El proceso para escoger al sucesor de Ali Jameneí ha comenzado. El clérigo chií que resulte elegido tendrá la tarea de asumir el cargo de líder supremo de Irán, una figura que controla la Islamic Revolutionary Guard Corps (Guardia Revolucionaria), influye en la política exterior y estratégica del país, supervisa el poder judicial, ejerce autoridad religiosa y tiene capacidad de decisión sobre los medios de comunicación estatales y parte del sistema político.
En la práctica, el líder supremo se sitúa por encima de los demás poderes del Estado, un modelo que se consolidó tras la Revolución Islámica.
Dentro del sistema político iraní existe la Asamblea de Expertos, un órgano formado por 88 clérigos que son elegidos por votación popular en Irán, aunque previamente deben ser aprobados por el Guardian Council (Consejo de Guardianes). Esta asamblea tiene la función de reunirse para debatir y elegir al nuevo líder supremo.
Mientras este proceso —similar al cónclave de la Iglesia católica— se desarrolla, se ha designado un triunvirato o Consejo de Liderazgo Temporal, una dirección provisional formada por tres personas que gobernarán el país mientras se elige al nuevo líder supremo.
Este mecanismo, previsto en el artículo 111 de la Constitución de la República Islámica de Irán, está integrado por Masoud Pezeshkian, presidente de Irán; Gholamhossein Mohseni Ejei, jefe del poder judicial; y Alireza Arafi, representante del estamento religioso, según informó la agencia de noticias semioficial ISNA.
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