XVI, aunque las diferencias entre ambas partes continuaron.
Actualmente, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X cuenta con 733 sacerdotes, 250 religiosas, 145 religiosos y 264 seminaristas. En total reúne a más de 1.500 miembros consagrados y alrededor de 500.000 fieles, con presencia en más de 60 países.