Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

¿Imitan a los Estados Unidos? UE aprobó su ley migratoria más dura en décadas: habrá centros de deportación fuera de Europa

La Unión Europea pactó su reglamento migratorio más duro en décadas para acelerar deportaciones y abrir controvertidos centros de retorno fuera del bloque.

  • Residentes locales colaboran con la Guardia Costera griega en su operación de rescate, navegan hacia la costa sur de la isla de Creta, el 18 de noviembre de 2025, a bordo de una lancha neumática con migrantes rescatados en alta mar mientras intentaban cruzar el Mediterráneo. FOTO AFP
    Residentes locales colaboran con la Guardia Costera griega en su operación de rescate, navegan hacia la costa sur de la isla de Creta, el 18 de noviembre de 2025, a bordo de una lancha neumática con migrantes rescatados en alta mar mientras intentaban cruzar el Mediterráneo. FOTO AFP
hace 2 horas
bookmark

Bruselas amaneció este martes con una decisión que reordena el tablero migratorio europeo como no se veía desde la crisis de refugiados de 2015. La noche del lunes 1 de junio de 2026, los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo —es decir, los gobiernos de los Veintisiete— sellaron un acuerdo sobre el nuevo Reglamento de Retorno, una norma que sus propios impulsores no dudan en calificar de histórica y que sus críticos describen como el giro más restrictivo en la política de migración del bloque en toda una generación. El pacto allana el camino para una aprobación definitiva que se estima para el viernes 12 de junio, y abre la puerta a que, por primera vez con respaldo legal comunitario, los países europeos puedan deportar migrantes a centros instalados fuera de sus fronteras.

Para entender por qué este reglamento es tan relevante, conviene empezar por una cifra que recorre todo el debate: según datos oficiales, solo el 29 % de los migrantes que no tienen derecho legal a permanecer en Europa termina abandonando efectivamente la UE. Ese desfase entre las órdenes de retorno que se emiten y las que realmente se ejecutan es el argumento central de quienes defienden el endurecimiento. “Se trata de un paso realmente muy importante para garantizar que tenemos control sobre lo que ocurre en la UE, sobre quién entra pero también sobre quién tiene que abandonar la UE”, resumió el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, al término de las conversaciones.

¿Qué son los “centros de retorno” fuera de la UE y cómo funcionarán?

El corazón de la nueva ley es una disposición que permite a los Estados miembros establecer centros de deportación fuera del bloque —los llamados return hubs o centros de retorno—, siempre que firmen previamente un acuerdo con un país que no pertenezca a la Unión. La novedad jurídica es considerable, porque hasta ahora estos esquemas no eran compatibles con el Derecho comunitario; el nuevo reglamento les crea, por fin, un encaje legal.

La idea es que estas instalaciones sirvan tanto de lugar de tránsito como de destino donde se prevea que una persona permanezca mientras se tramita su expulsión definitiva, garantizando que el migrante queda fuera del territorio europeo durante ese proceso. Y aquí aparece un cambio profundo respecto a las reglas vigentes: hoy, la mayoría de los migrantes solo pueden ser devueltos a su país de origen o a un país con el que tengan una vinculación demostrada. Con el nuevo sistema, ese requisito desaparece, lo que significa que una persona podría ser enviada a un tercer Estado con el que no tiene ningún vínculo previo. El propio Brunner reconoció que el siguiente paso será “trabajar más en la diplomacia migratoria junto con los países terceros”, aunque evitó cuidadosamente mencionar qué naciones podrían albergar esos centros.

El “modelo Meloni”: lo que Italia ya ensaya en Albania

Para visualizar hacia dónde apunta Europa basta mirar a Albania. El Gobierno de Giorgia Meloni negoció con Tirana el traslado de inmigrantes sin derecho a asilo mientras se gestiona su expulsión, y ese precedente se ha convertido en la referencia que ahora el conjunto de la UE consolida. Conviene, eso sí, mirar la letra pequeña: Italia mantiene dos centros en Albania que, en conjunto, albergan a menos de cien migrantes, una cifra que pone en perspectiva las enormes expectativas políticas depositadas en la externalización.

No es Italia el único país moviéndose. En marzo pasado, Alemania, los Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia se aliaron para impulsar este proyecto e identificar posibles socios donde levantar futuros centros. El reglamento, además, contempla que tales acuerdos puedan ser negociados por un solo país, por varios a la vez o incluso por la propia Unión Europea en bloque.

¿Quiénes pueden ser enviados a estos centros y quiénes quedan exentos?

La protección más clara recae sobre los menores no acompañados, que quedan expresamente excluidos de ser trasladados a un centro de retorno. La línea, sin embargo, se vuelve mucho más difusa con las familias: el texto permite que las familias con niños sí puedan ser enviadas a estas instalaciones, un punto que ha encendido especialmente las alarmas de las organizaciones humanitarias.

Cualquier traslado a un tercer país, según el acuerdo, solo podrá concretarse si ese Estado respeta las normas internacionales de derechos humanos y, de manera destacada, el principio de no devolución, que prohíbe enviar a una persona a un lugar donde corra peligro. El matiz que preocupa a los expertos es quién verifica que esa garantía se cumple: la evaluación queda en manos de cada gobierno nacional, que es también el encargado de juzgar si el país socio respeta sus compromisos.

Detenciones de hasta dos años, vetos de por vida y registros en domicilios

Los centros extraterritoriales acaparan titulares, pero el reglamento trae un paquete de medidas igual de determinantes puertas adentro. La más llamativa es la ampliación radical de los plazos de detención: el periodo máximo legal para retener a un migrante en situación irregular que espera ser devuelto pasa de seis meses a dos años, con una posible prórroga de seis meses adicionales y, en el caso de personas consideradas un riesgo para la seguridad, una duración que puede llegar a ser ilimitada.

Los vetos de entrada también se endurecen de forma sustancial: donde antes regían cinco años, ahora podrán imponerse diez en la mayoría de los casos, con la posibilidad de prohibiciones de por vida para quienes sean catalogados como una amenaza para la seguridad. A esto se suma un cambio técnico de gran calado en materia de recursos. Hasta ahora, presentar un recurso judicial suspendía automáticamente la deportación; con la nueva norma esa protección automática desaparece, y serán los tribunales quienes decidan, caso por caso, si paralizan o no una orden de retorno. El reglamento incorpora, además, una Orden Europea de Retorno pensada para que los Estados se reconozcan mutuamente las decisiones de expulsión, aunque su aplicación será voluntaria.

¿Por qué las ONG comparan esta ley con las redadas del ICE?

Otra disposición ha resultado particularmente polémica: la que faculta a los Estados a registrar el “lugar de residencia u otros locales pertinentes” de los migrantes en situación irregular. La sociedad civil y diversas ONG han establecido un paralelismo directo con las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el conocido ICE.

Eleonora Celoria, de Asgi, una asociación italiana de juristas, fue contundente al explicar a Euronews el riesgo de fondo: a su juicio, la redacción “es vaga a propósito”, para permitir interpretaciones amplias en cada Estado miembro, y abre la puerta a registros no solo en viviendas, sino también en las sedes de asociaciones que ayudan a migrantes y en centros sanitarios. Celoria reconoció que en muchos países la policía seguirá necesitando una orden judicial para entrar en un domicilio privado, pero advirtió que la norma resulta “preocupante” porque puede animar a las autoridades a estirar sus poderes.

¿Por qué la UE da este giro justo ahora?

El reglamento no nace en el vacío: refleja un desplazamiento político más amplio en Europa, donde los partidos conservadores, en ocasiones respaldados por la extrema derecha, vienen empujando una línea cada vez más dura en materia migratoria. Los defensores de la medida sostienen que los centros de retorno facilitarán las repatriaciones y, al mismo tiempo, funcionarán como un elemento disuasorio para quienes piensan emprender el viaje.

Desde la presidencia rotatoria del Consejo, que ostenta Chipre hasta finales de junio, el viceministro de Migración, Nicholas Ioannides, defendió que “el nuevo reglamento acelerará el proceso de devolución y aumentará el número de retornos de personas que no tienen derecho legal a permanecer en la UE”, y celebró que “el acuerdo histórico de hoy refuerza la credibilidad de la política migratoria de la UE”. Las cifras de frontera acompañan ese relato: las entradas irregulares a la Unión cayeron un 40 % en los primeros cuatro meses de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, según la agencia europea de control fronterizo.

Las dudas internas: Francia, España y el fantasma del plan británico

El consenso, sin embargo, está lejos de ser unánime, y las grietas se asoman incluso entre quienes votaron a favor. Mientras Austria y Alemania ya estudian activamente cómo crear estos centros, países como Francia y España han cuestionado abiertamente su eficacia real. “No está claro cómo funcionará esto, y no afectará a mucha gente”, reconoció un diplomático europeo bajo condición de anonimato, una frase que condensa el escepticismo de buena parte del bloque.

Los críticos recuerdan, además, que casi todos los intentos previos de externalizar la migración han terminado en fracaso. El caso más citado es el del Reino Unido, que llegó a abandonar su plan de deportar migrantes a un tercer país; el único esquema que ha sobrevivido hasta hoy es precisamente el de Italia con Albania. España vive este debate con una tensión particular: la presión migratoria en Canarias y en las ciudades autónomas ha colocado el control de llegadas como prioridad de Estado, pero su economía sigue dependiendo de mano de obra extranjera en sectores como la agricultura o los cuidados, lo que obliga a Madrid a endurecer las expulsiones sin cerrar del todo las vías de migración regular.

”Un acuerdo vergonzoso”: la respuesta de la izquierda y las organizaciones de derechos humanos

Del otro lado del hemiciclo, la reacción ha sido frontal. Eurodiputados socialdemócratas, verdes y de izquierda, junto a una larga lista de organizaciones de defensa de los migrantes, sostienen que la reforma pondrá en peligro la vida de las personas migrantes y vulnerará derechos fundamentales.

La eurodiputada de los Verdes/ALE Mélissa Camara fue de las más duras: calificó el pacto de “acuerdo vergonzoso” y aseguró que, con él, “el arsenal jurídico al servicio de una ideología xenófoba está ahora completo”. En la misma línea, Silvia Carta, responsable de incidencia política en Picum —una red internacional de organizaciones que apoyan a migrantes en situación irregular—, advirtió que el reglamento “creará un sistema draconiano de detención y deportación”, capaz de mantener a personas en centros de internamiento durante hasta 30 meses, separar a familias y enviar a seres humanos a países que no conocen. El Comité Internacional de Rescate (IRC) se sumó a las alertas, anticipando una legislación plagada de riesgos para quienes huyen.

¿Cuándo entra en vigor la nueva ley migratoria de la UE?

El calendario fue, de hecho, el último gran escollo de la negociación entre el Consejo y el Parlamento. La Eurocámara presionaba para acelerar la aplicación y el Consejo defendía inicialmente un plazo de hasta dos años. El compromiso final establece que algunas disposiciones entrarán en vigor doce meses después de que el reglamento eche a andar, mientras otras lecturas del acuerdo apuntan a una aplicación prácticamente inmediata tras la aprobación definitiva.

El paso que falta es formal pero decisivo: el texto deberá ser ratificado por los eurodiputados y por los Estados miembros, un trámite que podría completarse alrededor del 12 de junio y permitir que la norma entre en vigor ya el próximo mes. Sea cual sea la fecha exacta, una cosa quedó clara esta semana en Bruselas: con esta herramienta, la Unión Europea ha modificado el tablero migratorio de una forma sin precedentes desde 2015, y el verdadero examen —el de si estos centros funcionan sin convertirse en lo que las ONG temen— apenas comienza.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos